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Historiadores antiguos y paganos acreditan así la existencia de Cristo

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«Jesús, llamado el Mesías»: historiadores antiguos y paganos acreditan así la existencia de Cristo. Los datos históricos muestran a un “Cristo” que contaba con muchos seguidores. Tácito, Flavio Josefo, Plinio el Joven o Suetonio hablan de Jesús en sus obras

La  Pasión de Cristo, su Resurrección…  Los Evangelios y otros textos del Nuevo Testamento hablan de estos acontecimientos y además los colocan en un contexto histórico ofreciendo bastantes datos al respecto.  Aun así, existen todavía voces que niegan la existencia de Cristo pese a que cualquier historiador especializado en esta época afirma de manera tajante la existencia de Jesús de Nazaret así como su muerte crucificado. Estos expertos se basan en los textos de historiadores del siglo I y II completamente independientes y que no eran seguidores de Jesús. Sus crónicas hablaban de Jesús y de sus hechos portentosos y que “padeció bajo el poder de Poncio Pilato”, tal y como se recita en el Credo.

La muerte en la cruz, un dato histórico

El catedrático de Nuevo Testamento de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, Santiago Guijarro,  asegura que “la muerte en cruz es el hecho histórico mejor atestiguado de la biografía de Jesús”. Y en esta línea coinciden importantes historiadores como el ya fallecido Michael Grant, que afirmaba que hay más evidencia de que existió Jesús que la que hay de importantes personajes históricos paganos. Además, indicaba que “Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d.C”. Igualmente, F.F. Bruce, también fallecido, y autor de la obra “¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento? “,  indicaba de manera contundente que “para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César”.

Flavio Josefo es el historiador que acredita de manera más clara la existencia de Jesús

Y es que los historiadores de su época y que siguieron a su muerte acreditaron la existencia de Jesús aunque fuera con datos puntuales. Guijarro recuerda que “ninguno de los historiadores no cristianos se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, y por esta razón sólo mencionan los acontecimientos que tenían alguna relevancia para la historia que estaban contando. Sin embargo, el valor de estos datos puntuales es muy grande”.

De entre estos historiadores destaca sobre todo Flavio Josefo, judío romanizado que vivió del 37 al 110 y que hizo crónicas muy detalladas de lo ocurrido en Palestina. En su texto conocido como Testimonium flavianum de su libro Antigüedades judías (91-94) aparecen referencias a Jesús como esta:

“En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profestas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido”.

Entre paréntesis aparecen los fragmentos que los expertos debaten si pudieron ser o no añadidos posteriormente. Pero la esencia y en lo que hay consenso sobre su autenticidad es que Jesús existió siendo la figura que mostraron los Evangelios.

“Jesús, que es llamado Mesias”

En otra parte de su obra, Josefo explica el martirio de Santiago haciendo referencia a “Jesús, que es llamado Mesías”.

Otro importante historiador que habla de Jesús y que los expertos de la actualidad dan total credibilidad es Tácito (56-118 d.C.). El historiador romano menciona a “Cristo” en su obra Anales ya al final de su vida cuando habla del incendio de Roma en el año 64 en tiempos del emperador Nerón.

Tácito recoge que Jesús fue ejecutado por Poncio Pilato

Tácito informa de las sospechas existentes acerca de que había sido el propio Nerón el que habría ordenado prender fuego a la ciudad y recoge cómo “para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba ‘crestianos’, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato.  Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo”.

Aunque Josefo y Tácito son las fuentes más claras también existen otras antiguas que citan a Cristo, como Plinio, el joven (112 d.C) que siendo procónsul en Bitinia escribió una carta al emperador Trajano, y que se conserva en la actualidad, para preguntarle que debía hacer con los cristianos. Hasta tres veces aparece la palabra “Cristo” en su escrito.

Plinio el Joven cita varias veces a Cristo

Esto decía en su carta a Trajano:

“Decidí dejar marcharse a los que negasen haber sido cristianos, cuando repitieron conmigo una fórmula invocando a los dioses e hicieron la ofrenda de vino e incienso a tu imagen, que a este efecto y por orden mía había sido traída al tribunal junto con las imágenes de los dioses, y cuando renegaron de Cristo (Christo male dicere). Otras gentes cuyos nombres me fueron comunicados por delatores dijeron primero que eran cristianos y luego lo negaron. Dijeron que habían dejado de ser cristianos dos o tres años antes, y algunos más de veinte. Todos ellos adoraron tu imagen y las imágenes de los dioses lo mismo que los otros y renegaron de Cristo. Mantenían que la sustancia de su culpa consistía sólo en lo siguiente: haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamen”.

Por su parte, Trajano contestó a Plinio diciéndole que no buscara a los cristianos pero cuando se les acusara debían ser castigados a no ser que se retractaran.

Suetonio también habla de los cristianos en Roma

Otra fuente que habla de Jesús es Suetonio, un historiador romano que vivió del 70 al año 140. En su libro Sobre la vida de los césares menciona la expulsión de los judíos de Roma ordenada por el emperador Claudio, que “andaban siempre organizando tumultos por instigación de un tal Chrestus”.

