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COMUNICADO ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PAÍS

Consejo Nacional de Laicos de Venezuela

Consejo Nacional de Laicos de Venezuela

El Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, como organismo de representación y servicio de los laicos, cuya función primordial es la animación de la sociedad según los principios humanos y cristianos del Evangelio, se dirige a la opinión pública venezolana para señalar lo siguiente:

Los dramáticos acontecimientos que vivimos hoy, son una manifestación de la lucha que viene sosteniendo la población contra la implementación de un proyecto político-ideológico “moralmente inaceptable”.

Este calificativo que le dio la Conferencia Episcopal Venezolana a la propuesta de Reforma Constitucional del año 2007, fue proféticamente acertado. Aunque el proyecto fue negado, los poderes del Estado lo han venido instrumentando al margen de la Constitución agravando problemas antiguos y creando problemas nuevos que sufre la población en los más diversos ámbitos. La lucha que desarrollan principalmente los estudiantes, es una de las consecuencias de la instrumentación de dicho proyecto, pues ahora se percibe que el futuro está comprometido.

La grave situación actual del país exige una revisión profunda que genere un reencuentro de los Venezolanos sobre bases morales consistentes y ateniéndose a la letra y al espíritu de nuestra Constitución.

Los católicos junto a los creyentes y todas la personas de buena voluntad debemos poner nuestro mejor empeño y esfuerzo en el camino de este encuentro. El cual, antes que diluir la diversidad, ha de conjugar los diferentes aportes hacia el bien común de la nación en una democracia pluralista.

Manifestamos nuestra solidaridad con las familias de las víctimas de la violencia y hacemos votos ante Dios para que su sacrificio no sea inútil, sino que fructifique en reconciliación y paz de todos los venezolanos.

Hacemos nuestros los mensajes de la Conferencia Episcopal Venezolana y otros sectores e instituciones del país donde se establecen las condiciones para un diálogo sincero y efectivo que propicie la justicia y la paz.

Instamos a todos nuestros hermanos en la fe a orar y realizar jornadas de oración y adoración ante el Santísimo Sacramento con estas intenciones.

Encomendemos a la Virgen de Coromoto que interceda por la unión y fraternidad de todos los Venezolanos.

En Caracas, a los 04 días del mes de marzo de 2014

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EL BARRENDERO DE DIOS

Tras limpiar la pederastia y el dinero negro, quiere recentrar la Iglesia

Le llaman el “barrendero de Dios”. Benedicto XVI hace honor a su alias: lleva 7 años en el solio pontificio con la escoba de la purificación eclesial en la mano. Para barrer a las manzanas podridas del clero pederasta y a los garbanzos negros incrustados en el propio banco del Vaticano. Tolerancia cero para los pederastas y transparencia para los dineros del IOR. Ésa es la principal aportación estructural del Papa Ratzinger, acompañada de una vuelta a lo esencial de la fe, ofrecida al mundo, cansado y triste, como una esperanza segura y una oferta de sentido global.

El Papa alemán no engañó a nadie con su programa. Los cardenales lo eligieron, tras afirmar en la misa solemne previa al cónclave que los dos grandes peligros de la Iglesia eran el relativismo y la “suciedad” de la propia institución, que conocía mejor que nadie. Por sus manos de guardián de la ortodoxia pasaron durante décadas los casos más sangrantes y dolorosos del peor pecado que pueden cometer los eclesiásticos: el escándalo de los inocentes. Para ellos, el propio Cristo dice que “más les valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse al fondo del mar” (Mt. 18,6).

El ‘policía’ del Papa convertido en dueño de las llaves de Pedro se encontró con una barca en peor estado de lo que él mismo creía. La pederastia era un misil en plena línea de flotación de la credibilidad de la institución, que vive precisamente de eso: de generar confianza en la gente, que le entrega a sus hijos desde la más tierna infancia. Una confianza hecha añicos por curas sin escrúpulos, personificados en el icono de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, uno de los nuevos grupos mimados por Roma, porque le aportaban vocaciones y dinero fácil. Benedicto condenó a Maciel y puso a la congregación bajo supervisor vaticana, camino de la refundación. Y comenzó una limpieza nada fácil.

