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La usura como pecado contra natura

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La más aborrecida de todas las formas de obtener dinero y con justa razón, es la usura, porque en ella, la ganancia procede del dinero mismo y no de los objetos naturales. El dinero estaba destinado al uso de intercambio, y no para incrementarse por medio del interés. El término interés que significa la creación de dinero a partir del dinero se le aplica también a su multiplicación. De todos los modos posibles de obtener riquezas este es el más contrario a la naturaleza (Política, Libro primero, Aristóteles).

 La usura es real

Hay gente hoy en día que no sabe que es la usura. Quizás no han escuchado jamás la palabra. Otros, incluyendo muchos católicos, piensan que la usura ha dejado de ser un problema actual. Ciertos católicos liberales, y neoconservadores, han argumentado que la Iglesia cambió su posición respecto a la usura, y usando esto como trampolín arguyen luego que del mismo modo debería cambiar su posición respecto a la anticoncepción.

 Esta conexión entre usura y pecado contra natura es lo que el polímata E. Michael Jones, editor de Culture Wars, ha iluminado en otra gran obra: Barren Metal: A History of Capitalism as the Conflict between Labor and Usury. Desde la segunda mitad del siglo XX, digamos a partir del CVII, los pecados de la carne se han vuelto menos relevantes. Asimismo los pecados de las finanzas también parecen haberse vuelto obsoletos.

 Si el llamado libre mercado fuera bueno y la usura no existiera, entonces el dominio global de las finanzas debería haber resultado en un mejoramiento de la condición humana. Algo que fuera de una distorsionada y mendaz burbuja macroeconómica, y ahora ni siquiera en ella, no ha sucedido.

 La usura siempre se ha opuesto al trabajo. El título del libro hace referencia al argumento de Aristóteles contra la usura, luego tomado por Shakespeare, basado en el hecho que el dinero es naturalmente estéril. En los 800 años de historia que abarca Barren Metal se expone claramente como con la usura el trabajador siempre termina en la miseria.

 Cuando uno menciona las miserias del trabajador se corre el riesgo de ser catalogado de socialista o marxista. Lo curioso es que Marx defendió la usura y la aplicación de interés al préstamo. Para Marx el problema no era la usura sino la propiedad del capital productivo. Después de todo el comunismo no es otra cosa que capitalismo pero con el estado como único propietario. Ambos usan las mismas herramientas financieras.

 A diferencia de (neo) conservadores y liberales bien pensant Jones sostiene que la usura existe, especialmente a través del capitalismo financiero. La usura existe en todo lugar donde alguien obtiene beneficio de algo que no posee. Fue la causa de la gran hambruna irlandesa de mitad de siglo XIX, y de muchas otras. La Iglesia ha sostenido que la propiedad debería ser privada y usada para el bien común. Los terratenientes ingleses de aquel entonces se saltearon la segunda parte. Los socialistas se saltean la primera.

 Como surgió el dinero

¿Qué es la moneda? Surgió como un sustituto del trueque. Este es útil pero a veces problemático ya que, como Aristóteles apuntó, si uno tiene una vaca y quiere cabras, no es posible cambiarla por tres cabras y media. La solución es encontrar algo que todos consideran valioso. Con el tiempo el oro y la plata cumplieron este rol. Ese fue el comienzo del dinero.

 Sin embargo era necesario un acto de fe ya que no se podía saber si era realmente oro, o una mezcla con otros metales; o si había que pesarlo. Finalmente el estado emitió monedas certificando que estas eran equivalentes a cierta cantidad de oro con el fin de incrementar la confianza y facilitar las transacciones. Esta es la base del patrón oro.

 Más adelante durante el medioevo se volvió evidente que no había suficiente oro para estar a la altura de una economía en expansión (e.g. la gran escasez del bullion en el siglo XV). La solución fue que los (proto)bancos comenzaron a recibir depósitos de oro y a emitir recibos a cambio. Siempre y cuando hubiera confianza este papel tenía el mismo valor que el oro. Este es el comienzo del patrón oro.

 Los banqueros se dieron cuenta rápidamente que podían emitir muchos más dinero (i.e. recibos) de lo que tenían guardado en oro ya que no todos iban a reclamar o usar el oro al mismo tiempo. En Italia se descubrió esto durante las cruzadas cuando los caballeros partían y dejaba su oro depositado. Los banqueros prestaban más de lo que realmente tenían. Mientras había confianza el sistema funcionaba. Cuando no había una corrida y el sistema colapsaba.

 De este modo se podía mejorar la economía si había confianza. La confianza está basada en la prudencia, una virtud moral. Mientras dicha moral predominara la economía mejoraría. Pero luego cundió la filosofía articulada por liberales como Adam Smith cuya premisa es que la moral no es necesaria; solo los instintos e intereses individuales, y la competencia. Sin moral el capitalismo destruye y eventualmente colapsa una y otra vez, siendo el de 2008 el más reciente colapso global.

 La Iglesia, alternativa a la usura

Desde el punto de vista económico hay dos maneras de entender el valor. Una es el trabajo del hombre, la opción cristiana que surgió de las ruinas del imperio romano de la mano de los benedictinos y su lema “Ora et Labora”. El imperio romano, especialmente en sus últimos tiempos decadentes, era profundamente dependiente de la usura. La usura es esencialmente el otro sistema alternativo al cristiano. Cuando la Iglesia es fuerte la usura es ilegal, por ejemplo durante el Sacro Imperio Romano Germánico. Cuando la Iglesia es débil, la usura prevalece y se vuelve norma, que es lo que sucede ahora.

 Savonarola y los Medici

En los albores de la economía monetaria, en la Italia del siglo XV, hubo un siglo de predicación de los franciscanos y dominicos contra la usura que culminó con la confrontación entre Savonarola y los Medici en Florencia. Estos últimos fueron expulsados de Florencia, y ese fue el momento en que la Iglesia pudo haber tomado el control. El dominico Savonarola y el franciscano Strutzi crearon una alternativa cristiana a la usura. Se llamó “Monte di Pietà” que esencialmente era una casa de empeño para los pobres que en ese entonces estaban expuestos a la usura de rapaces prestamistas, en su mayoría judíos, que cobraban hasta 43% de interés.