Para la gran mayoría de los historiadores contemporáneos este “Chrestus” es Cristo puesto que era frecuente que los paganos confundieran a Christus y Chrestus y porque no existe ninguna constancia ni testimonio sobre ningún Chrestus agitador.

Por ejemplo, los Hechos de los Apóstoles recogen este acontecimiento histórico cuando se cuenta que Aquila y Priscila “acababan de llegar (a Corinto) desde Italia por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma”.

“El crucificado” en Palestina

El también escritor griego Luciano de Samosata escribió en el año 165 una sátira sobre los cristianos en su obra La muerte de Peregrino. “Consideraron a Peregrino un dios, un legislador y le escogieron como patrón…, sólo inferior al hombre de Palestina que fue crucificado por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres (…) Su primer legislador les convenció de que eran inmortales y que serían todos hermanos si negaban los dioses griegos y daban culto a aquel sofista crucificado, viviendo según sus leyes”, escribía el griego.

Rel, 2017

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La alegría cristiana

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El relato de las Bienaventuranzas es considerado como el proyecto moral del cristianismo. Aunque éste se resume en un único Mandamiento, tal y como enseñó Cristo en la Última Cena, el Mandamiento del Amor, se desglosa en un nuevo y original tipo de mandamientos.

 Ya no se trata de no hacer el mal, sino sobre todo de hacer el bien. Y para hacer el bien tenemos que ser generosos con nuestro dinero, lo cual nos hace un poco más pobres a la par que hace a los que ayudamos un poco menos pobres. Para hacer el bien tenemos que cumplir con nuestras obligaciones, aunque eso nos suponga derramar alguna lágrima. Para hacer el bien tenemos que defender la causa de la justicia y, como consecuencia, estar al lado de los que sufren las injusticias, aunque nos incluyan a nosotros entre los perseguidos. Para hacer el bien debemos trabajar por la paz, quitando hierro a las situaciones de violencia, aunque eso nos complique la vida y corramos el riesgo de que nos ataquen las dos partes en conflicto. Para hacer el bien tenemos que perdonar, incluso aunque no recibamos de la otra parte un trato semejante.

 Hay que intentar practicar todas las bienaventuranzas, pero, al menos, convendría por empezar por una – por la que sea más fácil para uno mismo- y especializarse en ella, sin que eso suponga olvidar las demás. Sé pacífico. Sé generoso. Sé humilde. Sé prudente. Sé casto. Sé honrado. Y serás feliz, como promete Cristo.

Santiago Martín, pbro. / Rel, 2017

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Identificada herida de lanza en cuerpo envuelto por la Sábana Santa y el Sudario de Oviedo

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La Universidad Católica de Murcia (UCAM), indicó este 31 de marzo que a esta conclusión llegó el estudio médico-forense dirigido por Alfonso Sánchez Hermosilla, investigador de este centro de estudios.

 La Sábana Santa de Turín y el Sudario de Oviedo no solo envolvieron a la misma persona, sino que ésta además “sufrió una herida” en uno de sus costados cuando ya era un cadáver, lo que concuerda con el Evangelio de San Juan cuando relata el momento en que un centurión romano atravesó el costado de Cristo, informó la Universidad Católica de Murcia (España).

La Universidad Católica de Murcia (UCAM), indicó este 31 de marzo que a esta conclusión llegó el estudio médico-forense dirigido por Alfonso Sánchez Hermosilla, investigador de este centro de estudios.

Sánchez Hermosilla es médico forense del Instituto de Medicina Legal de Murcia, director del Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES) y asesor científico del Centro de Internacional de Sindonología de Turín.

El estudio fue «realizado conjuntamente sobre el Sudario de Oviedo y la Síndone de Turín» y «no solo reafirma que ambas prendas envolvieron a la misma persona, sino que además ésta, cuando ya era cadáver y estando en posición vertical, sufrió una herida penetrante que le atravesaría el hemitórax derecho, con entrada por el quinto espacio intercostal y salida por el cuarto, próxima a la columna vertebral y la escápula derecha, dejando marcas de coágulos de sangre y de líquido pleuro-pericárdico en ambas prendas (en la síndone por su contacto con los orificios de entrada y salida, y en el sudario con el de salida)».

Esto, indicó la UCAM, «concuerda con lo reflejado en el Evangelio de Juan, que en el Capítulo 19, Versículos 33-34 recoge: ‘pero cuando llegaron a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua’».

Para llegar a esta conclusión se realizaron «estudios antropométricos, criminalísticos, anatómicos y anatomo-patológicos de la Síndone y el Sudario». «Sus resultados suponen nuevos avances del equipo de investigación de la UCAM que viene estudiando el Sudario de Oviedo y que ya anteriormente encontró otras evidencias de que ambas prendas envolvieron a la misma persona», indicó en su sitio web.

