ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO, Benedicto XVI, Buenas Lecturas que Valen la Pena, fe, laicos, Papa Francisco

Una Encíclica Escrita a Cuatro Manos

Lumen Fidei

De Benedicto XVI, a Francisco

El documento de mayor relevancia que quedará en la Historia como contribución del Año de la fe será la encíclica Lumen fidei (La luz de la fe), escrita, por primera vez en la Historia, a cuatro manos, por un Papa emérito y el Papa reinante. Firmada el 29 de junio, fiesta de los Santos Pedro y Pablo, primeros testigos de la fe en Roma, la encíclica ha tenido una curiosa historia. Según ha revelado el arzobispo Rino Fisichella, Benedicto XVI había recibido muchas peticiones, al anunciar el Año de la fe, para que dedicara un tercer documento a la primera virtud teologal, después de haber escrito dos encíclicas sobre las otras dos: la caridad (Deus caritas est) y la esperanza (Spe salvi). En un primer momento, el Papa no estaba convencido de tener que someterse a este ulterior esfuerzo. Pero la insistencia de tantas personas venció, y Benedicto XVI tomó papel y pluma para escribir una nueva encíclica.

Papa Francisco y la Encíclica Lumen Fidei

Ahora bien, la preparación de todo lo necesario para su renuncia le quitó el tiempo necesario para pulir la carta y publicarla, de manera que la elección del Papa Francisco llegó con un documento casi terminado. Fue así como el nuevo Papa propuso a su predecesor publicar la encíclica, añadiéndole su toque personal, de manera que se convirtiera en un documento simbólico del magisterio pontificio.

En el número 5 de la encíclica, el Papa habla del Año de la fe y explica que se trata de «un tiempo de gracia que nos está ayudando a sentir la gran alegría de creer, a reavivar la percepción de la amplitud de horizontes que la fe nos desvela, para confesarla en su unidad e integridad, fieles a la memoria del Señor, sostenidos por su presencia y por la acción del Espíritu Santo. La convicción de una fe que hace grande y plena la vida, centrada en Cristo y en la fuerza de su gracia, animaba la misión de los primeros cristianos». Ahora, el Sucesor de Pedro quiere que los apóstoles del siglo XXI sientan el mismo ánimo.

¿DESEAS LEER LA ENCÍCLICA? Te sugerimos visitar la dirección: http://www.vatican.va/holy_father/francesco/encyclicals/documents/papa-francesco_20130629_enciclica-lumen-fidei_sp.html

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El Año de la fe entra en su recta final.Un tiempo de gracia para redescubrir la alegría de creer. Son trece meses que marcarán la historia de la Iglesia, con un nuevo impulso a la evangelización, y serán recordados por la inesperada renuncia de Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco

Año de la fe Consejo Nacional de Laicos de Venezuela

Faltan sólo tres meses para la clausura del Año de la fe, el hilo conductor que ha unido el final de pontificado de Benedicto XVI y el inicio del ministerio, como obispo de Roma, del Papa Francisco. Cuando el Papa Joseph Ratzinger inauguraba, el 11 de octubre pasado, esta iniciativa, la más original y distintiva de su pontificado, era imposible imaginar que el Año sería clausurado el 24 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey del Universo, por su sucesor, el primer Papa hispanoamericano de la Historia, y estando el Papa emérito en vida. Hoy sabemos que, cuando el Papa alemán inauguraba el Año de la fe, ya había tomado, con plena discreción, la decisión de presentar la renuncia durante este tiempo, pues, como ha revelado el mismo diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, fue una decisión que maduró tras el viaje que realizó a México y Cuba, a finales de marzo de 2012.

Consejo Nacional de Laicos de Venezuela/  Benedicto XVI

Una respuesta del cielo

Benedicto XVI llevaba años pensando en cómo afrontar lo que considera la crisis más profunda que viven las sociedades contemporáneas: la crisis de la fe. La Iglesia vivía dos aniversarios históricos: el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II, cumbre de los obispos de todo el mundo que renovó la vida de la Iglesia, y la publicación, por parte de Juan Pablo II, del Catecismo de la Iglesia católica, que finalmente ofrecía una panorámica sintética pero autorizada de la fe de la Iglesia. Fue así como abrazó la idea de convocar este año culminante de su apostolado como obispo de Roma, complementado por el Sínodo de los Obispos que convocó, el mes de octubre, para afrontar el desafío de la nueva evangelización.

