sociedad

Una parroquia atrae a familias católicas que quieren vivir en el mundo sin ser del mundo

hyattsville

En un tiempo en el cual la asistencia a la iglesia decae en todo Estados Unidos, una parroquia católica de Hyattsville (Maryland) está floreciendo al acogerse a la ortodoxia que otras congregaciones y comunidades han abandonado.

Etiqueta: Sociedad

La parroquia católica de San Jerónimo y su escuela afiliada, Academia San Jerónimo, han experimentado un crecimiento tremendo en los últimos pocos años, debido principalmente a la afluencia de familias atraídas por su notoriedad como refugio de católicos fieles al Magisterio que buscan vivir entre otros que compartan sus principios.

«La vida parroquial era muy importante para nosotros» dice Daniel Gibbons, de 40 años, profesor de la Universidad Católica cercana a Washington D.C., que se trasladó a Hyattsville con su joven familia hace cuatro años. «Por mi propia infancia, sé que puede ser muy difícil criar niños como católico si no se tiene una comunidad de otros católicos que intentan vivir realmente la fe en su día a día y criar sus hijos de modo armonioso con su fe».

Varias de las nuevas familias de San Jerónimo habían estado educando en casa (homeschooling) a sus niños, después de experiencias decepcionantes tanto en escuelas parroquiales como públicas.

«La educación basada en la fe era muy importante para nosotros», dice Julia Dickson, de 37 años, quien se trasladó con su marido de un barrio de Baltimore a Hyattsville hace dos años. «No había un colegio privado que yo viera que fuera diferente de cualquier colegio público con clase de religión añadida», dice. «Quería uno en el que el Señor sea el centro durante todo el día».

La Academia San Jerónimo, que casi tuvo que cerrar hace ocho años por dificultades financieras y por su bajo número de matrículas, ha revertido su situación después de cambiarse a un currículo «clásico» con intenso énfasis en historia de la civilización occidental, con referencias continuas a la Biblia y al desarrollo de la fe cristiana.

La ciudad de Hyattsville, que tiene apenas 17.000 habitantes, ya atrae solo por sí misma a estas jóvenes familias católicas. Aunque está situada en las afueras de la ciudad de Washington, tiene zonas peatonales muy amplias por tener su origen histórico en una comunidad asentada allí antes de la era del automóvil. Un punto de reunión clave es la cafetería «Vigilante Coffee Roastery & Café», situada a la vuelta de la esquina de la iglesia y del colegio. Las jóvenes madres, muchas con carrito de bebé, se juntan allí todas las mañanas. El gerente del café es un antiguo profesor de Los Ángeles que también hace de catequista de jóvenes en San Jerónimo.

Casi todas las familias viven en un radio de dos millas

«Nuestros niños están continuamente en las casas de otros», dice Michelle Trudeau, de 48 años, madre de seis niños, que educó en casa sus cuatro hijos mayores antes de matricularlos en la escuela parroquial, donde ahora es gerente. «Como padres, sabemos que no tenemos que preocuparnos de lo que pasa en la casa de otro», dice. «Sabemos que si les pasa algo a nuestros niños, los otros padres cuidarán de ellos. Todos nos hacemos padres de los niños de los otros».

La fuerte cohesión de la comunidad católica de Hyattsville se creó deliberadamente, no surgió de forma casual. La figura clave en su desarrollo fué Chris Currie, antiguo ejecutivo de voluntariado que se trasladó a Hyattsville hace 20 años y ahora es el responsable de la mejora institucional de la escuela parroquial.

«Todo comenzó cuando me puse a invitar a venir aquí a gente que conocía», dice. «La familia de mi hermana fue la primera en venirse, y después un par de amigos. Otras familias fueron viniendo a formar parte de la fundación, y entonces por el boca a boca la gente lo fue conociendo y vino aquí por la intensa vida comunitaria».