Pero al Papa no le tembló el pulso. Y eso que le pusieron todo tipo de trabas y zancadillas. El sistema de encubrimiento y de complicidad con los abusadores estaba incrustado en el alma de la institución. Benedicto tuvo que echar a obispos y mandar inspectores a varias iglesia nacionales. Y vencer las resistencias de su propia Curia a los más altos niveles. El cardenal Castrillón, por ejemplo, llegó a decir que un padre-obispo no puede entregar a un hijo-sacerdote a la Justicia civil, como tampoco lo haría un padre con su hijo.

Pero más rechinar de dientes hubo todavía en la Curia cuando el Papa Ratzinger decidió poner orden en las finanzas de su propia casa y acabar con la opacidad del IOR, su banco. Se comenzaron a filtrar informes y cartas. Las intrigas palaciegas si dirimieron en las portadas de los periódicos y hasta pusieron en la diana al brazo derecho de Su santidad, el Secretario de Estado, cardenal Bertone. Pero el Papa de los pasitos cortos y firmes sigue adelante. Quiere que el Vaticano sea incluido en la llamada “Lista Blanca” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el listado de países que están en primera fila contra el lavado de dinero.
El Papa de lo esencial

Limpieza, transparencia y búsqueda de lo esencial, sin perderse en florituras. Elegido Papa con 78 años, Ratzinger sabía que, por ley de vida, no tendría demasiado tiempo por delante. No tan poco como sus propios electores pensaban y, por eso, le llamaban Papa de transición. Ni tanto como necesitaría para dejar de ser un mero apéndice del pontificado extraordinario del Papa Magno, Juan Pablo II.

Pero va a comenzar su octavo año de pontificado. Benedicto está teniendo el tiempo suficiente, para marcar a la Iglesia con su propia impronta. Sin querer emular ni compararse con su “amado predecesor”. Sin buscar la gloria ni pasar a la Historia con algún gesto único, como un viaje a Moscú o a Pekín.

El Papa más culto e intelectual de la reciente historia de la Iglesia sólo se afana por cumplir con su deber: guiar la barca de la Iglesia con humildad y, con esa misma humildad, ofrecer al mundo la verdad de Dios. En el fondo y casi sin que se note, el Papa Ratzinger quiere conseguir la tan solicitada reforma de la Iglesia. Pero, a su manera. Está convencido de que es más urgente detener la sangrante crisis de fe del pueblo que poner en marcha las reformas estructurales de la institución. De ahí que, para él, la reforma pase por potenciar las iglesias locales y reevangelizar la vieja Europa.

Para lo primero, elige con sumo cuidado a los obispos de todas y cada una de las diócesis del mundo. Sin delegar esa ingente tarea en nadie. Quiere obispos seguros doctrinalmente, pero también serios, disciplinados, espirituales y sin afán de hacer carrera. En algunas ocasiones lo consigue. En otras, no tanto. Se le están colando, de hecho, bastantes prelados “talibanes”, a los que ni sus propios curas quieren, como ha pasado en España con el nombramiento de monseñor Munilla para San Sebastián. Un nombramiento en el que el Papa cedió por las presiones del cardenal Rouco.
La belleza del mensaje cristiano

Para reconquistar Europa, el programa papal consiste en predicar por activa y por pasiva que la fe no está reñida con la razón, que es razonable y coherente ser y proclamarse católico en el mundo de hoy. Más aún, que el mensaje de Jesús proporciona alegría profunda y belleza sin igual. Y, por lo tanto, puede seguir dando sentido a la vida de los hombres del siglo XXI y a la historia del viejo continente.

Una refundación del catolicismo. El evangelio según Ratzinger. Un evangelio conservador (nadie reniega de su memoria ni de su pasado), pero moderado, que intenta recentrar de nuevo el péndulo eclesiástico. Con la reforma de la reforma litúrgica (misas sin guitarras y vuelta al latín y al gregoriano), con la apertura a los lefebvrianos (que están a punto de volver al ‘redil’), pero confiando de nuevo en las clásicas órdenes y congregaciones religiosas, como jesuitas, dominicos, salesianos, franciscanos o redentoristas.