La decisión más importante de renovación en la Curia romana durante el pontificado de Benedicto XVI estuvo también orientada a este objetivo: la creación de un nuevo ministerio vaticano, más precisamente, un Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, que tiene por objetivo alentar el empuje evangelizador de la Iglesia, particularmente en los países en donde, tras siglos de cristianismo, el Evangelio parece quedar olvidado o arrinconado en una estantería de biblioteca. Por este motivo asignó a este nuevo organismo vaticano, presidido por el arzobispo italiano Rino Fisichella, la tarea de coordinar las celebraciones y eventos del Año de la fe.

Hitos del Año de la fe

Si los Años Santos o Jubileos que celebra la Iglesia se pudieran evaluar por números, el Año de la fe ya empieza a entrar en los records. En el momento en el que usted está leyendo estas líneas, casi seis millones de personas ya habrán peregrinado a Roma, es decir, más de la mitad del número total de turistas que recibe al año la Ciudad Eterna han visitado la tumba de san Pedro para responder a esta invitación del Papa anterior y del actual. De hecho, cuando la peregrinación tiene lugar en grupo, el primer acto que suelen realizar los peregrinos, nada más llegar a Roma, es una procesión desde el Obelisco de la Plaza de San Pedro hasta la tumba del apóstol, en la basílica vaticana, donde se reza el Credo.

El Año de la fe comenzó con la Santa Misa, presidida por Benedicto XVI, en la basílica vaticana, junto a 80 cardenales, 15 de los Padres conciliares que participaron en el Concilio Vaticano II, 8 Patriarcas de las Iglesias orientales, 191 arzobispos y obispos que se encontraban reunidos en Roma con motivo del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, así como otros 104 Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo.
benedicto-XVI-misa

El Papa presentó entonces el Año de la fe «como una peregrinación a los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas, como dice el Señor a los apóstoles al enviarlos a la misión (Lc 9, 3), sino el Evangelio y la fe de la Iglesia, de los que el Concilio Ecuménico Vaticano II son una luminosa expresión, como lo es también el Catecismo de la Iglesia católica, publicado hace 20 años».

El primer gran evento del Año de la fe tuvo lugar el 21 de octubre, cuando miles de peregrinos de todas las partes del mundo se dieron cita en la Plaza de San Pedro, para ser testigos de la ceremonia de canonización de siete nuevos santos, entre ellos, la española María del Carmen Sallés y Barangueras (1948-1911), fundadora de las religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, así como la primera nativa estadounidense que llegaba a los altares: Kateri Tekakwitha (1656-1680).

Además, como sucede en los Jubileos y Años Santos, Roma también ha vivido en estos meses Jornadas temáticas que han congregado a diferentes categorías de peregrinos. El 28 de abril, se vivió la Jornada de quienes han recibido el sacramento de la Confirmación, que congregó en el Vaticano a unos 70 mil jóvenes. El 5 de mayo, se vivió en Roma la Jornada de las Cofradías, dedicada a poner en valor y a profundizar en la riqueza que aporta la piedad popular, que tanta importancia tiene en países como España.

El 18 de mayo, Vigilia de Pentecostés, en torno al Papa, el Año de la fe reunió a representantes y miembros de las nuevas realidades eclesiales, movimientos y comunidades que han surgido tras el Concilio Vaticano II. Y el 2 de junio, el Papa Francisco presidió una hora de adoración a Jesús Eucaristía, a la que se unieron diócesis y parroquias de todo el mundo, desde sus lugares de origen, en un acto sin precedentes, al que fueron convocados los católicos de todo el mundo, que sirvió para mostrar, en silencio, cómo Cristo Jesús es el único auténtico protagonista del Año de la fe.

El 16 de junio fue la Jornada Evangelium vitae, dedicada a los movimientos, asociaciones y organizaciones dedicadas a defender la vida humana. El 7 de julio, el Papa convocó a decenas de miles de seminaristas, novicias y novicios de todo el mundo en la Jornada que se les dedicó con motivo del Año. Las religiosas y religiosos de los cinco continentes habían vivido su día el 2 de febrero.