Vida semi-monástica

Como comunidad «propositiva», con su centro en la parroquia y en la escuela, Hyattsville llamó la atención de Rod Dreher, escritor especializado en cultura cristiana. En su reciente y exitoso libro «La opción Benito: una estrategia para cristianos en una nación post-cristiana», que ha generado mucho debate, Dreher urge a los cristianos conservadores estadounidenses a retirarse de la guerra cultural y de la política de partido para, en cambio, concentrarse en profundizar en su propia fe mediante una vida semi-monástica. El modelo de Dreher es San Benito, el monje del siglo VI considerado como el fundador del monacato occidental.

«Tenemos que desarrollar soluciones comunitarias creativas que nos ayuden a mantenernos en nuestra fe y valores en un mundo cada vez más hostil a ellos», escribe Dreher. Describe en su libro la comunidad católica de Hyattsville como «un modelo consistente para estar en el mundo pero sin ser del mundo».

En una entrevista con NPR, Dreher lamentó la susstitución de la cristiandad «tradicional» por un «pseudo-cristianismo» el cual consiste «sólo en sentirse bien y feliz contigo mismo».

«Para mucha gente de la era moderna», dice Dreher, «la religión se ha convertido en una especie de ayuda psicológica. Se ha convertido en una forma de racionalizar lo que vamos a hacer de todos modos, echando por encima un poco de salsa de Jesús para que sea más fácil de tragar».

Hay poco de «pseudo» en el catolicismo que se vive en Hyattsville. Se reúnen regularmente grupos de estudio de la Biblia, y más de una docena de mujeres de la comunidad se reúnen semanalmente para rezar juntas el rosario, un hábito que en general se ha convertido en poco frecuente entre los católicos. Esas mujeres rezan con el ruido de bebés llorando y niñitos chillando.

«Estamos muy abiertos a la vida», explica Jane Murphy, de 32 años, que tiene tres niños menores de 5 años. «En la Iglesia Católica no creemos en la anticoncepción artificial, ¡y el resultado es un montón de bebés!».

La adhesión de la comunidad a la doctrina oficial de la Iglesia también trae como consecuencia que los católicos de Hyattsville estén cada vez más confinados a ser una minoría cultural. Rechazan, por ejemplo, los modelos de familia que no son fieles a las enseñazas de la Iglesia.

«Pienso que lo que la Iglesia enseña sobre el matrimonio es lo mejor para la vida familiar», dice Gibbons, profesor de la Universidad Católica.

Sin embargo, si esta comunidad representa o no la «Opción Benito» de Dreher, no está claro para todos, en parte porque buena parte de los católicos de Hyattsville están profundamente integrados en la sociedad general y dicen que no se sienten marginados ni aislados.

Muchos tienen titulaciones superiores y trabajos profesionales. A diferencia de otros cristianos conservadores, no son fácilmente clasificables políticamente, y sus votos están divididos a partes iguales los candidatos en las elecciones de 2016.

Currie, el fundador de la comunidad, en busca de algo similar, apela a la experiencia de los primeros cristianos en el imperio de Roma, cuando florecieron a pesar de la feroz persecución.

«Ellos vivieron vidas alegres, y atrajeron conversos con el ejemplo de sus vidas», dice. «Creo que eso es lo que estamos intentando hacer, vivir como ellos lo hicieron. No vivir a la defensiva, en una especie de reacción xenofóbica paranoica frente al resto de la sociedad, sino teniendo presente que todos somos seres humanos creados a imagen de Dios, y vivir nosotros mismos esa vida y compartirla con nuestros vecinos».

Hay críticos que dicen que la gente que elige deliberadamente vivir en una comunidad de similar mentalidad a la propia, corre el riesgo de no estar preparada para afrontar los desafíos y aprovechar las oportunidades de una sociedad plural, pero los católicos de Hyattsville cuestionan esa premisa.

«Para mí personalmente», dice Murphy, «vivir en esta comunidad ha fortalecido mi fe de modo que ahora puedo salir a la comunidad general, la comunidad secular, y hablar con confianza en mí mismo sobre mi fe. Puedo ser receptivo con otras personas y a la vez sentirme seguro hablándoles de mi fe».