 Lamentablemente Savonarola se vio envuelto en la política de la Iglesia y atacó al Papa. Este contraatacó y Savonarola fue asesinado. Y el problema de la usura nunca se pudo resolver desde entonces. Basta ver la triste situación de Grecia hoy en día, de Alemania en la década del 20, de Rusia en los tiempos de Yeltsin, de Argentina en 2001, o de muchos otros países incluyendo EEUU donde tanta gente sobrevive refinanciando deuda de tarjeta en tarjeta. Sin duda que hubo intentos a lo largo de los siglos en diferentes países y regímenes de oponerse a la usura sistemática. Muchos no tuvieron éxito, otros fueron destruidos precisamente por tener demasiado éxito.

 La usura mata

Para entender cuan grotesco es el préstamo a interés compuesto si un dólar fuera prestado en los tiempos de Cristo a 5% de interés anual, en 1000 años el astronómico monto apagar es de 1.54e+21 dólares. En 2000 años es 2.39e+42 dólares. Esta es la naturaleza intrínseca del interés compuesto que destruye cualquier economía. No es natural, es contra natura. No hay modo de producir riqueza en el mundo que sea capaz de crecer cabeza a cabeza con el interés compuesto. Hasta Adam Smith lo reconoció.

 La forma matemática[1] del interés compuesto es tal que el interés que se gana se adiciona al principal y crece de manera geométrica con el tiempo. No hay nada en la naturaleza o en la economía real que crezca tan rápido. Este método perverso es viejo, tan viejo que no se sabe cuándo, ni donde, ni por quién fue inventado.

 La usura entonces precede por milenios al capitalismo. En términos modernos este último surgió en las ricas ciudades del norte de Italia en el siglo XV. Allí es donde la contabilidad de doble entrada (sistema de partida doble), los títulos de crédito, y otros instrumentos financieros fueron inventados. Pero lo que apunta Jones es que el capitalismo realmente nació cuando el estado decidió que iba a involucrarse en hacer cumplir contratos usurarios. Y esa es la definición del capitalismo actual: usura promovida por el estado. Bajo este paradigma el momento crucial ocurrió en Inglaterra en 1688 con la infame Revolución Gloriosa de los liberales (Whigs) que derrocó al católico James II y puso al capital sobre la ley. El estado pasó entonces a poner en vigor contratos usurarios y pronto se fundó el Banco de Inglaterra. Éste junto a los bancos centrales de casi todos los países hoy en día, incluyendo la Reserva Federal de los EEUU, es un banco privado que presta dinero al estado. Lo cual significa que un cierto grupo de gente (e.g. los Whigs en la Inglaterra de entonces) saca provecho de los pagos a interés.

 Acción y reacción

Ciertamente que no hay nada malo en el sano intercambio económico. Pero este capitalismo es intercambio económico pervertido, distorsionado para favorecer el interés de cierto grupo de gente: los usureros. La antítesis de lo que la verdadera economía es. El socialismo no es sino una reacción contra el capitalismo, es el pus que se forma cuando el cuerpo político se enferma con capitalismo. Más allá del bien conocido rol de ciertos banqueros de New York apuntalando la revolución marxista-bolchevique en Rusia, era una cuestión de tiempo.

 Marx estaba contra el capital, entendiendo por esto el robo de los capitalistas de la plusvalía (o plusvalor) generada mediante el trabajo de los asalariados. Pero no estaba contra la usura. Su teoría era que todo valor viene del trabajo. Algo que no es cierto ya que deja a la creación divina fuera de la ecuación. No es lo mismo trabajar un viñedo en Francia que en Islandia, y el producto final tampoco es igual…

 Precio justo

Sin caer en los errores comunistas es necesario algún tipo de sindicato, o una forma efectiva de protección a los trabajadores. De lo contrario los salarios terminan por el piso y la economía naufraga como ocurrió en Florencia en del siglo XV. El capitalismo fuera de control se apropia de la plusvalía en su totalidad llevando al trabajador a la miseria con salarios por debajo de la subsistencia. ¿Cómo se sabe cuándo se cruzó ese umbral? Cuando la clase trabajadora declina debido a no poder mantener una familia, que es precisamente lo que ocurrió en la Florencia de aquel entonces. Los Medici terminaron por matar la gallina de los huevos de oro. Poder mantener una familia es el último criterio para una sociedad exitosa y justa.

 Notamos aquí que importar trabajadores mediante inmigración masiva, como ocurre ahora en EEUU y Europa occidental, es otra treta del capitalismo especulativo (y de gobiernos liberales/masones anticristianos con intenciones de ingeniería social). Esto también ayuda a explicar el triunfo de Trump y la popularidad de Le Pen, Orban y tantos otros. Es un hecho que en varios países occidentales la población nativa está disminuyendo bajo la presión de la inmigración musulmana y sus efectos en el mercado laboral.

 El precio justo puede ser definido como el costo de la oferta. Parece una definición a ojo de buen cubero, pero reconocidos economistas como P.A. Samuelson y Wilhelm von Kettler pensaban así. Llegar al precio justo no implica la necesidad del “libre mercado”. Solo se necesita la voluntad moral de no cobrar de más. Ahí es donde el capitalismo tambalea y la razón por la cual precios altos y salarios bajos son el común denominador en la era capitalista. Todo el mundo más o menos reconoce esto, excepto quienes pretenden estar estudiando una “ciencia” como la física o la química en lugar de cuestiones mejor entendidas por principios morales. Es en realidad filosofía moral, porque en su esencia se trata de dos personas acordando un intercambio. Nada que ver con la física, sino con la voluntad del hombre de elegir el bien.