En realidad, la Jornada más multitudinaria e importante del Año de la fe ha sido, obviamente, la Jornada Mundial de la Juventud, que congregó a más de tres millones y medio de personas en Río de Janeiro, el 28 de julio, en lo que supuso el acto que más personas ha atraído en una ciudad en toda la historia de Brasil.

El Año de la fe en el mundo

Pero el Año de la fe se caracteriza no sólo por los grandes acontecimientos de Roma, sino, sobre todo, por la serie de actividades que ha desencadenado en las Conferencias Episcopales, diócesis, parroquias y comunidades de todo el mundo. El Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización ha creado un calendario unificado de estos encuentros, que van desde actos de profesión pública de la fe, hasta grandes exposiciones de arte en que la belleza hace la fe más accesible.

En cada diócesis, se está preparando ahora la solemne conclusión del Año de la fe, el próximo mes de noviembre, con un encuentro público para «confesar la fe en el Señor resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo», según ha sugerido la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede. En particular, muchas parroquias del mundo han organizado misiones populares, o iniciativas en los lugares de trabajo para ayudar a redescubrir el don de la fe que otorga el Bautismo, y la responsabilidad de dar testimonio que el mismo Sacramento implica.

De Benedicto XVI, a Francisco

Papa Emérito Benedicto XVI y el actual Pontífice  Papa Francisco

El documento de mayor relevancia que quedará en la Historia como contribución del Año de la fe será la encíclica Lumen fidei (La luz de la fe), escrita, por primera vez en la Historia, a cuatro manos, por un Papa emérito y el Papa reinante. Firmada el 29 de junio, fiesta de los Santos Pedro y Pablo, primeros testigos de la fe en Roma, la encíclica ha tenido una curiosa historia. Según ha revelado el arzobispo Rino Fisichella, Benedicto XVI había recibido muchas peticiones, al anunciar el Año de la fe, para que dedicara un tercer documento a la primera virtud teologal, después de haber escrito dos encíclicas sobre las otras dos: la caridad (Deus caritas est) y la esperanza (Spe salvi). En un primer momento, el Papa no estaba convencido de tener que someterse a este ulterior esfuerzo. Pero la insistencia de tantas personas venció, y Benedicto XVI tomó papel y pluma para escribir una nueva encíclica.

Ahora bien, la preparación de todo lo necesario para su renuncia le quitó el tiempo necesario para pulir la carta y publicarla, de manera que la elección del Papa Francisco llegó con un documento casi terminado. Fue así como el nuevo Papa propuso a su predecesor publicar la encíclica, añadiéndole su toque personal, de manera que se convirtiera en un documento simbólico del magisterio pontificio.

En el número 5 de la encíclica, el Papa habla del Año de la fe y explica que se trata de «un tiempo de gracia que nos está ayudando a sentir la gran alegría de creer, a reavivar la percepción de la amplitud de horizontes que la fe nos desvela, para confesarla en su unidad e integridad, fieles a la memoria del Señor, sostenidos por su presencia y por la acción del Espíritu Santo. La convicción de una fe que hace grande y plena la vida, centrada en Cristo y en la fuerza de su gracia, animaba la misión de los primeros cristianos». Ahora, el Sucesor de Pedro quiere que los apóstoles del siglo XXI sientan el mismo ánimo.

Jesús Colina / Roma /A.y O. Sep. 2013

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El nuevo Papa S.S. Francisco I.. de Latinoamérica para la iglesia universal