 NPR/InfoC., 2017 (traducido por Antonio Pérez Igualador)

http://www.npr.org/2017/04/10/522714982/catholics-build-intentional-community-of-like-minded-believers

Estándar
sociedad

La hora de los mediocres

mediocre

La sociedad actual en Occidente, quizás no seleccione a los peores, pero sí a los mediocres. El público lo percibe, por ejemplo, en la contemplación de muchos partidos políticos. De ahí la escasa estima que merecen los políticos de ahora. Se esfumó la alta consideración que tuvieron en el pasado. No hay más que ver y oír los debates. Los miembros de los partidos repiten frases hechas, muletillas, tópicos, apreciaciones vulgares, promesas sin aludir de dónde van a sacar el dinero para proveerlas. Repito que eso no era así hace una generación. Algo ha pasado entre medias.

 Lo que ha ocurrido en los últimos 30 años, más o menos, es que la sociedad toda ha caminado hacia la mediocridad, con la excepción quizá del deporte profesional. Me basta solo con ver la lamentable evolución de la facultad universitaria donde estudié, me gradué y acabé profesando. En lugar del cultivo de la excelencia se practica una vergonzosa endogamia, un cultismo para aludir al tradicional amiguismo o el simple compadreo. Ha disminuido notablemente la cantidad y calidad de las publicaciones de los profesores de Políticas y Sociología. Ahora se puede llegar a catedrático sin haber publicado un solo libro.

 Me temo que en muchas empresas se produzca ese mismo auge de la mediocridad. Es decir, ascienden los sumisos, no tanto los innovadores. No se busquen culpas. El problema reside en que la mentalidad actuale castiga o aparta a las personas brillantes.

 Malo es el llamado abandono escolar, pero peor es que en la riada de los egresados cada año se encuentren profesionales que desean medrar sin trabajar mucho. Ese movimiento explica el éxodo de inteligencias que se está produciendo desde hace algunos lustros. Es decir, los jóvenes con más ganas de trabajar y aprender simplemente se van a donde aprecien su espíritu de superación. Con las escuelas que ahora tenemos yo también las habría abandonado, si se me permite el futurible.

 Lo malo es que el mediocre no suele darse cuenta de que lo es. Al contrario, pasa por adelantado de todas las novedades y modas (ahora dicen “tendencias”) y destaca por su labia. En definitiva, se trata de un farsante.

 El lector ilustrado quizá cavile que me refiero a la tesis de Ortega y Gasset sobre “la rebelión de las masas”. No exactamente. El mediocre es un arquetipo de suma prestancia, con extraordinaria facundia y a veces con una notoria personalidad. No es el hombre-masa. Más bien se trata de un individuo hábil para el medro personal. Se siente encumbrado por el ambiente donde se mueve y recibe solicitaciones y halagos. Eso sí, le falta grandeza de alma (megalopsijía, según el término de Pedro Laín, que fuera mi rector universitario) y elegancia moral. Hay que echarse a temblar cuando el mediocre llega a la cúspide del poder en la política, la empresa o la vida social. Entonces puede hacer mucho daño sin percatarse de ello.

 Los mediocres se cultivan en el actual sistema de enseñanza, donde se prohíbe destacar. No es tanto un capricho de los profesores como de una mentalidad general que apoyan los padres de los alumnos y la gente del común. Lo que verdaderamente importa es ganar dinero como sea.

Amando de Miguel (edit.) / LD, 2017

Estándar
sociedad

Malgastar la vida mirándola a través de una pantalla

control-youtube-remotely

Youtube y los Youtubers

¿Qué clase de cultura estamos promoviendo  entre los jóvenes Iberoamericanos?En el mundo anglosajón, aún dentro de la cualidad líquida de esta generación, los jóvenes tienen inquietudes por lo nuevo, cierto interés por lo desconocido (como por la fe cristiana), e incluso se manifiestan en cierto punto emprendedores o exploradores del mundo. No hay más que ver el ingente número de videos de Youtube donde encontramos a jóvenes haciendo proezas físicas, o haciendo complejos covers de canciones modernas, o llevando al límite sus capacidades para superarse. Pero casi siempre jóvenes del ámbito anglosajón: Inglaterra, o Estados Unidos o Alemania. Sin embargo, los Youtubers españoles, en su mayoría, de dedican a hacer videos graciosos, a veces a costa de los demás, o videos grabándose mientras juegan a un videojuego, o críticas a otros videos de Youtube, o llevando a cabo retos que además fomentan la falta de respeto por uno mismo. Mayor es mi sorpresa cuando en el colegio pregunto a los adolescentes de primero o segundo de la ESO que qué quieren ser de mayores, y su respuesta es: “yo quiero ser Youtuber”.