 Gesellschaft y Gemeinschaft

Ferdinand Tönnies dividió a las sociedades en dos tipos: las Gesellschaft son asociaciones de individuos y las Gemeinschaft son genuinas comunidades sociales. La “ciencia” económica trata de individuos e interés personal, como en una logia. La Iglesia católica trata de comunidades de personas relacionadas mediante el Logos. La economía de la Gemeinschaft está en el hogar, y para exportarla a la sociedad en su conjunto hace falta la voluntad de elegir el bien común en el mercado. La economía de Gesellschaft es la de individuos como Adam Smith o David Hume. Es la economía que enseña tanto la izquierda marxista como la derecha neoconservadora/liberal. Si la religión de la Gemeinschaft es el catolicismo, la de la Gesellschaft es la masonería.

 Barren Metal explica la creación y al desarrollo de la Gran Logia. Muchos se asocian a la Logia para mejorar sus oportunidades de hacer negocios, pero Jones no confunde el bosque con el árbol y ve más allá. En particular el rol de la masonería en contrarrestar a la Iglesia, por ejemplo en la supresión de las reducciones jesuitas en Paraguay. Ciertamente que la organización social y económica de las reducciones, una Gemeinschaft por excelencia, y su éxito, es algo que la Logia no estaba dispuesta a tolerar.

 Igualar capitalismo con masonería es una simplificación demasiado grosera, a pesar de que el individualismo prevalente en ambos facilita la conexión, y Jones no comete ese error. Simplemente se limita a apuntar hechos bien documentados sin especular acerca de las ulteriores intenciones de la Logia y sus seguidores. Lo que sí los caracteriza es una notable carencia de solidaridad y apreciación del largo plazo.

 Una constante del capitalismo financiero es la explotación del presente. Las burbujas especulativas son clásicos ejemplos de beneficio a corto plazo a expensas de una necesaria calamidad futura.

 Opciones de moneda

En estos tiempos de volatilidad financiera algunas voces han propuesto volver al orocomo moneda real. El oro tiene cierta fuerza filosófica y su comercio está estrechamente relacionado al valor del trabajo. El problema es cuán seriamente se puede tomar a la “teoría del valor-trabajo”, la cual considera que el valor de un bien o servicio está determinado por la cantidad de trabajo necesario para producirlo, más allá de su utilidad. Esta teoría fue bastante aceptada hasta el siglo XIX, y luego perdió favor ya que no pudo explicar la renta de tierras, el beneficio empresarial y la usura. Jones le da cierto crédito a la teoría del valor-trabajo, pero la rechaza en su formulación marxista ya que no puede obtener un precio basado en el monto de trabajo puesto en el producto.

 ¿Qué opciones hay? En general hay tres opciones de moneda: garantizada por metal, basada en deuda y dinero fiduciario (fiat). Por evidencia y lógica la primera opción es descartada en Barren Metal. El dinero fiduciario es emitido por el gobierno y su uso depende de la confianza que tenga la comunidad y de la moderación con que el gobierno imprima.

 La moneda basada en deuda es el sistema que ha venido a dominar las economías occidentales mediante los bancos centrales. Para muchos no es sino dinero fiduciario más caro. El gobierno puede pedir prestado tanto como quiera, lo que en general resulta en una cantidad de dinero tal que no es acorde con la economía real. Por cada peso recibido se debe pagar interés. Y este interés es sencillamente usura a nivel nacional. Sin controles serios el dinero basado en deuda tiende a la inflación, que es otra forma de degradación monetaria, y a una deuda nacional más grande.

 En este panorama dominado por las deudas y la usura que ésta conlleva, no es una sorpresa que el entusiasmo por el oro esté creciendo. Lamentablemente a lo largo de la historia este remedio ha sido a veces peor que la enfermedad.

 El problema con el oro, aparte de su degradación, es que una vez que el estado da su garantía la gente pierde interés en saber si se trata realmente de oro. Además con el papel moneda, originalmente creado como un recibo por cierta cantidad de oro depositada en lugar seguro, las posibilidades de hacer trampa se incrementaron enormemente. Emitir más “recibos” de lo que realmente estaba guardado mediante préstamos es una vieja treta y también una forma de degradación.

 La Iglesia y el islam

La Iglesia nunca renegó de sus enseñanzas sobre la usura. Sostuvo y sostiene que el préstamo a interés es pecado. Esto está en la encíclica “Vix Pervenit” de 1745. Este es un documento del magisterio, emitido por un Papa, y es lo que la Iglesia enseña. Nunca jamás ningún Papa la contradijo. Pero históricamente nunca fue implementada del modo en que el islam implementó su sistema bancario.

 Jones elogia al exitoso modo islámico de lidiar con la usura. El islam prohíbe la usura y esto se refleja en su sistema bancario. Hasta Benedicto XVI, crítico del islam en muchos campos, ha reconocido esta ventaja mahometana. De hecho la gran expansión musulmana, histórica y en nuestros días, se debe en parte a su abolición de la usura. Esto es lo que la Iglesia debería haber hecho, esto es lo que estaba en los libros pero nunca se logró implementar.

 ¿Cómo funciona el sistema bancario islámico? En suma, se puede cobrar una legítima tarifa por los servicios bancarios pero el préstamo a interés está prohibido. Esta tarifa se paga inicialmente y no hay una deuda que crece geométricamente con el tiempo.

 El judaísmo tiene un método tribal similar al islam, pero de una notoria duplicidad. Se prohíbe a los judíos usar la usura en el trato con otros judíos; sin embargo se les permite cobrar intereses sobre préstamos a quienes no son judíos.

 Falsas razones de los usureros

El capitalismo tiene sus méritos también, ya que provee los medios. Pero esta versión corriente definida por los especuladores de Wall Street, que tienen a políticos como Hillary Clinton (gracias a Dios ahora desactivada) en el bolsillo, es la peor posible.