La UCAM informó que se hicieron «estudios de la sangre, presencia de pólenes, conservación del material textil (lino) y determinación de contaminantes orgánicos e inorgánicos».

«Las manchas de sangre en las que hemos trabajado siempre han estado ahí, pero nadie las había estudiado, y son las únicas de esas características. Hasta el momento se habían atribuido a marcas ocasionadas por heridas de flagelación», señaló por su parte Sánchez Hermosilla.

En ese sentido, la universidad explicó que «las manchas advertidas por los investigadores y en las que se centra el estudio comparten características comunes y son muy diferentes del resto, tanto por su morfología y complejidad tras su análisis macroscópico, con una alta concentración hemática en el centro y un cerco más claro y perfilado».

«Esta mancha además se vuelve invisible si se observa bajo un filtro infrarrojo, como es habitual en las manchas ocasionadas por sangre cadavérica, al contrario de lo que ocurre con la sangre vital (…). Solo hay en el Sudario otra mancha de similares características, denominada “Mancha en acordeón”, atribuida al mismo origen maculante y consecuencia de haberse plegado el tejido varias veces en forma de ‘presilla’, quedando sobre el anverso de la gran mancha central», añadió.

La UCAM informó que el estudio describe con detalle «los tejidos y órganos que atravesó el objeto punzante en su hipotética trayectoria» y avala «la hipótesis de que quien administró este “golpe de gracia” tenía experiencia, pues al colocar la hoja del arma en posición horizontal podía evitar fácilmente las costillas, sin tener que intentarlo en varias ocasiones, algo que aparentemente no ocurrió, pues no aparecen lo que se denomina en la Medicina Forense “lesiones de tanteo”».

La universidad recordó que «anteriormente a este nuevo hallazgo, y también en el marco de esta investigación, se descubrió en el Sudario de Oviedo un grano de polen de una planta que, según la palinóloga del EDICES, Marzia Boi, es compatible con la especie botánica Helicrysum Sp., también identificado en la Sábana Santa (Síndone de Turín)».

«En la misma, se descartó que se tratara de una contaminación posterior, ya que se encuentra adherido a la sangre; es decir, que llegó a la reliquia a la misma vez que la sangre, no de forma aleatoria», afirmó.

El equipo liderado por Sánchez Hermosilla estuvo formado por Jesús García Iglesias, catedrático de Minas en la Universidad de Oviedo, así como los miembros del EDICES Marzia Boi, palinóloga y bióloga; Juan Manuel Miñarro, catedrático en el Área de Escultura de la Universidad de Sevilla; Antonio Gómez Gómez y Felipe Montero Ortego.

ACI/InfoCatólica, 2017

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Sufrir en la Iglesia y por la Iglesia

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 ¿Por qué no hay un número mayor de pastores que puedan hablar con esta «parresía», con esta franqueza que es también la forma más alta de la caridad hacia los otros pastores y el rebaño que necesita ser guiado en verdad?

 En tiempos como estos, en los que hay tanta confusión en la iglesia, la palabra de algunos pastores fieles al Evangelio de Jesús es muy valiosa.

Aquí, gustaría mencionar la última intervención de Mons. Luigi Negri en la revista «Studi cattolici» (marzo de 2017), donde el arzobispo emérito de Ferrara-Comacchio es el titular de la columna «Oportuna e inoportunamente».

Bajo el título «Sufrir en la Iglesia y por la Iglesia», «Negri parte de un recuerdo de Monseñor Lugi Giussani para expresar de modo cristalino algunos juicios inequívocos sobre asuntos que en los últimos tiempos han causado desconcierto y despertado la tristeza en muchos católicos.

Escribe el arzobispo:

«el mes de febrero, a raíz del aniversario de su muerte, me llega el recuerdo vivo de Monseñor Giussani, el gran maestro que ha marcado indeleblemente mi vida, desde que lo conocí a la edad de 17 años cuando impartía instrucción religiosa en el Liceo Berchet. La palabra de Giussani sobre Cristo, la palabra de la cual él ha sido testivo, nos ha introducido en la iglesia, porque la iglesia es el lugar donde Cristo se sigue haciendo misteriosamente presente de modo sacramental pero real y donde es posible encontrarLo, y compartir nuestras vidas con la Suya».

«Don Giussani -prosigue Mons. Negri – nos introdujo en la iglesia y nos permitió descubrir que era nuestra madre, de la que ya no podríamos más desligarnos; nuestra madre que debíamos amar con todas nuestras fuerzas. Cuántas veces don Giussani recuordaba que por la iglesia se debía sufrir: era necesario sufrir en la iglesia y por la iglesia, por todo lo que es imperfecto, lo equívoco, lo erróneo que inevitablemente existe debido a su dimensión también humana».

«No queremos una nueva iglesia a toda costa, no queremos una iglesia que tenga sus formulaciones más adecuadas o en consonancia con la horrenda mentalidad anticatólica que domina la vida del mundo y con la cual la iglesia hoy corre el riesgo de entrar en acuerdos. Queremos que la iglesia de Cristo, la iglesia que se genera y regenera todos los días por el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios, a través de los sacramentos, a través de la vida de la caridad; la Iglesia a la que se pertenece sufriendo por ella, siempre con alegría.»