Vivir la vida a través de una pantalla

Si bien es cierto que una de las características de las llamadas “generación Y” o “millenials” y “generación z” es que tienden a vivir la vida a través de una pantalla, no es menos cierto que estas generaciones, en España, no lo hacen desde la inquietud o la búsqueda, sino desde el mero aburrimiento. Es cierto que el genio español (y latino) es por su naturaleza más alegre, extrovertido, y es más capaz de quitar hierro a las cosas y relativizarlas; y estas son cualidades que no debemos perder. Pero también es cierto que el carácter español ha sido también emprendedor y arriesgado. Sin embargo, da la impresión de que nuestras jóvenes generaciones simplemente se sientan a ver pasar la vida de otros a través de una pantalla, mientras su propia vida se consume. Y vemos proliferar entre los jóvenes latinos y también españoles juegos virtuales, como la ballena azul, que incitan a realizarse cortes, llevar a cabo retos peligrosos, hasta acabar suicidándose, mientras todo es, por supuesto, fotografiado y subido a las redes sociales. Escandaloso. Hace poco un psicólogo me decía que la felicidad de las nuevas generaciones se mide por los “likes” que obtienen en las redes…

Un propósito

¿Qué les falta a nuestros jóvenes? No entraré en las causas que están llevando a los jóvenes españoles a esta falta de empuje e iniciativa, y de perseverancia, porque tendría que hablar de política, y entonces sería el cuento de nunca acabar. Además, yo no busco problemas sino para proponer soluciones. Necesitamos despertar en nuestros jóvenes la comprensión de que su vida tiene un propósito. Están aquí por algo y para algo, que si no realizan ellos, no realizará nadie en su lugar. Su vida, objetivamente, tiene un impacto sobre miles de vidas, y si ellos no existieran, las vidas de miles de personas serían diferentes. Y si dejan de llevar a cabo el propósito para el cual están en este mundo, nadie lo hará en su lugar. Necesitan encontrar ese propósito. Y ese propósito pasará siempre por sacar lo mejor de sí mismos, y ayudar a mejorar a los demás.

Un ideal

En relación a ese propósito, es necesario también que les propongamos un ideal. El ideal es la idea motriz que nos mueve, que nos tensa y nos pone en camino, sacándonos constantemente de nuestra zona de confort. El ideal, como expresa su mismo nombre, es ideal, y en cierto modo inalcanzable; por eso mismo nos tensa siempre hacia un “más” y no nos permite caer en el conformismo ni dejar de caminar. Siempre nos mueve a crecer, a seguir desarrollándonos, a no conformarnos con la vida ni con el mundo que nos rodea. Si el ideal no fuera ideal, al alcanzarlo, volveríamos a quedarnos parados… Por eso es fundamental volver a hablar a nuestros jóvenes del propósito y del ideal personal. Sólo esto es un motor que les moverá hacia la inquietud, hacia la verdad, hacia su propia realización. Cada uno de ellos debe descubrir su propósito, su vocación, y en relación a ella, establecer su ideal.

Una apasionante responsabilidad

Esto vale para todo joven, no sólo en relación a la fe. Sólo el deseo mueve hacia el conocimiento, sólo del deseo mueve hacia Dios. Una vez una adolescente me decía: “mi generación no se mueve por deseos, sino por impulsos”. ¡Increíble verdad! Por eso hemos de fomentar el deseo, el propósito, el ideal. Sólo así nuestros jóvenes se encontrarán a sí mismos, y sólo así nuestras iniciativas evangelizadoras podrán tener un eco en ellos. Sólo así lograremos que aparten sus ojos de las pantallas y miren la vida de frente, que puedan tomar conciencia de su poder para cambiar el mundo. Sólo así podrán descubrir, quizá, que Dios les ha pensado con un propósito, con una vocación, en la que se cifra su propia felicidad y la de muchos otros. Sólo así, quizá, nuestro mundo volverá a parecerles una apasionante responsabilidad.