 Se dice a menudo que los usureros –que se benefician con el préstamo a interés– merecen un pago por sus préstamos debido a las oportunidades que pierden al no usar el dinero de otra manera (lucro cesante). Pero eso asume que serían capaces de ganar dinero de otra manera. Más aun, asume que realmente tienen dinero para prestar. La verdad es que la mayoría de los prestamistas son incapaces de generar algo productivo para la sociedad por si mismos. Dependen totalmente de aquellos que saben como generar riqueza con trabajo, bienes y servicios reales. Peor aun, la gran mayoría de los préstamos son creados mediante artilugios financieros como el sistema contable de partida doble y la infame reserva fraccional. Es decir que los banqueros crean de la nada documentos Pagaré. Luego nos prestan sus Pagaréscomo si fuera dinero. Prestan algo que no tienen.

 La usura se compone de varios substratos que la presentan a primera vista como algo misterioso y complejo, pero en el fondo es solo un espejismo, una gran cortina de humo para confundir y amedrentar. Sea

a) el interés compuesto (pedir lo que no se puede devolver),

b) el sistema de reserva fraccional (prestar lo que no se tiene),

c) la creación de dinero ex nihilo por los mal llamados ”bancos centrales” que están en manos privadas (proyectar el problema a escala nacional y global),

d) los mal llamados “bancos de inversión“ al estilo Goldman Sachs (bancos puramente especulativos sin nigún vínculo con la economia real),

e) los “hedge funds” mejor conocidos como fondos buitres (cuya rapacidad especulativa envidiaría el mismo Shylock);

son todas facetas de la misma mentira usuraria. No por nada Henry Ford dijo “está claro que la gente no entiende nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo entendiera, habría una revolución mañana por la mañana”. Y esto antes que existieran los fondos buitres.

 ¿Oponerse a la usura implica que si un amigo (o una caja de ahorros, o una cooperativa de crédito o un banco hipotecario local) tiene cien mil pesos ahorrados no me los puede prestar para que yo pueda ampliar mi casa? Por supuesto que no. ¿Significa que solo le tengo que devolver cien mil pesos y ni un centavo más? Sin duda que no. Pero las condiciones del préstamo y su devolución tienen que estar reguladas por otra concepción y modo de entender la sociedad y la gente, diferente de los mecanismos y entidades usurarias antes mencionadas.

 La usura es magia negra financiera. Una inversión de valores que destruye el orden natural. Un caos manufacturado que luego contagia otros campos de la sociedad. La conexión contra natura de la usura está muy bien personificada por sujetos como George Soros o Paul Singer. Este último jefe del fondo buitre Elliott Management Corporation, quien es al mismo tiempo un furioso promotor de la degeneración sexual y los “derechos” de la comunidad “LGBTQ”. Por un lado saquea desvergonzadamente las arcas de países endeudados al punto del default en África y Latinoamerica. Por otro hace lobby para que el “matrimonio homosexual” sea reconocido en el estado de Nueva York

 Conclusión

Detrás de todo sistema dependiente de mecanismos usurarios, que pretenden crear algo de la nada, está la razón de nuestros males presentes. En su actual versión financiera y especulativa, el capitalismo laissez-faire es esencialmente usura promovida por el estado, como lo definiera el economista jesuita Heinrich Pesch.

 Contrarrestar el actual sistema usurario especulativo y el mal llamado “libre mercado” será necesario para cualquier sociedad que quiera salir adelante. Barren Metal lo expone claramente y con coraje. Tal paso no será fácil, y si nos guiamos por la historia de aquellos que lo intentaron antes, tampoco pacífico. Pero sucederá tarde o temprano ya que los Dioses del Mercado al final caerán y los del Sentido Común con terror y estrago retornarán:

 Enrique de Zwart  /InfoC. 2016

 [1] La forma del interés compuesto es la siguiente: VF = VP × (1+r)^n, donde VF= valor futuro, VP=valor presente, r=tasa de interés anual, n=número de años.

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El Martirio de la Coherencia

COHERENCIA

Javier Paredes, profesor de Historia, nos explica en qué consiste, en estos cuatro reveladores párrafos:

1. En el mundo Occidental, hoy en día, a los perseguidores de la fe ya no les importa tanto, si vas o dejas de ir a Misa. Es más, si el edificio de la parroquia en la que se celebra dicha Misa, necesita reparación, el sistema político puede que hasta lo financie, así como el mantenimiento o la limpieza del templo. Lo cual puede crear la apariencia de que todo marcha estupendamente, facilitando un cristianismo cómodo, tibio. Por lo tanto, en nuestra opinión particular, a los cristianos del siglo XXI no se nos preguntará sólo si hemos asistido a Misa los domingos y fiestas de guardar, sino que además, se nos pedirá cuentas también, y especialmente, de lo que hicimos con esta sociedad desacralizada.

2. “Porque a diferencia de otras épocas en las que también había obligación de dar la cara por Jesucristo en la vida pública, en la nuestra, es especialmente necesario por estar nuestras instituciones civiles más necesitadas de Dios, y porque además, el magisterio nos ha recordado en el Concilio Vaticano II que lo propio de los laicos es santificar las estructuras temporales.

Y la tarea no es sencilla, ya que la coherencia es incompatible con la esquizofrenia moral que, por ejemplo, farisaicamente, puede aprobar la financiación de templos, colegios católicos y ONGs bienintencionadas, a cambio de que no salgamos de las sacristías…, para impedir así que cristianicemos los parlamentos, los periódicos, las universidades, las fábricas, las diversiones, los hospitales…”.

3. “Lo dramático de este modelo de persecución es que los verdugos no se encuentran solamente fuera de la Iglesia…, porque la coherencia de los católicos que han puesto en la santidad el objetivo de sus vidas, a quienes pone en evidencia principalmente, no es a los ateos, ni a los hombres sin fe, ni a los “rojos”, ni a los masones, sino a todos aquellos católicos tibios y esquizofrénicos que prefieren el juicio de los hombres al de Dios. Esta persecución que ya ha comenzado, es tan grave y tan importante en la historia de la Humanidad, porque el día que se generalice, será la última y clara señal de que hemos entrado en los últimos tiempos anunciados en el Apocalipsis, que preceden al fin del mundo, sin que sepamos el tiempo que ha de transcurrir entre los últimos tiempos y el fin del mundo”.