Y aquí está la evaluación clara de Negri sobre algunos temas que han causado consternación entre muchos católicos:

«Sufrimos por la gran confusión que domina hoy la vida eclesial, en la que hay rumores y afirmaciones equívocas, cuando no claramente erróneas. Uno no puede decir, por ejemplo, que no estamos seguros acerca de la Palabra del Señor porque en aquel momento no había grabadoras [aquí se refiere a las declaraciones del Superior General de los jesuitas, Padre Arturo Sosa] porque se tiene la idea de la palabra de Dios como un texto puramente humano que debe ser sometido a la contextualización de la cultura. Hacer depender la Palabra de la cultura, y no de quienes tienen la responsabilidad de leerla para profundizarlo y proclamarla, es puro Luteranismo».

Del mismo modo, «no se puede decir que Marco Pannella «está inspirando una vida mejor no sólo para Italia, sino para nuestro mundo que necesita más que nunca de los hombres que saben hablar como él « y encima, esperar que su espíritu »nos ayude a vivir en esa misma dirección» [y aquí la referencia es a las palabras dedicadas a Pannella por Monseñor Vincenzo Paglia, Presidente de la Academia Pontificia para la vida].

Continúa el obispo Negri, «Quien vivió en Italia (y no en la luna) es consciente de que, con la gran batalla (ganada por él y los radicales) sobre el aborto ha impedido el nacimiento de 7 millones de italianos y con su gran batalla (ganada por él y los radicales) sobre el divorcio, ha puesto las premisas legales para que miles de familias italianas se descompongan como nieve al sol».

«No se puede, contra las decisiones del Concilio de Trento y contra la mejor tradición historiográfica –no sólo de la Iglesia – decir que Lutero es un reformador. Lutero es el origen de todas las degradaciones de la modernidad, como del racionalismo, incluyendo el Fideísmo, pero sobre todo incluyendo las grandes ideologías totalitarias que han hecho miserable la vida de Occidente. Sin embargo, un número de institutos de ciencias religiosas de algunas diócesis italianas ha dado recientemente un curso o un seminario sobre el reformador Lutero».

«Creo -escribe el arzobispo- que esta situación corre el riesgo de ser verdaderamente una gran prueba para el pueblo cristiano y para muchos pastores. Quien guía debe tomar medidas para eliminar al menos el mayor de estos malentendidos con iniciativas disciplinares, pero sobre todo debe responder a las preguntas legítimas de muchos (y no son sólo cuatro cardenales), haciendo más clara la manera de vivir este momento en la iglesia, incluso para nosotros obispos que elegimos vivir en las periferias, acompañando a los cristianos para hacer frente a los dramas que no pueden resolver solos».

Y aquí está la conclusión de Mons. Negri:

«Una última cosa quisiera recordar al final de esta agotadora observación de las razones de dolor por la Iglesia. Georges Bernanos y Giorgio La Pira, dos gigantes de la cultura y del compromiso social de los cristianos, han puesto en primer plano una cosa que muchos hoy en día, especialmente los eclesiásticos autorizados, deben reflejar: uno de los elementos terribles de la historia, de la vida y la cultura occidental ha sido la rabia de los pobres, la ira de los pobres. Creo que es necesario considerarlo, porque los pobres no se irritan porque no se los ayuda a superar su pobreza, sino porque son abandonados a sí mismos en la búsqueda que precede e condiciona todos los aspectos de la vida: el problema del significado, de la verdad, de la belleza y de la justicia de la vida. La Iglesia traiciona su misión cuando no se preocupa de llevar a todos los hombres –todos los cuales son pobres- la Palabra que salva: tal vez la ira de la gente está más cerca de lo que pensamos»

¿Qué podemos decir? Además de suscribir cada palabra, me gustaría solamente añadir algunas breves consideraciones, a partir de una pregunta: ¿por qué no hay un número mayor de pastores que puedan hablar con esta «parresía«, con esta franqueza que es también la forma más alta de la caridad hacia los otros pastores y el rebaño que necesita ser guiado en verdad?

Las últimas palabras de Mons. Negri no son una amenaza. Expresar una sensación que muchos sienten frente a una Iglesia que traiciona su misión y frente a muchos pastores que, por miedo, oportunismo o un sentido distorsionado de la vida tranquila, permanecen en silencio o, peor aún, «cabalgan sobre la ola».

Mientras tanto, otro pastor que no tiene intención de acomodarse, el cardenal Raymond Burke, durante una velada en Springfield, Virginia, ha vuelto sobre el tema de las »dubia« y, respondiendo a unas preguntas, explicó que él y los otros tres cardenales no se darán por vencidos.