Jesús María Silva Castignani / ReL, 2017

Estándar
sociedad

QUE NOS DEJEN SER HOMBRES

hqdefault

        Observando el proceder de los políticos, de la gran mayoría de ellos, me da la impresión de estar en una granja experimental en la que intentan atiborrarnos de pienso, compuesto según la conveniencia ideológica. El pueblo llano está indefenso ante tanta manipulación mediática, y tanta politiquilla barata que vive del engaño permanente, de la mentira compulsiva y programada para arañar votos y aplausos, y perpetuarse en las poltronas bien remuneradas. Parece que el pueblo no necesita otra cosa que no sea pan, circo y promesas bonitas, diversión y ruido, fobias y aplausos, unos contra otros, y a no pensar demasiado que no es bueno.

Resultado de imagen de no pensar en nada

        Y el caso es que la gente traga lo que le echen. Y se callan, o se lamentan en corrillos intrascendentes. Y ahí andamos siempre discutiendo de lo accidental, de la columna de humo que nos sueltan, y lo verdaderamente serio  queda reducido a círculos menores que se toman la molestia de pensar, de discernir, de aprobar o de discrepar.

Y la verdadera oposición que milita en el pueblo anónimo contrarresta su indignación con alguno de los pocos debates que se atreven a ir contra corriente. Es verdaderamente suicida enredarnos en luchas fratricidas cuando está en juego el pan diario de millones de personas. Nos están entonteciendo con droga  ideológica y demagógica, y es hora que nos planteemos en serio la cuestión básica: ¿Qué necesitamos? ¿Qué estamos esperando de nuestros dirigentes? ¿Qué tenemos derecho a recibir? Les pagamos el sueldo no para que se peleen como niños, sino para que piensen seriamente en el bien de todos.

        Cuenta una historia lo siguiente: 

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta. Eso es – dijo mi padre- Es una carreta vacía.

Pregunté a mi padre.: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos? Entonces mi padre respondió: Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido.

Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto, y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”

Resultado de imagen de CARRETA

        Y esto lo aplico yo a los profesionales de la cosa pública. Se habla mucho, se promete, se agrede, se desautoriza, se miente a voz en grito, se ridiculiza, se descalifica y se mofan del contrario. En algunos parlamentos hasta se llega a las manos, se acusan mutuamente, se espía, se chantajea, se traiciona, se prevarica… Parece que todo vale para conseguir el fin que se  pretende.

En definitiva, hay un fuerte déficit de ética política. Y la ética es la reflexión sobre lo que realmente necesitamos. Es el ethos el que orienta al político a hacer proyectos objetivos, pensando en lo que necesitamos. Y ¿qué es lo que realmente necesitamos en este momento? Hace ya tiempo que se dijo, y hoy es más urgente que nunca. Nuestra sociedad laicista necesita un rearme moral.

No lo dudemos, la causa de la crisis que estamos sufriendo es la ausencia de valores. Nos hemos pasado muchos años minando los cimientos, hasta que el vendaval económico ha derribado la casa. Se cumplen las palabras de Cristo: El que no escucha la Palabra es como el que edifica sobre arena, cuando llega la tormenta la casa se hunde totalmente.

Resultado de imagen de HOMBRE QUE PIENSA

        En el fondo de todo el asunto, lo que está en juego es la concepción del hombre. La gran batalla que hay que librar tiene como único frente ético y moral la defensa del ser humano, contra los que C.S. Lewis denomina “la abolición del hombre”.

Robert Spaemann se atreve a afirmar lo siguiente: Si Occidente no vuelve a encontrar la perla preciosa que constituía su núcleo central, acabará convirtiéndose en el lugar más privilegiado del planeta para asistir a la desaparición del hombre. Rotunda y audaz sentencia del filósofo alemán, pero muy cierta. Entonces, ¿qué necesitamos? Que enseñen a ser hombres y nos dejen serlo.