4. “Los truenos y los relámpagos quedan reservados para el fin del mundo, que –como he dicho- estará precedido de los últimos tiempos en los que tendrá lugar esta tercera persecución, ya iniciada, en un ambiente tan de aparente calma y normalidad, que desde este momento habrá que estar muy pegados a la Santa Misa, al Sagrario, a la Santísima Virgen y a la Caridad con los hermanos, porque de lo contrario nos deslizaremos sin darnos cuenta y pasaremos a engrosar las filas de los verdugos. Además, los que se mantengan fieles a la Verdad serán tachados de radicales, fanáticos y fundamentalistas, como ya ocurre actualmente, aunque todavía no se presente dicha acusación con la virulencia y encono a la que se puede llegar en el futuro”. En cualquier caso, seamos coherentes con nuestras vidas, aunque nos cueste el martirio, el amor a Cristo y la felicidad eterna, valen la pena.

Por último, jamás perdamos de vista que Dios es el Señor de la Historia, como afirmaba el beato Juan Pablo II, y su Madre, nuestra Madre, esta pronta a socorrernos también en el peligro… Seamos coherentes con nuestras vidas

José Zavala…, del prólogo del libro de Santiago Lanús: “Madre de Dios y Madre Nuestra. Fátima, Amsterdam y Garabandal” (Editorial San Román)

ReL, 1-5-13

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El Año de la fe entra en su recta final.Un tiempo de gracia para redescubrir la alegría de creer. Son trece meses que marcarán la historia de la Iglesia, con un nuevo impulso a la evangelización, y serán recordados por la inesperada renuncia de Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco

Año de la fe Consejo Nacional de Laicos de Venezuela

Faltan sólo tres meses para la clausura del Año de la fe, el hilo conductor que ha unido el final de pontificado de Benedicto XVI y el inicio del ministerio, como obispo de Roma, del Papa Francisco. Cuando el Papa Joseph Ratzinger inauguraba, el 11 de octubre pasado, esta iniciativa, la más original y distintiva de su pontificado, era imposible imaginar que el Año sería clausurado el 24 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey del Universo, por su sucesor, el primer Papa hispanoamericano de la Historia, y estando el Papa emérito en vida. Hoy sabemos que, cuando el Papa alemán inauguraba el Año de la fe, ya había tomado, con plena discreción, la decisión de presentar la renuncia durante este tiempo, pues, como ha revelado el mismo diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, fue una decisión que maduró tras el viaje que realizó a México y Cuba, a finales de marzo de 2012.

Consejo Nacional de Laicos de Venezuela/  Benedicto XVI

Una respuesta del cielo

Benedicto XVI llevaba años pensando en cómo afrontar lo que considera la crisis más profunda que viven las sociedades contemporáneas: la crisis de la fe. La Iglesia vivía dos aniversarios históricos: el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II, cumbre de los obispos de todo el mundo que renovó la vida de la Iglesia, y la publicación, por parte de Juan Pablo II, del Catecismo de la Iglesia católica, que finalmente ofrecía una panorámica sintética pero autorizada de la fe de la Iglesia. Fue así como abrazó la idea de convocar este año culminante de su apostolado como obispo de Roma, complementado por el Sínodo de los Obispos que convocó, el mes de octubre, para afrontar el desafío de la nueva evangelización.

La decisión más importante de renovación en la Curia romana durante el pontificado de Benedicto XVI estuvo también orientada a este objetivo: la creación de un nuevo ministerio vaticano, más precisamente, un Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, que tiene por objetivo alentar el empuje evangelizador de la Iglesia, particularmente en los países en donde, tras siglos de cristianismo, el Evangelio parece quedar olvidado o arrinconado en una estantería de biblioteca. Por este motivo asignó a este nuevo organismo vaticano, presidido por el arzobispo italiano Rino Fisichella, la tarea de coordinar las celebraciones y eventos del Año de la fe.

Hitos del Año de la fe

Si los Años Santos o Jubileos que celebra la Iglesia se pudieran evaluar por números, el Año de la fe ya empieza a entrar en los records. En el momento en el que usted está leyendo estas líneas, casi seis millones de personas ya habrán peregrinado a Roma, es decir, más de la mitad del número total de turistas que recibe al año la Ciudad Eterna han visitado la tumba de san Pedro para responder a esta invitación del Papa anterior y del actual. De hecho, cuando la peregrinación tiene lugar en grupo, el primer acto que suelen realizar los peregrinos, nada más llegar a Roma, es una procesión desde el Obelisco de la Plaza de San Pedro hasta la tumba del apóstol, en la basílica vaticana, donde se reza el Credo.

El Año de la fe comenzó con la Santa Misa, presidida por Benedicto XVI, en la basílica vaticana, junto a 80 cardenales, 15 de los Padres conciliares que participaron en el Concilio Vaticano II, 8 Patriarcas de las Iglesias orientales, 191 arzobispos y obispos que se encontraban reunidos en Roma con motivo del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, así como otros 104 Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo.
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El Papa presentó entonces el Año de la fe «como una peregrinación a los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas, como dice el Señor a los apóstoles al enviarlos a la misión (Lc 9, 3), sino el Evangelio y la fe de la Iglesia, de los que el Concilio Ecuménico Vaticano II son una luminosa expresión, como lo es también el Catecismo de la Iglesia católica, publicado hace 20 años».

El primer gran evento del Año de la fe tuvo lugar el 21 de octubre, cuando miles de peregrinos de todas las partes del mundo se dieron cita en la Plaza de San Pedro, para ser testigos de la ceremonia de canonización de siete nuevos santos, entre ellos, la española María del Carmen Sallés y Barangueras (1948-1911), fundadora de las religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, así como la primera nativa estadounidense que llegaba a los altares: Kateri Tekakwitha (1656-1680).