Cuando se le preguntó si habrá una respuesta a las »dubia« por el Papa o por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Burke ha dicho: «Espero sinceramente que las haya, ya que estas son cuestiones fundamentales que se plantean frente al texto de la exhortación postsinodal Amoris laetitia. Hasta que no haya una respuesta a estas cuestiones, seguirá difundiéndose una confusión muy perjudicial en la iglesia. Una de las preguntas fundamentales es acerca de la verdad según la cual hay cosas que son ilícitas siempre y en todo lugar, lo que llamamos actos intrínsicamente malos. Nosotros seguiremos insistiendo para oír la respuesta a estas sinceras preguntas.»

En cuanto a por qué las «dubia» se hicieron públicas, el cardenal Burke, después de haber negado que hubiese habido arrogancia por parte de los Cardenales, porque se limitaron a la aplicación de un método tradicional y consolidado en la iglesia, dijo que la decisión fue tomada después de enterarse de que por parte de la Congregación no habría ninguna respuesta. En ese momento, ante el desconcierto y el pedido de claridad de muchos fieles, se consideró apropiado publicar las preguntas para hacer saber que no todos los cardenales, que tienen la responsabilidad de ayudar al Papa, evitan hacer ciertas preguntas.

 ¿Y ahora qué sucederá? ¿Si siguiese sin llegar una respuesta, cómo procederán los cuatro cardenales?

 Burke: «entonces simplemente corregiremos la situación otra vez de una manera respetuosa. Que es simplemente esto: deducir las respuestas de la enseñanza constante de la Iglesia y darlas a conocer por el bien de las almas».

En resumen, a diferencia de lo que algunos círculos han tratado de dar a entender últimamente, es decir, que los cuatro cardenales, para no causar divisiones en la iglesia, habrían decidido no seguir adelante con la corrección, Burke dice que realmente se trata de todo lo contrario. Veremos cómo se mueven los cuatro cardenales, pero ciertamente no demorarán.

Aldo María Valli /  blog del autor / InfoC., 2017 / Traducido por M. Virginia O. de Gristelli

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Cosas de  Mons Sánchez Sorondo…

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Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo es uno de los argentinos ilustres de este pontificado. De hecho, dirige no una, sino dos Academias Pontificias, como Canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales. Sin embargo, hace dos días, en una entrevista, mostró que no sólo no conocía los principios básicos de la moral católica, sino que los negaba explícitamente y defendía el consecuencialismo moral, una postura condenada por la Iglesia.

 Ante las preguntas de un periodista de LifeSiteNews, explicó que había invitado al Vaticano a Paul Ehrlich, al igual que a otros famosos defensores del aborto y propagadores del mito de la sobrepoblación, porque “es un especialista en estas cosas. Por eso lo invitamos, porque es un especialista en estas cosas. Ha escrito un montón de libros sobre el tema, así que es un especialista”. Es sorprendente que Mons. Sánchez Sorondo no se dé cuenta de que escribir libros llenos de barbaridades, refutados innumerables veces y cuyas predicciones han mostrado ser erróneas una y otra y otra vez, no convierte a alguien en un experto. Lo convierte en lo contrario de un experto.

 Asimismo, indicó que, al hacerlo así, “nosotros hemos conseguido… que los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible… Hemos establecido la meta 8.6 [sic, de hecho es la 8.7], que consiste en erradicar las nuevas formas de esclavitud. Y eso es más importante para la familia que todo lo que hacen ellos [los próvida]”. Curiosamente, no explicó por qué consideraba eso una victoria, teniendo en cuenta que la ONU incluye la lucha contra la trata de personas entre sus objetivos desde su creación, en 1948. Parece, pues, que Mons. Sánchez considera aceptable dar un grave escándalo con el fin de conseguir algo que, en realidad, no hacía falta conseguir porque iba a suceder igualmente sin su ayuda.

 Todo esto, aunque resulta lamentable y escandaloso, podría ser una simple imprudencia, una equivocación puntual merecedora del beneficio de la duda. El prelado, sin embargo, se encargó de clarificar que no era así al intentar justificar su forma de actuar.

 En primer lugar, despreció de forma asombrosa al periodista, diciéndole que no razonaba y lo que hacía era dejarse llevar por sus prejuicios. El periodista, comprensiblemente molesto, le señaló que era doctor en filosofía. Al añadir que se había especializado en Santo Tomás, Monseñor Sánchez Sorondo le dijo que todo lo que él había dicho era lo mismo que enseñaba Santo Tomás y le preguntó al periodista si sabía lo que era el principio del mal menor o del “doble efecto”, como suele denominarse en inglés. El periodista dio una definición perfecta del principio y el obispo, desconcertado, dijo que era “una forma complicada de decirlo” y que él daría una definición más sencilla: “Es más fácil decir que, cuando una acción tiene dos efectos, si el efecto positivo es mayor que el negativo, entonces puedes hacerla”.