Juan García Inza / Rel 2017

Estándar
sociedad

Un físico de 94 años inventa una batería que se carga en minutos y dura tres veces más

energia-electrico-generacion-de-energia.jpgUno de los inventores de la batería de ión-litio, que alimenta desde móviles hasta coches eléctricos, asegura a sus 94 años haberle encontrado sucesor

 Tras dejar el Ejército al acabar la Segunda Guerra Mundial, el veterano John Goodenough empezó a estudiar física con 23 años, pese a que su profesor pensaba que era demasiado mayor ya para tener éxito como físico. Y el éxito tardó en llegar. En 1980, cuando tenía ya 57 años, fue uno de los inventores de la batería de ión-litio, la que empleamos en móviles, tabletas, ordenadores portátiles y coches eléctricos. Pero ha seguido trabajando. Y hace dos años descubrió el trabajo de la investigadora portuguesa Maria Helena Braga y la convenció para que se fuera a trabajar con él en la Universidad de Austin, Texas. Juntos dicen haber descubierto el Santo Grial del almacenamiento de energía.

 Y es que la nueva batería lo tiene todo. No explota ni arde, característica que seguramente enamore a Samsung, puede almacenar al menos tres veces más energía en el mismo espacio, tarda en cargar minutos en lugar de horas y admite muchos más ciclos de carga y descarga (en concreto 1.200) sin perder apenas capacidad, lo que permitiría alargar su vida útil. También podrían operar a temperaturas de entre -20ºC y 60ºC, lo que facilitaría su adopción en países fríos.

 Las baterías que usamos actualmente emplean electrolitos líquidos e inflamables para transportar los iones de litio entre el ánodo y el cátodo. Una carga demasiado rápida de la batería provoca que se formen las llamadas dendritas, una suerte de grietas que si crecen demasiado pueden llegar a conectar directamente ánodo y cátodo produciendo cortocircuitos que son los responsables de que algunas baterías ardan o exploten. Braga y Goodenough dicen haberlo evitado empleando electrolitos sólidos.

 Algunos investigadores dudan de que realmente hayan construido una batería de estado sólido funcional. “Es un poco como la fusión fría, un experimento difícil de creer”, opina Jeff Dahn, investigador de la Universidad de Dalhousie. “Si lo hubiese publicado otro que no fuera Goodenough sería, bueno, es difícil encontrar una palabra educada para definirlo”, ha declarado a Quartz el profesor de Princeton Daniel Steingart. La razón es que para que una batería funcione el ánodo y el cátodo deben estar hechos de materiales distintos que produzcan diferentes reacciones electroquímicas para que haya corriente entre ellos, y esta batería emplea el mismo material en ambos polos.

 La estructura de la batería, además, permite el uso de materiales más baratos que el litio, como el sodio, lo que eventualmente podría hacerlas más baratas de fabricar. El problema, que han apuntado algunos críticos, es que no resulta fácil ni rápido pasar del laboratorio a la producción a gran escala de una nueva tecnología como ésta. Chris Robinson, de LUX Research, cree que por esa razón pasarán quince años hasta que su impacto se note en el mercado.

Daniel Rodríguez Herrera / LD, 2017

Estándar
sociedad

La Era de la Pos-verdad la razón ha muerto

Pinocho-Posverdad-3-696x456

En 1979, los Monty Python estrenaron La Vida de Brian. Por aquel entonces, nadie había oído hablar, al menos en España, de la ideología de género. Sin embargo, no me negarán que el sketch que les enlazo aquí resulta de una actualidad asombrosa: https://youtu.be/pZNcIEmCBP8

 Lo que en la España de 1980 provocaba hilaridad ahora, en 2017, es lo “normal” y, si te atreves a cachondearte del tema o lo criticas, acabarás con sanciones administrativas o con denuncias ante la fiscalía por homofobia o por incitación al odio.