Sin embargo, las inercias son muchas y los engranajes siguen chirriando. Hay mucho miedo en algunas iglesia locales, como la española. Y teólogos denunciados, advertidos y perseguidos, como el gallego Andrés Torres Queiruga, uno de nuestros mejores y más prestigiosos intelectuales. Los sectores más talibanizados se han enquistado en el poder eclesiástico y lo ejercen. Aunque, para ello, tengan que ser (y lo sean) más papistas que el Papa.

En cualquier caso, el reino de la moderación ha comenzado. El Papa quiere una Iglesia alegre, bella, samaritana y espiritual. ¿Le quedará tiempo suficiente para conseguirlo? ¿Tendrá las fuerzas suficientes para realizar esta gigantesca tarea? Si no las tuviera, renunciaría a su cargo, como él mismo ya dijo en varias ocasiones. Pero, por ahora, como le confesó a Fidel Castro: “Soy anciano, pero todavía puedo cumplir con mi deber”.

José Manuel Vidal Madrid

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Benedicto XVI: Cristianos constituyen fuerza beneficiosa y pacífica de cambio profundo

VATICANO, 06 Sep. 10 / 08:39 am (ACI)

Al reflexionar sobre los aportes del Papa León XIII y la Doctrina Social de la Iglesia, el Papa Benedicto XVI consideró que en la historia “los cristianos, actuando como ciudadanos individualmente, o de manera asociada, constituyen una fuerza beneficiosa y pacífica de cambio profundo”.

El Santo Padre llegó ayer a Carpineto Romano, a 80 kilómetros de Roma, con motivo del bicentenario del nacimiento -en esa localidad- de Vincenzo Gioacchino Pecci, el Papa León XIII.

El Papa celebró la Santa Misa en la plaza principal ante miles de fieles y en su homilía habló de la “promoción humana aportada por el cristianismo en el camino de la civilización” y explicó que los cristianos han favorecido “el desarrollo de las capacidades internas en la realidad misma. Es ésta la forma de presencia y de acción en el mundo propuesta por la doctrina social de la Iglesia, que apunta siempre a la madurez de las conciencias como condición de transformaciones válidas y duraderas”.

Benedicto XVI afirmó que León XIII “fue un hombre de gran fe y de profunda devoción. Esto sigue siendo siempre la base de todo, para todo cristiano, incluido el Papa. Sin la oración, es decir, sin la unión interior con Dios, no podemos hacer nada, como dijo claramente Jesús a sus discípulos durante la Última Cena”.

“Al amor de Dios y de Cristo -continuó- no se antepone absolutamente nada. Esta primera y principal cualidad, Vincenzo Gioacchino Pecci la asimiló aquí, en su país natal, con sus padres y su parroquia”.

El Santo Padre señaló que “existe también un segundo aspecto, que se deriva siempre del primado de Dios y de Cristo y se encuentra en la acción pública de todo pastor de la Iglesia, en particular de todo Sumo Pontífice, con las características propias de la personalidad de cada uno. Todo Pastor está llamado a transmitir al Pueblo de Dios no verdades abstractas, sino una “sabiduría”, es decir un mensaje que conjuga fe y vida, verdad y realidad concreta. El Papa León XIII, con la asistencia del Espíritu Santo, es capaz de hacer esto en uno de los periodos históricos más difíciles para la Iglesia, permaneciendo fiel a la tradición y, al mismo tiempo, midiéndose con las grandes cuestiones abiertas”.

Refiriéndose al magisterio social de León XIII, el Papa recordó que se hizo “famoso e imperecedero por la Encíclica “Rerum novarum” (1891), rico de otras muchas intervenciones que constituyen un cuerpo orgánico, el primer núcleo de la doctrina social de la Iglesia”.

Benedicto XVI rememoró también la Encíclica “Catholicae Ecclesiae” (1890), que el pontífice dedicó al tema de la esclavitud. En este contexto dijo que “la nueva fraternidad cristiana supera la separación entre esclavos y libres, y desencadena en la historia un principio de promoción de la persona que llevará a la abolición de la esclavitud, pero también a sobrepasar otras barreras que todavía existen”.