Además, como sucede en los Jubileos y Años Santos, Roma también ha vivido en estos meses Jornadas temáticas que han congregado a diferentes categorías de peregrinos. El 28 de abril, se vivió la Jornada de quienes han recibido el sacramento de la Confirmación, que congregó en el Vaticano a unos 70 mil jóvenes. El 5 de mayo, se vivió en Roma la Jornada de las Cofradías, dedicada a poner en valor y a profundizar en la riqueza que aporta la piedad popular, que tanta importancia tiene en países como España.

El 18 de mayo, Vigilia de Pentecostés, en torno al Papa, el Año de la fe reunió a representantes y miembros de las nuevas realidades eclesiales, movimientos y comunidades que han surgido tras el Concilio Vaticano II. Y el 2 de junio, el Papa Francisco presidió una hora de adoración a Jesús Eucaristía, a la que se unieron diócesis y parroquias de todo el mundo, desde sus lugares de origen, en un acto sin precedentes, al que fueron convocados los católicos de todo el mundo, que sirvió para mostrar, en silencio, cómo Cristo Jesús es el único auténtico protagonista del Año de la fe.

El 16 de junio fue la Jornada Evangelium vitae, dedicada a los movimientos, asociaciones y organizaciones dedicadas a defender la vida humana. El 7 de julio, el Papa convocó a decenas de miles de seminaristas, novicias y novicios de todo el mundo en la Jornada que se les dedicó con motivo del Año. Las religiosas y religiosos de los cinco continentes habían vivido su día el 2 de febrero.

En realidad, la Jornada más multitudinaria e importante del Año de la fe ha sido, obviamente, la Jornada Mundial de la Juventud, que congregó a más de tres millones y medio de personas en Río de Janeiro, el 28 de julio, en lo que supuso el acto que más personas ha atraído en una ciudad en toda la historia de Brasil.

El Año de la fe en el mundo

Pero el Año de la fe se caracteriza no sólo por los grandes acontecimientos de Roma, sino, sobre todo, por la serie de actividades que ha desencadenado en las Conferencias Episcopales, diócesis, parroquias y comunidades de todo el mundo. El Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización ha creado un calendario unificado de estos encuentros, que van desde actos de profesión pública de la fe, hasta grandes exposiciones de arte en que la belleza hace la fe más accesible.

En cada diócesis, se está preparando ahora la solemne conclusión del Año de la fe, el próximo mes de noviembre, con un encuentro público para «confesar la fe en el Señor resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo», según ha sugerido la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede. En particular, muchas parroquias del mundo han organizado misiones populares, o iniciativas en los lugares de trabajo para ayudar a redescubrir el don de la fe que otorga el Bautismo, y la responsabilidad de dar testimonio que el mismo Sacramento implica.

De Benedicto XVI, a Francisco

Papa Emérito Benedicto XVI y el actual Pontífice  Papa Francisco

El documento de mayor relevancia que quedará en la Historia como contribución del Año de la fe será la encíclica Lumen fidei (La luz de la fe), escrita, por primera vez en la Historia, a cuatro manos, por un Papa emérito y el Papa reinante. Firmada el 29 de junio, fiesta de los Santos Pedro y Pablo, primeros testigos de la fe en Roma, la encíclica ha tenido una curiosa historia. Según ha revelado el arzobispo Rino Fisichella, Benedicto XVI había recibido muchas peticiones, al anunciar el Año de la fe, para que dedicara un tercer documento a la primera virtud teologal, después de haber escrito dos encíclicas sobre las otras dos: la caridad (Deus caritas est) y la esperanza (Spe salvi). En un primer momento, el Papa no estaba convencido de tener que someterse a este ulterior esfuerzo. Pero la insistencia de tantas personas venció, y Benedicto XVI tomó papel y pluma para escribir una nueva encíclica.

Ahora bien, la preparación de todo lo necesario para su renuncia le quitó el tiempo necesario para pulir la carta y publicarla, de manera que la elección del Papa Francisco llegó con un documento casi terminado. Fue así como el nuevo Papa propuso a su predecesor publicar la encíclica, añadiéndole su toque personal, de manera que se convirtiera en un documento simbólico del magisterio pontificio.

En el número 5 de la encíclica, el Papa habla del Año de la fe y explica que se trata de «un tiempo de gracia que nos está ayudando a sentir la gran alegría de creer, a reavivar la percepción de la amplitud de horizontes que la fe nos desvela, para confesarla en su unidad e integridad, fieles a la memoria del Señor, sostenidos por su presencia y por la acción del Espíritu Santo. La convicción de una fe que hace grande y plena la vida, centrada en Cristo y en la fuerza de su gracia, animaba la misión de los primeros cristianos». Ahora, el Sucesor de Pedro quiere que los apóstoles del siglo XXI sientan el mismo ánimo.

Jesús Colina / Roma /A.y O. Sep. 2013

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LA DEBILIDAD DE LOS LAICOS

SomosIglesia

Hay una insuficiente e inadecuada presencia de los laicos católicos en la vida pública. La razón fundamental es que su condición católica queda diluida por las categorías del mundo secular, por sus marcos de referencia. Reducen la fe a una cuestión interior, sin traducción encarnada en la vida colectiva, cuando precisamente el hecho católico es esencialmente encarnado y comunitario. La eucaristía es su centro.

Entre las causas que motivan esta pobre actuación cristiana, que ha criticado el Papa Francisco, hay en ocasiones un déficit de valentía para afrontar el mundo y las repercusiones negativas que eso comporta.

En la política, ciertamente, pero también en los ámbitos profesionales y sociales hay mucho de una deficiente formación espiritual, teológica y doctrinal. Esta insuficiencia educativa no se explica si solo nos remitimos a los laicos, porque en la Iglesia, este tipo de formación recae esencialmente en los pastores. Hay en consecuencia una insuficiente capacidad para dar una buena preparación espiritual, teológica y doctrinal por parte de sacerdotes y obispos, y este segundo problema nos remite más lejos y más hondo. Porque, si esto es así, quiere decir que los seminarios y otros medios educativos de la Iglesia no hacen del todo bien su papel.