 “Es un símbolo de su lucha contra la realidad”, afirma el líder del Movimiento Anti-imperialista. Stan quiere ser Loretta y defiende su derecho a parir. “¿Donde vas a gestar al feto? ¿En un baúl?”. En los años 80, no se habían desarrollado como hoy en día las técnicas de reproducción asistida ni se habían “inventado” los vientres de alquiler.

 Los Monty Python se adelantaron a su tiempo y hoy en día deben ser reconocidos como auténticos precursores de la Era de la Posverdad. Los posverdadianos no se preocupan de la realidad: cuando la realidad no encaja en su marco de ideas preconcebidas, simplemente se inventan una realidad distinta que se adapte a sus preferencias.

 La Posverdad representa el triunfo del emotivismo y del voluntarismo sobre la razón. Vivimos una especie de nuevo Romanticismo irracionalista, subjetivista, voluntarista, emotivista y sensiblero, en el que la razón y la realidad deben ajustarse al capricho de cada cual. Siguiendo los postulados de otro insigne romántico, Friedrich Nietzsche, Dios ha muerto y con Él, también han muerto la moral (“el hombre está por encima del bien y del mal”) y la razón (el Logos). Por eso, nuestra sociedad ha normalizado lo absurdo, lo “ilógico”, el sinsentido y la necedad; la perversión y la inmoralidad. Buen ejemplo de esa necedad y de esa inmoralidad son buena parte de los políticos que supuestamente nos representan. Vivimos rodeados de descerebrados, de papanatas, de pazguatos políticamente correctos que repiten como mantras los eslóganes que dictan los lobbys. Hoy en día el derecho que reclama Stan de convertirse en Loretta está recogido y amparado por nuestras leyes. El humor absurdo ha devenido en patética realidad. Hoy afirman sin rubor que hay niños con vulva y niñas con pene. Da igual lo que afirmen la biología o la medicina. La voluntad se impone a la realidad. Los deseos del ser humano crean un mundo nuevo donde el Logos no tiene cabida. No existe más razón que la sinrazón. El mundo y la realidad son lo que yo quiero que sean. Yo creo el mundo y me creo a mí mismo conforme a los impulsos de mis sentimientos y a los deseos de mi voluntad. El hombre se endiosa en un acto de suprema soberbia y abandona su condición de creatura para asumir la condición de creador, de supremo hacedor del mundo y de sí mismo. Hemos llegado a la cima del antropocentrismo al elevarnos a nosotros mismos a la condición de dioses. Y como tales dioses, los hombres tenemos la capacidad de dictar los nuevos mandamientos a través de leyes positivas aprobadas por el consenso de la mayoría cretinizada. “Seréis como Dios”, les dijo la Serpiente a nuestros primeros padres. Nuestra sociedad representa el aparente triunfo de Satanás.

Hemos perdido el buen juicio, la cordura y el sentido común. Esa es la conclusión a la que podemos llegar. El mundo se ha vuelto loco. Ya no distingue la realidad de sus deseos, de sus paranoias. Habitamos un mundo esquizofrénico, paracoico, donde la razón, la inteligencia y el sentido común y el espírtitu crítico han muerto. Ni las peores distopías han podido pronosticar un mundo como el que nos ha tocado vivir. Sólo los genios de la comedia del absurdo han dado en el clavo. ¿Dónde están ahora los intelectuales? ¿Dónde los médicos, los maestros,los científicos, los filósofos? Yo se lo diré: la inmensa mayoría aplauden y vociferan alabando la belleza del traje del emperador desnudo. Y el resto callan por miedo a verse condenados por la multitud al ostracismo y a la marginalidad. Hay que estar con los tiempos, aunque sean los de la sinrazón y la insensatez.