 Ante eso, el periodista, con toda la razón del mundo, le indicó que esa definición era errónea y, de hecho, era lo contrario de lo que enseñaban Santo Tomás y la Iglesia (cf. S. Th., I-II, q. 79, a. 4, ad 4). En efecto, la postura del arzobispo es lo que se conoce como consecuencialismo o proporcionalismo (es decir, la idea de que las acciones son buenas o malas según sus consecuencias y no según su objeto), una doctrina condenada por la Iglesia, por ejemplo, en la Veritatis Splendor de San Juan Pablo II:

“Pero la consideración de estas consecuencias —así como de las intenciones— no es suficiente para valorar la calidad moral de una elección concreta. La ponderación de los bienes y los males, previsibles como consecuencia de una acción, no es un método adecuado para determinar si la elección de aquel comportamiento concreto es, según su especie o en sí misma, moralmente buena o mala, lícita o ilícita. Las consecuencias previsibles pertenecen a aquellas circunstancias del acto que, aunque puedan modificar la gravedad de una acción mala, no pueden cambiar, sin embargo, la especie moral” (VS 77).

 Asombrosamente, cuando el periodista le señaló su error, el prelado tuvo la desfachatez de decirle: “Entonces no ha entendido usted el principio del doble efecto. […] Tiene que formar su mente. Y tiene que entender mejor a Santo Tomás”. La verdad, resulta difícil simpatizar con alguien que, a la vez que muestra un alto grado de ignorancia, se permite dar lecciones (erróneas) a quien le señala esa ignorancia.

 Dejemos a un lado el clericalismo desorbitado que muestra esta forma de actuar, tan justamente condenado por el Papa Francisco. Lo importante, lo verdaderamente inaceptable es que el Canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales no conoce un principio básico de la moral católica, que es esencial para hacer su trabajo. Y no sólo no lo conoce, sino que lo niega. Y no sólo lo niega, sino que defiende una postura condenada por la Iglesia. Y no sólo la defiende teóricamente, sino que, como él mismo ha explicado, utiliza esa postura heterodoxa para fundamentar sus acciones como Canciller de una Academia Pontificia. Y además, pretende hacer pasar su heterodoxia por la doctrina de Santo Tomás (a pesar de que, increíblemente, desde 1999 es Prelado Secretario de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino). Y, finalmente, cuando alguien se lo señala y defiende la fe católica, lo desprecia y avasalla públicamente.

 A mi entender, este cúmulo de barbaridades indica que hay un problema con la forma en que se nombra a los que desempeñan cargos elevados en la Iglesia (en realidad, esto valdría para cualquier puesto en la Iglesia, pero especialmente uno de tal visibilidad e importancia). Cuando las acciones y palabras de alguien muestran una gran ignorancia, causan un grave escándalo, conducen a error y fomentan la heterodoxia más burda entre los fieles, eso indica que no es adecuado para el cargo. Parece mentira que haya que decirlo.

 La Iglesia, como Madre, tiene una gran paciencia con los que somos hijos suyos. Sabe que somos pecadores, ignorantes, inconstantes y protestones. Y aun así nos quiere. Sin embargo, sería una misericordia mal entendida mantener en su puesto a alguien que no es capaz de desempeñarlo bien y que promueve, por ignorancia o cualquier otra razón, el rechazo de la fe de la Iglesia. En efecto, esa falsa misericordia sería en realidad negligencia, despreocupada del daño para sus hijos más sencillos y débiles, que correrían el riesgo de extraviarse de la fe que salva y que da la vida eterna.

Bruno Moreno / InfoC. 2017

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El católico António Guterres nuevo secretario general de la ONU

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Fue el primer católico practicante que llegó a la presidencia de la Internacional Socialista: se formó en un cruce entre el catolicismo, el centroizquierda político y la cultura de gobierno

El diplomático portugués António Guterres es desde el 1 de enero, el nuevo secretario general de la ONU, un cargo al que llega con la promesa de cambios dentro de la organización y ofreciéndose como mediador en los conflictos alrededor del mundo.

El que fuera primer ministro de Portugal y alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados llega al cargo con un respaldo total de los Estados miembros, que lo eligieron por aclamación el pasado octubre.

Guterres partía con desventaja en la carrera por la jefatura de la ONU, pues no procedía de la región a la que por tradición que correspondía el puesto (Europa del Este) y era un hombre, en un momento en que decenas de países apostaban por que la elegida fuese por primera vez una mujer.

Sin embargo, desde un principio se destacó como el gran favorito de los Estados miembros, que ven en él a una persona experta y muy preparada, pero también capaz de transformar la organización.

Franco, expresivo y carismático, Guterres trae nuevos aires a Naciones Unidas y un claro contraste con su predecesor, el siempre discreto y pausado Ban Ki-moon. El nuevo secretario general ya ha dejado claro que la ONU “debe estar lista para cambiar”, admitiendo sus defectos y reformando la forma en que trabaja.

”Esta organización es el pilar del multilateralismo y ha contribuido a décadas de relativa paz. Pero los desafíos están superando ahora nuestra capacidad de responder”, aseguró al jurar el cargo el pasado 12 de diciembre.