“En una época de áspero anticlericalismo y de encendidas manifestaciones contra el Papa, León XIII supo guiar y sostener a los católicos en el camino de una participación constructiva, rica de contenidos, firme en los principios y con capacidad de apertura.

Inmediatamente después de la “Rerum novarum” se verificó en Italia y en otros países una auténtica explosión de iniciativas: asociaciones, cajas rurales y artesanas, periódicos. (…) Un Papa muy anciano, pero sabio y con visión de futuro, pudo introducir así en el siglo XX una Iglesia rejuvenecida, con la actitud correcta para afrontar los nuevos desafíos. Era un Papa todavía política y físicamente “prisionero” en el Vaticano, pero en realidad, con su Magisterio, representaba a una Iglesia capaz de afrontar sin complejos las grandes cuestiones de la contemporaneidad”.

El Santo Padre concluyó “dejando” a los presentes “el mandamiento antiguo y siempre nuevo: amaos como Cristo nos ha amado, y con este amor sed sal y luz del mundo. Así seréis fieles a la herencia de vuestro gran y venerado conciudadano, el Papa León XIII. ¡Y así sea en toda la Iglesia!”.

Copyright © ACI Prensa
(http://www.aciprensa.com)

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Diez años de un documento clave: Dominus Iesus

“El perenne anuncio misionero de la Iglesia es puesto hoy en peligro por teorías de tipo relativista, que tratan de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino también de iure (o de principio). En consecuencia, se retienen superadas, por ejemplo, verdades tales como el carácter definitivo y completo de la revelación de Jesucristo, la naturaleza de la fe cristiana con respecto a la creencia en las otra religiones, el carácter inspirado de los libros de la Sagrada Escritura, la unidad personal entre el Verbo eterno y Jesús de Nazaret, la unidad entre la economía del Verbo encarnado y del Espíritu Santo, la unicidad y la universalidad salvífica del misterio de Jesucristo, la mediación salvífica universal de la Iglesia, la inseparabilidad -aun en la distinción- entre el Reino de Dios, el Reino de Cristo y la Iglesia, la subsistencia en la Iglesia católica de la única Iglesia de Cristo.”

Este texto pertenece a un documento que estos días ha cumplido diez años. Esta firmado por el cardenal Ratzinger y secretario de la Comisión de la Doctrina de la Fe, monseñor Bertone.

Hace diez años se daba a luz uno de los principales documentos emitidos bajo el Pontificado de Juan Pablo II, firmado por el entonces Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe -Cardenal Ratzinger-, la Declaración ‘Dominus Iesus’, sobre la Unicidad y la Universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, ratificada y confirmada por la autoridad del Papa polaco.

Firmaba el muy importante documento no solo el Cardenal alemán sino también el entonces arzobispo emérito de Vercelli, secretario de la dicha Congregación, Mons. Tarcisio Bertone S. D. B., hoy Secretario de Estado vaticano.

La Declaración tenía como intención la de “llamar la atención de los Obispos, de los teólogos y de todos los fieles católicos sobre algunos contenidos doctrinales imprescindibles, que puedan ayudar a que la reflexión teológica madure soluciones conformes al dato de la fe, que respondan a las urgencias culturales contemporáneas”, según las propias palabras del documento.

Quien desee leer una selección de partes del documento puede pinchar aquí.
La lectura recomendada y completa del documento está en la siguiente dirección web:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html

La actualidad de este documento doctrinal aumenta a diario. Personalmente he vuelto a leerlo. Algo que recomiendo a todos los lectores. Actualizarán muchas verdades de fe. Algo que supone un soplo espiritual para nuestra propia fe.

Tomás de la Torre Lendínez

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Campaña “Un Millón de Niños Rezando el Rosario por la Unión y la Paz ” se hace presente en un planvacacional

La Campaña “Un Millón de Niños Rezando el Rosario por la Unión y la Paz” , perteneciente al Consejo Nacional de Laicos, se hizo presente en un plan vacacional salesiano, donde 600 niños rezaron el rosario junto a sus animadores

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