ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO

Clint Eastwood: ‘Hemos perdido el sentido del humor’

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CRITICA LAS IMPOSICIONES DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA

 

Clint Eastwood se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la reciente edición del festival de Cannes, donde valoró su larga carrera como actor y director, y lanzó un duro mensaje contra las imposiciones de la sociedad actual: “Hemos perdido el sentido del humor”.

 

“Hoy en día muchas de mis películas como Harry el sucio no verían la luz. Estoy seguro, pues la corrección política actúa como una mordaza”, sentenció Eastwood, que no descartó realizar un western en los próximos años.

 

Recibido de pie y con una fuerte ovación por los periodistas e invitados que abarrotaban la sala -algunos esperaban desde tres horas antes a las puertas para poder asegurarse un sitio-, Eastwood se mostró ágil física y mentalmente a sus 86 años en una conversación con el crítico estadounidense Kenneth Turan que duró una hora escasa.

No se dejo llevar por el sentimentalismo al hablar de la pobreza en la que vivió su niñez, una situación de la que no fue muy consciente hasta que creció, cuando se dio cuenta del esfuerzo que habían realizado sus padres para sacarle adelante.

 

Nació en 1930, justo en el inicio de la depresión en Estados Unidos y esa niñez le marcó profundamente en su forma de ser y de enfrentarse a la vida. “Te hace darte cuenta de lo que debe importarte y lo que no, si debes o no gastarte un dinero”.

 

Esa austeridad la muestra en su carácter, en su ropa o incluso en el hecho de que ni pidiera un vaso y bebiera el agua directamente de la botella, muy lejos de los caprichos de otras estrellas.

 

Provocó las primeras risas cuando contó cómo hizo su primera obra de teatro en el colegio y fue terrible. “Lo hicimos muy mal, pero fue una especie de éxito porque la obra era tan mala que resultaba divertida”, recordó.

 

Pero no fue ahí donde empezó a soñar con ser actor. Fue en Los Ángeles, cuando se inscribió en clases de actuación porque un amigo le dijo que había chicas guapas. “No fue algo muy profesional”, resaltó.

 

Llegó su primer contrato con Universal y se pasó los años 50 haciendo pequeños papeles en cine, y sobre todo en televisión, hasta que en 1958 hizo una prueba para un programa de la CBS en el que estuvo seis años. “Fue un sueño hecho realidad porque ya me podía ganar la vida como actor”.

 

El punto de inflexión lo marcó que su agente le ofreciera participar en una película que iba a ser una adaptación de “Yojimbo”, de Akira Kurosawa.

 

“Dije que no porque hacía un western cada semana en la tele y no quería hacer lo mismo en el tiempo que me dejaba libre”, y además creía que sería un guión muy malo, pero le insistieron y se dejó convencer porque nunca había estado en España.

 

El director era Sergio Leone, la película “Por un puñado de dólares” (1964). Y ahí comenzó su leyenda como actor de western, que se completó con su faceta de duro, impulsada por “Harry el sucio”, de Don Siegel.

 

Esa película se hizo en el comienzo de la época de lo políticamente correcto, que ahora “nos ha hecho perder todo nuestro sentido del humor”. La aceptó porque era “el sueño de cualquier niño jugar con esas pistolas enormes”.

 

Respuestas concisas, aunque nada como la relativa a cómo fue trabajar con Meryl Streep en “Los puentes de Madison” (1995). “Fue divertido, sí, estuvo bien”. Y las carcajadas se dejaron oír en toda la sala.

 

De su faceta como director resaltó lo fácil que fue rodar “Mystic River” (2003), que intenta siempre quedarse con la primera toma -enseñanza de Don Siegel-, del “maravilloso guión” de “Million Dollar Baby” o de la decepción que sufrió cuando no pudo rodar en Iwo Jima, un lugar sagrado para los japoneses, para su filme “Cartas desde Iwo Jima” (2006).

Sobre sus proyectos inmediatos, ya está preparando el filme “The 15:17 To Paris” sobre la heroica acción de tres estadounidenses y un británico que en 2015 detuvieron en un tren que iba de Amsterdam a París a un terrorista y evitaron así lo que podría haber sido una masacre.

 

Y sentencia cuando dice que no hay que “intelectualizar demasiado las cosas, sino que hay que seguir al instinto”, que prefiere el silencio al caos de los platos de rodaje y que, si quiere algo, no duda en ir a por ello.

Gta. 2017

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ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO

Diez reformas católicas en la Iglesia en el siglo anterior a Lutero: la protestante fue innecesaria

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Este año de 2017 se conmemoran 500 años del inicio de la llamada “Reforma Protestante”, que significó la ruptura de la Cristiandad en Occidente, con la aparición de países protestantes y la división de los cristianos en numerosas comunidades de doctrinas contradictorias entre sí, lo que alimentó muchos años de guerras de religión (que a su vez tenían numerosas motivaciones políticas añadidas).