Guterres quiere una ONU “ágil, eficiente y efectiva”, que se centre “más en la gente y menos en la burocracia” y que sea capaz de entender las preocupaciones de los ciudadanos. Ante los conflictos, el nuevo secretario general buscará una “diplomacia creativa”, según ha dicho, y se ofrece como mediador a todas las partes, tratando de hacer valer su fama como alguien capaz de forjar acuerdos.

Un secretario general católico

Guterres es un gran defensor de los derechos humanos. Apoyado por rusos y americanos, fue baqueteado en las juventudes católicas universitarias y en las organizaciones socialistas. Ha destacado en los últimos años por su trabajo en favor de los refugiados. Su nombramiento no puede llegar en mejor momento, cuando ese colectivo sufre la mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. En época de codicia y ‘sálvese quien pueda’, Guterres es un referente, en línea con Jacques Delors, otro cristiano de izquierdas. Nada que ver con Durao Barroso y su fichaje por Goldman Sachs, uno de los bancos más poderosos del mundo.

El 25 de abril de 1975, cuando se produjo la Revolución de los Claveles, el levantamiento militar contra la dictadura de Salazar, Guterres llevaba varios años entonando su particular ‘Grandola Vila Morena’, la segunda canción que sirvió de señal para el golpe –ya no había vuelta atrás, tras la emisión de ‘E depuis do adeus’–, difundida a través de Radio Renascença, una emisora católica. El ahora secretario general de la ONU militaba en distintas organizaciones, comprometido en batallas contra la desigualdad.

Lo recuerda ahora Stefano Ceccanti, abogado especializado en Derecho Constitucional –da clases en La Sapienza–, senador por el Partido Demócrata italiano y antiguo presidente de la Federación Universitaria Católica Italiana (FUCI). Ceccanti sitúa a Guterres como “representante de una generación de jóvenes católicos que vivieron directamente dos experiencias clave, el Concilio y el 68. El Concilio, sobre todo en la Península Ibérica, marcó entre otras cosas la afirmación de la opción preferencial por la democracia, que los padres (conciliares) habían certificado tomando nota de la fertilidad del compromiso político en Estados Unidos (presidencia Kennedy) y en la resucitada democracia europea, sobre todo con los partidos democristianos (Adenauer, Schumann, de Gasperi). Eso tuvo en España y Portugal, también con los sucesivos nombramientos episcopales, una consecuencia clara: la corriente para deslegitimizar los regímenes autoritarios, hasta entonces vistos como un freno a los derechos tradicionales, y la predisposición a la transición democrática. Fue la ruptura, como dijo Mounier, entre el ‘orden cristiano’ y el ‘desorden constituyente’”.

La Revolución de los Claveles

El profesor y activista político recuerda que “en la Península Ibérica, sin embargo, no podían seguir el modelo democristiano. Los obispos, tras el estrecho vínculo mantenido con los regímenes autoritarios –estrechísimo en España–no querían ser identificados con ninguna opción; los laicos católicos estaban organizados, más que bajo la base parroquial, por movimientos especializados, ninguno de ellos fuertemente enraizado; se daba una fuerte orientación a la izquierda de estudiantes y trabajadores, y hacia la derecha de los ubicados en las clases media-alta. Por ello no había necesidad de un compromiso unificado ni arriba ni abajo, a pesar de algunos intentos minoritarios fallidos con el montiniano Ruiz-Giménez”.

Guterres se formó entre los universitarios de la JUC, el movimiento de Pax Romana-Miec que corresponde a la FUCI. Ceccanti abunda en el ambiente en el que se formó Guterres. “Más compleja fue la relación de esta generación con el 68, que incluye varios elementos, incluida una tendencia a la radicalización. En Portugal, la generación católica fue empujada a una opción decididamente reformista, con la cultura de gobierno, porque la extrema izquierda estaba integrada por comunistas stalinistas y grupúsculos golpistas pararevolucionarios que pronto desempeñaron un papel activo en el intento de golpe de estado de noviembre de 1975. Los católicos de centroizquierda estaban obligados a tomar partido tarde o temprano por el partido socialista, profundamente europeísta y atlántico. En el acto de ingreso en la UE fue cabeza de lista socialista Maria de Lourdes Pintasilgo, otra exponente histórica de los intelectuales de Pax Romana, de una generación precedente, la de 1930, que fue presidenta del Consejo en un gobierno de transición en 1980”.

El senador recuerda en su artículo que lo que sucedió en los primeros años de la Transición tuvo un impacto muy fuerte en los 80 y en algunos aspectos también en los 90, cuando Guterres se convierte en secretario y primer ministro. “Es necesario matizar que en los años sucesivos este cruce entre catolicismo, centroizquierda político y cultura del gobierno se erosionó muchísimo. La Iglesia, también mediante nombramientos episcopales, siguió otros caminos y con la retórica de los principios no negociables llegó a una mayor unión con la derecha política, sobre todo en España, y los partidos socialistas fallaron al apreciar esta tendencia política, aunque emergieron grupos interesantes como los Cristianos socialistas en el PSOE”.