El laico católico ha de ser capaz de hacerse presente en el mundo y presentarse en él con un relato hecho desde el marco de referencia cristiano. Esto quiere decir, pensar en categorías de la Doctrina Social de la Iglesia, en aquello que es más específico de la vida pública, y, con carácter más general, pensar en términos catequéticos. Dicho breve y claro: tenemos un compendio de Doctrina Social y un Catecismo que deberían ser el fundamento, pero los tenemos olvidados.

El laico ha de formarse sobre aquel fundamento, ha de evitar toda interpretación de la fe desde la ideología, ha de estar lejos de supeditarlo a un pretendido dogma económico o a toda sumisión al interés del partido o de la organización, sea cual sea. Y todo esto sin perder de vista algo que es importante y en cierta medida nuevo: las doctrinas expresadas por los partidos políticos, tal y como llegan al siglo XXI están agotadas, son insuficientes, incapaces de resolver la acumulación de crisis generadas por la Modernidad y Postmodernidad. Es precisamente en el cristianismo, en la Doctrina Social de la Iglesia, donde pueden encontrarse las fuentes renovadoras capaces de aportar respuestas.

Hay otros factores de menor entidad que también debilitan la presencia del laicado cristiano. Una es la excesiva tendencia de demasiados movimientos y entidades católicas a aferrarse a sus propias iniciativas, evitando que una parte de su gente, colabore con otros laicos en los asuntos públicos. Bien está lo propio, la especificidad, la escuela de espiritualidad, pero esto no puede significar nunca el ser un ente autoreferenciado en el seno de la propia Iglesia, sin participación activa en los asuntos comunes, uno de los cuales es precisamente el de la acción en la plaza pública.

Un segundo factor es el predominio de la reacción sobre la proposición, lo que significa que la posición inicial es siempre defensiva. Así es muy difícil ganar espacio.

Finalmente, el predominio del monocultivo. Muchas entidades se dedican a algunos temas irrenunciables, vida y familia… Pero a su lado, no en lugar de ellos, sino a su lado, repitámoslo, faltan misiones, presencias y propuestas en todos los otros órdenes del campo social, económico y cultural.

Y sobre todo, faltan propuestas que vayan a la raíz de la cosa, que se dirijan al conjunto de la polis, es decir, propuestas políticas, no en el sentido del partido político, sí en tanto en cuanto, hacen referencia a cuestiones que nos afectan a todos.

F.L. editorial, 8-7-13

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Una Iniciativa de los Laicos Venezolanos “Un Millón de Niños Rezando el Rosario por la Unión y la Paz” 2.012

¡Un Millón de Niños Rezando por la Unión y la Paz!
Apreciado amigo(a):
El Consejo Nacional de Laicos de Venezuela (CNL), desde el año 2.005 ha asumido con entusiasmo la coordinación y realización de una Campaña que tiene carácter internacional, puesto que ya otros países se han unido en esta iniciativa.
Queremos invitarte a acompañarnos en la jornada del rezo del Santo Rosario por la Unión y la Paz de un millón de niños, que nos invita a encontrar “El Tesoro de la Fe”; este año está organizada de la siguiente forma:

Jueves 18 de octubre: en los colegios Sábado 20 de octubre: en las parroquias
Domingo 21 de octubre: en familia
Hora: 9:00 am
Para ésta actividad no hay necesidad de movilizaciones, ni gastos especiales debido a que se llevará a cabo en las mismas instituciones educativas, según la creatividad de aquellas personas que se encarguen de esta jornada para los niños. El rezo del Santo Rosario, se hará, guiándose por el tríptico que proporcionamos. Si deseas conocer todo el material de la campaña lo puedes descargar de nuestra página web: http://www.unmillondeninos.org, desde el blog www. umnrezandoelrosario.wordpress.com y de nuestro Face Book : Un Millón de Niños.

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liturgia

Vasos y Lienzos Sagrados Utilizados en la Eucaristía

ACETRE Etim. Del árabe as-satl, el vaso con asa, y este del latín situla.
Caldero de agua bendita que se usa para las aspersiones litúrgicas. El agua se recoge del acetre y se dispersa con el hisopo.

CALIZ
Etim.: latín calix, taza, copa, vasija donde se bebe.
Recipiente en forma de copa con ancha apertura. En la Liturgia cristiana, el cáliz es el vaso sagrado por excelencia, indispensable para el sacrificio de la Santa Misa ya que debe contener el vino que se convierte en la Sangre Preciosísima de Cristo.
El cáliz nos recuerda ciertos pasajes bíblicos en los cuales Jesús asocia a si mismo y de una nueva manera, el uso de una copa: los discípulos ¨tomarán de la copa que Jesús tomarᨠ(Mc 10: 38). En al Última Cena, la copa contenía vino que ¨es Su Sangre¨, y en Getsemaní Jesús ora para que si es posible, se aparte de él ¨la copa¨.
Su forma, materia y estilo han variado mucho en el curso de la historia. Los cálices solían ser de oro y tenían a veces un valor extraordinario. Debe, preferiblemente, para el cáliz metales preciosos. No puede ser hecho de ningún material que absorba líquidos. El pie o soporte puede ser de otra materia. El Cáliz debe consagrarse exclusiva y definitivamente para el uso sagrado en la Santa Misa.

COPÓN
Vaso con tapa en que se conservan las Sagradas Hostias, para poder llevarlas a los enfermos y emplearla en las ceremonias de culto. En la actualidad los copones suelen ser de menos estatura que los cálices para distinguirlos de estos.

CORPORAL
Etim.: latín corporalis, del cuerpo
Pieza cuadrada de tela sobre la que descansa la Eucaristía. Sobre ella se pone la patena y el cáliz durante la Misa. Antiguamente la Sagrada Hostia descansaba directamente sobre el corporal desde el ofertorio hasta la fracción. También se pone debajo de la custodia durante la Exposición del Santísimo.
Debe de ser de lino o cánamo y no de otro tejido. No debe llevar bordado mas que una pequeña cruz. Para guardarlo debe doblarse en nueve cuadrados iguales.