A las 19.06 del miércoles 13 de marzo, la chimenea de la Capilla Sixtina exhaló el esperado humo blanco anunciando que el nuevo Sucesor de Pedro ha sido elegido por los cardenales.
A las 20.12 el cardenal protodiacono Jean Louis Tauran apareció en la ventana del aula de las bendiciones del santuario de san Pedro, frente a la multitud aglomerada de peregrinos que esperaban desde temprano, con ansia de conocer y abrazar al nuevo Papa. Con la célebre formula “Habemus Papam” Tauran anunció que el Cardenal Jorge Mario Bergoglio es el nuevo Papa, Obispo de Roma, y que ha elegido para su pontificado el nombre de Francisco I.
 Además de arzobispo de Buenos Aires, Argentina, el Papa Francisco I era ordinario para los fieles de rito oriental residentes en Argentina y para los fieles desprovistos de Ordinario del propio rito en el mismo país. Nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Estudió y se diplomó como técnico químico, pero posteriormente eligió el sacerdocio y entró en el seminario de Villa Devoto. El 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús, cumplió sus estudios de humanidades en Chile y en 1963 regresó a Argentina. Tiene una laurea en filosofía por la facultad de filosofía del Colegio Máximo “San José” de San Miguel.
Entre 1964 y 1965 fue profesor de literatura y de psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe y en 1966 enseñó las mismas materias en el Colegio del Salvador en Buenos Aires. De 1967 a 1970 estudió teología en la facultad de teología del Colegio Máximo “San José”, de San Miguel, donde consiguió la laurea. Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969. Emitió la profesión perpetua en la Compañía de Jesús el 22 de abril de 1973.
Ha sido maestro de novicios de la Compañía de Jesús en San Miguel (1972-1973), profesor en la facultad de teología, consultor de la provincia y rector del Colegio Máximo de los jesuitas. El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial en Argentina, encargo que ejerció por seis años.
Entre 1980 y1986 fue rector del Colegio Máximo y decano de la facultad de filosofía y teología del mismo Colegio, además de párroco de la parroquia del Patriarca San José, en la diócesis de San Miguel. En marzo de 1986 se trasladó a Alemania para ultimar su tesis doctoral; después los superiores los destinaron al Colegio del Salvador, de donde pasó a la Iglesia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor.
El 20 de mayo de 1992 Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio del mismo año recibió la ordenación episcopal en la catedral de Buenos Aires, de manos del Cardenal Antonio Quarracino, del nuncio apostólico Monseñor Ubaldo Calabresi, y del Obispo de Mercedes-Luján, Mons. Emilio Ogñénovich. El 3 de junio de 1997 fue nombrado coadjutor de Buenos Aires y el 28 de febrero de 1998 arzobispo de Buenos Aires, sucediendo al Cardenal Quarracino.
Es autor de libros como “Meditaciones para religiosos” (1982), “Reflexiones sobre la vida apostólica” (1986) y “Reflexiones de esperanza” (1992). En cuanto arzobispo de Buenos Aires era Gran Canciller de la Universidad Católica de Argentina. Fue relator general adjunto a la 10ª Asamblea General del Sínodo de los Obispos de 2001. Desde noviembre de 2005 hasta noviembre de 2001 fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Era miembro de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, de la Congregación para el Clero, de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, del Pontificio Consejo para la Familia y de la Pontificia Comisión para América Latina.

 

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Sabías que…Hoy 12 inicia el Cónclave y el 15% de los cardenales electores para el Cónclave 2013 proceden de órdenes y congregaciones religiosas

Ciudad del Vaticano, 12 marzo 2013.- El día en el Vaticano comenzó antes de lo habitual. A las 7.00 horas, los primeros fieles “de a pie” iban llegando a las inmediaciones de San Pedro. Dentro de los muros de esta ciudad ya estaban los 115 cardenales electores. Cada uno cargaba con su pequeña maleta y ocupaba una habitación de la Casa Santa Marta. Ninguno la elegía; a cada uno, se lo daban hecho: digna pero austera, la que le había sido designada por sorteo. Y la más grande queda vacante. Será para el que elijan Papa, el 266 Vicario de Cristo en la tierra que vivirá y trabajará allí hasta que el apartamento pontificio pueda acogerle.