Guterres escribió el epílogo del libro ‘Tender Puentes. PSOE y mundo cristiano’ (Desclee de Brower), coordinado por Ramón Jáuregui y Carlos García de Andoin, este último un trabajador incansable a la hora de elaborar una cultura política desde el pensamiento cristiano. En aquel artículo, Guterres, primer católico practicante que llegó a la presidencia de la Internacional Socialista, destacaba las raíces múltiples en la historia del movimiento socialista democrático. “La tradición clásica y judeocristiana, los valores humanistas y de la Ilustración, la herencia de las revoluciones inglesa, americana y francesa, los movimientos sindical y cooperativo, las influencias del socialismo utópico, libertario y científico, la convergencia entre el republicanismo liberal y el movimiento socialista y laborista, o entre reformismo y radicalismo, el surgimiento del modelo social-demócrata y socialista democrático, constituyen un acervo común del socialismo democrático europeo contemporáneo, que interesa profundizar en la actualidad”.

Guterres constataba que las nuevas generaciones “han estado muy marcadas por la fórmula innovadora del programa de Bad-Godesberg del SPD de 1959, en el que se afirmaba expresamente que el socialismo democrático ‘encuentra sus raíces en la ética cristiana, en el humanismo y en la filosofía clásica’, no pretendiendo proclamar verdades últimas, ‘no por incomprensión o por indiferencia ante las filosofías o las verdades religiosas, sino por respeto a las decisiones del hombre en materia de fe, decisiones cuyo contenido no debe ser determinado ni por un partido político, ni por el Estado. El Partido Social-Demócrata es el partido de la libertad de espíritu’”.

Forum.L., 2017

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10 sugerencias para ir de copas y portarse bien

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 ¿El ir de copas? Sí, pero para contagiar alegría, servir y evangelizar. “Fiesta, diversión, alcohol, baile, música, amigos, noche…, solo sacian lo que pueden saciar, no más”. Hay una sed de infinito, trascendencia y libertad que ahí no se saciará. Por eso, en esos ritos de noche, alcohol y fiesta, propone 10 sugerencias para los jóvenes que exploran la vida con Cristo.

1. Beber disfrutando cada copa
“Ya bebáis, ya comáis, hacedlo para gloria de Dios”, decía San Pablo. Degustar cada trago, beber con clase, un buen vaso, un buen hielo, un buen whisky, no cualquier cosa de cualquier manera, ni en esceso.

2. No beber una gota más de las que me permiten amar y pensar en los demás
Lo que nos impide amar realmente al prójimo, no nos interesa.

3. Dedica tanto tiempo y dinero a los demás como a tus fiestas.
“Estaría enfermo un corazón que todas las semanas dedicase horas a sus fiestas y casi ninguna a los necesitados. Con el tiempo, acabaríamos egocéntricos e insustanciales”.

4. Voy a las fiestas en las que Dios me necesita, para los demás, me gusten o no.
“Si Dios me quiere ahí, ahí estaré. Si me necesita en otro lugar en ese momento –con un familiar o amigo que está solo, estudiando o en otra necesidad- estaré en ese otro lugar. Si notamos que todo tiene que ceder ante la fiesta, quizá la estemos idolatrando”.

5. Si no puedo ganar la batalla, ni acudo
“Si determinado ambiente me puede y no puedo estar bien ahí, es mejor fortalecerme antes y no presentarme en el campo de batalla”.

6. Los lugares donde ofenden la dignidad de las personas nos ofenden
Hay chicas a las que se les paga para que comercialicen su cuerpo. Son hermanas nuestras en Cristo, más bien deberíamos cuidarlas.

7. A la fiesta voy con una misión: transmitir Vida
Le pedimos a Dios que nos use en la fiesta, que se sirva de nuestra simpatía, de nuestros ojos, nuestros oídos… para dar su alegría, su cariño, su mirada, su escucha.

8. Vas a la fiesta… pero tienes criterio, eres crítico
“Estar atentos a no dejarnos formatear por el mundo. El cristiano está en ese lugar, pero no es de ese lugar, como está en el mundo pero no es del mundo”.

9. Ir a servir
Jesús aconsejaba no ocupar el primer lugar, sino el último. Al igual que María se dio cuenta en la boda de que se había acabado el vino, debemos nosotros estar atentos a lo que pueda hacer falta y servir: servir la bebida, recoger, estar pendientes de quién está solo y quién necesita algo…”

10. No ver gente, sino mirar personas
“Cuando me dé cuenta de que hay personas que buscan saciar su sed de felicidad en charcas, con comportamientos que no les saciarán, ver en ellos a sedientos del agua pura…”.

“La experiencia lo dice: el santo de copas será quien mejor lo pase en Cristo Jesús, sin duda”, afirma el autor. ¿Y quién sienta que este decálogo le limita, le oprime? “No está preparado, necesita purificarse… el hombre natural no comprende las cosas del Espíritu de Dios”, afirma, citando 1 Corintios 2,14.

Jose Pedro Manglano (libro: “Santos de Copas”)

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