CRISMERA
Vaso o ampolla donde se guarda el crisma.

CUSTODIA (ostensorio)
Etim. del latín custodia.
Recipiente sagrado donde se pone la Eucaristía de manera que se pueda ver para la adoración. También se le llama ostensorium, del latín ostendere, mostrar.
Hay gran variedad de tamaños y el estilos. Generalmente alrededor de la Eucaristía se representan rayos que simbolizan las gracias conferidas a los que adoran.

GREMIAL Etim.: del latín gremium, regazo. Paño cuadrado que se ciñe el obispo durante ceremonias litúrgicas, por ejemplo en el lavatorio de los pies de la Misa del Jueves Santo. El gremial de seda y encaje para las misas pontificas ya no se usa. Uno de lino u otro material puede utilizarse.
HISOPO Etim. del latín hyssopus; este del griego y este del hebreo ’ezob.
Utensilio con que se esparce el agua bendita, consistente en un mango que lleva en su extremo un manojo de cerdas o una bola metálica hueca y agujereada para sostener el agua. Se usa con el acetre.

INCIENSO Etim.: del latín, incensum, incienso.
Resinas aromáticas, en forma granulada o en polvo, que se queman en el incensario durante algunas liturgias. Su humo tiene fragancia. Cuando se bendicen son un sacramental. Quema incienso significa celo y fervor; su fragancia: virtud; el humo que se eleva: las oraciones que ascienden al cielo. Se usa en la Misa para el libro de los Evangelios, el altar, el pueblo de Dios, los ministros y el pan y el vino. Se usa también en la bendición con el Santísimo, en procesiones.

INCENSARIO
Utencilio para incensar en las ceremonias litúrgicas.

LUNETA
Etim.: de luna. Pieza de oro, o dorada, en que se encierra la Sagrada Hostia para ser expuesta. Ver también “custodia” y “luneta”.
NAVETA
Recipiente, muchas veces en forma de pequeña nave, para el incienso que se utiliza en las ceremonias.
PALIA
Lienzo para cubrir el cáliz
PATENA
Etim.: Latín, Patena.
Plato redondo donde se pone la Sagrada Hostia. Debe ser de metal precioso como el cáliz y también debe ser consagrado exclusiva y definitivamente para el uso en la Santa Misa
Pequeño lienzo que utiliza el sacerdote en la Misa para purificar el cáliz.
VASOS SAGRADOS: Cáliz, copón y patena
VINAJERAS
Las vasijas para el vino y el agua que se usan en la Santa Misa. Generalmente son de cristal y se colocan en una bandeja pequeña. Es permitido que sean de otro material (bronce, plata, oro e incluso de cerámica bien sellada) siempre y cuando puedan dignamente contener los líquidos.
Usualmente tienen asas y tapones. Son de diferentes estilos y tamaños. Tradicionalmente, para evitar confusión al utilizarlas, las vinajeras se gravaban las iniciales “V” y “A”, por el latín vinum y aqua.
Las vinajeras junto con las hostias no consagradas pueden ser llevadas en procesión por dos fieles y presentadas al sacerdote durante el Ofertorio.
VIRIL
Etim. de vidrio.
Pieza redonda, tradicionalmente de cristal transparente con borde de oro o dorado, en que se pone la Sagrada Hostia para sostenerla en la Custodia. También se usa un viril para guardar reliquias en un relicario. Ver también “luneta”

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Diez años de un documento clave: Dominus Iesus

“El perenne anuncio misionero de la Iglesia es puesto hoy en peligro por teorías de tipo relativista, que tratan de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino también de iure (o de principio). En consecuencia, se retienen superadas, por ejemplo, verdades tales como el carácter definitivo y completo de la revelación de Jesucristo, la naturaleza de la fe cristiana con respecto a la creencia en las otra religiones, el carácter inspirado de los libros de la Sagrada Escritura, la unidad personal entre el Verbo eterno y Jesús de Nazaret, la unidad entre la economía del Verbo encarnado y del Espíritu Santo, la unicidad y la universalidad salvífica del misterio de Jesucristo, la mediación salvífica universal de la Iglesia, la inseparabilidad -aun en la distinción- entre el Reino de Dios, el Reino de Cristo y la Iglesia, la subsistencia en la Iglesia católica de la única Iglesia de Cristo.”

Este texto pertenece a un documento que estos días ha cumplido diez años. Esta firmado por el cardenal Ratzinger y secretario de la Comisión de la Doctrina de la Fe, monseñor Bertone.

Hace diez años se daba a luz uno de los principales documentos emitidos bajo el Pontificado de Juan Pablo II, firmado por el entonces Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe -Cardenal Ratzinger-, la Declaración ‘Dominus Iesus’, sobre la Unicidad y la Universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, ratificada y confirmada por la autoridad del Papa polaco.

Firmaba el muy importante documento no solo el Cardenal alemán sino también el entonces arzobispo emérito de Vercelli, secretario de la dicha Congregación, Mons. Tarcisio Bertone S. D. B., hoy Secretario de Estado vaticano.

La Declaración tenía como intención la de “llamar la atención de los Obispos, de los teólogos y de todos los fieles católicos sobre algunos contenidos doctrinales imprescindibles, que puedan ayudar a que la reflexión teológica madure soluciones conformes al dato de la fe, que respondan a las urgencias culturales contemporáneas”, según las propias palabras del documento.

Quien desee leer una selección de partes del documento puede pinchar aquí.
La lectura recomendada y completa del documento está en la siguiente dirección web:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html

La actualidad de este documento doctrinal aumenta a diario. Personalmente he vuelto a leerlo. Algo que recomiendo a todos los lectores. Actualizarán muchas verdades de fe. Algo que supone un soplo espiritual para nuestra propia fe.

Tomás de la Torre Lendínez

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