Se ha dado poca relevancia a un dato especialmente importante de cara al Cónclave: la procedencia formativa de una significativa parte de los cardenales electores. Y es que a lo largo de la historia de la Iglesia al menos 33 papas han pertenecido a órdenes o congregaciones religiosas, lo que imprime un sello especial a un pontificado.Cardenales participantes en el Cónclave 2.013
Actualmente son 17 cardenales los que proceden de una orden o instituto religioso: 4 franciscanos, 4 salesianos y 2 dominicos son los más numerosos. Algunos apellidos son especialmente conocidos en los últimos días: Oullet, O´Malley, George, etc. No se cuenta dentro de esta lista al arzobispo de Lima, Card. Cipriani, quien procede del clero del Opus Dei (que es una prelatura personal, no orden ni congregación religiosa). Los 17 cardenales y las órdenes a las que pertenecen son los siguientes:
Franciscanos:
Card. Amigo Vallejo (español)
Card. Claudio Hummes (brasileño)
Card. Napier (sudafricano)
Card. Sean O´Malley (estadounidense)

Salesianos:
Angelo Amato (italiano)
Rodríguez Madariaga (hondureño)
Farina (italiano)
Tarcisio Bertone (italiano)
Dominicos
Schönborg (austriaco)
Duka (checo)
Jesuitas
Bergoglio (argentino)
Lazarista
Franc Rodé (esloveno)
Escalabriniano
Velasio De Paolis (italiano)
Oblato (O.M.I.)
Francis George (estadounidense)
Redentorista
Terrazas (boliviano)
Orden Maronita
Raï (libanés)
Sulspiziano
Marc Oullet (canadiense)
Schonsttat
Errázuriz (chileno)
Mirando en retrospectiva, los benedictinos son los que más papas han dado a la Iglesia (17): Gregorio I, Bonifacio IV, Adeodato II, León IV, Juan IX, León VII, Esteban IX, Gregorio VII, Víctor III, Urbano II, Pascual II, Gelasio II, Celestino V, Clemente VI, Urbano V, Pío VII y Gregorio XVI.
Luego de los benedictinos, de los agustinos han salido 6 papas (Eugenio IV, Honorio II, Inocencio II, Lucio II, Gregorio VIII y Adriano IV); de los dominicos 4 (Inocencio V, Benedicto XI, Pío V y Benedicto XIII); de la familia franciscana (frailes menores y conventuales) también han surgido 4 papas (Nicolás IV, Sixto IV, Sixto V y Clemente XIV). Los cistercienses, finalmente, han dado 2 papas a la Iglesia: Benedicto XII y Eugenio III.
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Excelente iniciativa: jóvenes adoptan espiritualmente a un Cardenal que participará en el Cónclave para la elección de Benedicto XVI

BRASILIA, 27 Feb. 13 / 09:07 pm (ACI/EWTN Noticias).- Cinco jóvenes de Brasilia (Brasil) lanzaron una iniciativa para que la juventud del mundo se una en oración, ayuno y mortificación en este tiempo de Cuaresma por todos y cada uno de los 115 Cardenales que participaran en el Cónclave para elegir al nuevo Papa.

“Únete al Cónclave” es el nombre del sitio web donde los jóvenes pueden ofrecer un “ramillete espiritual” por un cardenal, que puede estar conformado por Misas, oraciones como el Padre Nuestro, el Ave María, el Ángelus, elRosario, Vía Crucis, adoración eucarística, entre otros.Adopta espiritualmente a un Cardenal que participará en el Cónclave

“¡Esta es la juventud del Papa! Cuando oímos la invitación del Santo Padre para suplicar por la elección del nuevo Sumo Pastor, no hemos apenas aceptado, sino lanzamos el desafío: regalar a los cardenales electores con un ramillete espiritual antes del comienzo del Conclave”, se lee en el sitio web.

Hasta el cierre de esta edición, el sitio web tiene registrado más de 34 mil Misas, unos 52 mil Padres Nuestros, cerca de 143 mil Ave Marías, más de 30 mil Ángelus, 37 mil Rosarios, cerca de 22 mil Via Crucis, un poco más de 25 mil horas de adoración al Santísimo, 21 mil días de ayunos y 25 mil ofrecimientos especiales.

“¡Estamos en la Cuaresma! Por eso, debemos tomar este llamado a la oración y a la penitencia para interceder por todos los cardenales. Deseamos dar la bienvenida al sucesor de San Pedro y no nos importa cuál sea su nacionalidad, edad y personalidad. Deseamos unirnos a él en la JMJ 2013”, afirman los organizadores.

Para sumarse a la iniciativa, ingrese a http://www.1conclave.com

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