Pongamos ejemplos:

Este tipo del video que les enlazo tenía 46 años, estaba casado y tenía seis hijos. Abandonó a su mujer y a sus hijos para vivir su vida “verdadera”: se convirtió en una niña de seis años que fue adoptada como tal por una nueva familia. Ahora juega como una niña pequeña con su hermana mayor (aunque realmente tenga más de 50 años). ¿Una locura? No. Es un ejemplo del superhombre nietzscheano. https://www.youtube.com/watch?v=MbiAHnjHlHg

Y aquí tienen también al hombre que quería ser lagarto: https://www.youtube.com/watch?v=fCpH4INpamw

Y esta señorita dice ser un gato en el cuerpo de una mujer: https://www.youtube.com/watch?v=YWeBunPiIzo

El mundo posverdadiano es un esperpento, una farsa grotesca, una gran mentira, una absurda parada de monstruos. La inmoralidad se ha convertido en normalidad; lo absurdo, en norma; lo depravado y lo antinatural, en costumbre aceptada. Cada cual que sea lo que quiera ser. Somos libres incluso para recrearnos y crear nuestro propio mundo, por irracional y absurdo que pueda parecer. De ahí que la cirujía estética, los tatuajes o los piercings hayan proliferado hasta conversirse en modas que mueven millones de euros cada año.

Lo que la Iglesia y la sociedad occidental, mayoritariamente cristiana, consideraban pecado, los posverdadianos lo consideran normal e incluso virtuoso, con lo cual la inversión de valores está servida. Lo que antes era vicio ahora es virtud. Lo que antes era malo, ahora es bueno. Primero se normalizan y se visibilizan la perversión y la depravación y luego se legisla para imponerlas por decreto y enseñar toda clase de inmoralidades en las escuelas para pervertir a los menores y acabar con su inocencia al tiempo que se persigue a los “fanáticos” que se oponen o critican su estilo de vida y sus ideas insensatas.

La muerte de la razón crea monstruos. Bienvenidos al totalitarismo posverdadiano. Dentro de poco inventarán los centros de reeducación y de internamiento. Sálvese quien pueda. La razón nos hace humanos. La sinrazón produce monstruos sin humanidad. Una sociedad sin sentido común y sin razón es un mundo de locos, desalmado e inhumano.

Pedro Luis Llera / InfoC., 2017

Estándar
sociedad

Coprofilia informativa

conquisto-Aula-Pablo-VI-pontificia_MILIMA20161208_0037_11

El genio literario de Pablo Neruda nos ha dejado esta preciosa  perla: “Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan…Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció…

 Sí…,todo está en la palabra. Es el cimiento de la cultura y del sentido de la vida. Define a la persona y a los colectivos. Por medio de ella se desarrolla el pensamiento, se expresan los sentimientos y el ser humano crece en su dimensión  comunicativa y social. Con ella se plasma la literatura, la poesía y el lirismo; cobra sentido la metáfora; y hace posible el diálogo…

 Una de las muchas paradojas en que está sumida ésta nuestra llamada sociedad de la información y del conocimiento es que la palabra, su principal protagonista, camina a través de ella desacreditada, tal vez enferma. Una simple mirada a los medios de comunicación y a las redes sociales; un breve recorrido por las innumerables tertulias que pululan en el medio audiovisual, por los discursos de los políticos, o sus programas electorales…; en fin, un sencillo paseo por la cotidianidad del chateo y el whatsapp, nos advierten de los muchos síntomas que translucen su enfermedad: sobresaturación, ruidos, simplicidad, desinformación, impostura e incoherencia, o simplemente pérdida de significado.

 Cuando a través de los medios de comunicación y las redes sociales se calumnia, se divulgan rumores como si fuesen certezas; cuando se pretende más ensuciar que informar, la palabra sale maltratada porque ha abandonado su función originaria de educar, formar y socializar. El genio profético del Papa Francisco nos ha advertido últimamente de la maldad de la “coprofilia informativa”, que es  consecuencia lógica de la tendencia social a la “coprofagia”. Cuando este mal se generaliza también la sociedad se contamina y enferma.

 Urge recuperar el valor de la palabra como compromiso y promesa, reconocer su importancia, reconducir su coherencia. Y es tarea prioritaria aplaudir a personas y medios públicos y privados que buscan la verdad objetiva, que procuran discernir porque las personas y las cosas tienen sus derechos, que ejercen su labor crítica sin herir….En definitiva, a todo aquello que promueve lo profundamente humano.

Forum L. / 2017

Estándar