En ambientes protestantes (más en los populares que en los académicos) se suele explicar que la Iglesia en el siglo XVI era especialmente corrupta en sus costumbres y doctrina y que era necesario “reformarla” o “renovarla” para que fuera más virtuosa y santa. Pero los historiadores no ven que en el siglo XVI en la Iglesia hubiera necesariamente más corrupción que en cualquier otra época y en cuanto a su capacidad de renovación detectan que era grande sin necesidad de llegar a la ruptura que desencadenó Lutero acompañado de los poderosos príncipes alemanes ansiosos de confiscar propiedades eclesiásticas.

En el I Simposio Internacional Reforma y Reformas en la Iglesia, organizado en Barcelona los pasados días 15 y 16 de marzo por el Ateneo Sant Pacià (www.edusantpacia.cat),  Ramon Corts Blay, doctor en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana y profesor de esta materia, repasó 10 casos de renovación eclesial en los 150 años previos a Lutero que demuestran que la Iglesia occidental tenía una gran capacidad de reforma y renovación sin necesidad de llegar a la ruptura, el cisma y las guerras de religión. Son casos de “reformas católicas” que tenían éxito en distintas regiones y ambientes culturales.

10 REFORMAS CATÓLICAS EN AÑOS PREVIOS A LUTERO

1. Las asociaciones laicas de caridad

En el siglo XV en las ciudades de toda Europa se multiplicaron las asociaciones de laicos que se comprometían a servir con caridad a los pobres y los enfermos de los hospitales, tratando con ellos en persona, lavándolos, velándolos, etc… Tenían un gran anhelo de reforma espiritual y se comprometían a una vida espiritual intensa, con compromisos de confesarse cada mes y comulgar 4 veces al año (en esa época se comulgaba mucho menos). Los laicos eran muy activos en esos ámbitos, a menudo ligados a las cofradías y gremios.

2. Las reformas en multitud de órdenes religiosas

Benedictinos, jerónimos, canónicos regulares… en numerosas regiones viejas órdenes religiosas se reformaban y creaban nuevas congregaciones más fervorosas y entusiastas. Los cartujos, que siempre presumieron de que “la cartuja nunca fue reformada” porque se mantenía fiel a su espíritu original, se extendían en el s.XIV por Europa central y Escocia. Los benedictinos a finales del siglo XIV empezaron una reforma, con 23 abadías reformadas en pocos años en Baviera. Los olivetanos, una reforma benedictina impulsada por San Bernardo Tolomei en 1319 desde Italia enseguida contó con 43 monasterios. Hacia el año 1400 la oblata benedictina Santa Francisca Romana avivaba esta renovación benedictina. También los jerónimos crearon distintas ramas reformadas. Los monjes mínimos, fundados en 1435 por San Francisco de Paula, se extienden por Italia, Francia, España, Alemania, y llegan a tener 12.000 miembros antes de Lutero. En Venecia se reforman los canónigos regulares. Todo el siglo XV es un siglo de reformas en las órdenes.

3. La gran reforma benedictina

Desde la provincia de Valladolid (que incluía Montserrat, en Cataluña) los benedictinos se vuelcan en reformar la vida y espiritualidad en 79 monasterios en una primera ola, y otros 95 después. Se extendía la “devotio moderna” que había nacido en Países Bajos en el siglo XIV: cristocéntrica, agustiniana, antiespeculativa. “La Imitación de Cristo”, de Tomás Kempis era su gran libro. Se reforman también los cistercienses desde Toledo en el siglo XV. Luego los camaldulenses, que se reformaron como monásticos eremitas. Por Castilla, en el siglo XV y principios del XVI se extiende el fenómeno de los “descalzos”, conventos que buscan más rigor y fervor.

4. Las reformas de las órdenes mendicantes

Los franciscanos y dominicos, nacidos en el s.XIII, ven nacer ramas reformadoras en su interior en el siglo XV. Los franciscanos observantes italianos surgen en 1450 y se extienden por toda Europa. Nacen dominicos reformados en todo el continente. San Antonino de Florencia crea una congregación nueva de dominicos, más austera, de la que a finales de siglo saldría el predicador puritano y rigorista Savonarola. También los carmelitas se empezaban a reformar en Italia y algunos sitios de Inglaterra. Los carmelitas de Mantua contaban con más de 30 conventos reformados.  Los agustinos empiezan su reforma en 1370 en Italia, que luego saltará a Alemania. El mismo Lutero fue uno de estos agustinos reformados. Los servitas se reforman en 1404, con toda una provincia renovada. A toda esta reforma en esa época se le llamaba “la observancia”: era religiosos “observantes”, que buscaban ser cumplidores y devotos en sus compromisos.

5. La devotio moderna: meditar el amor de Dios

La devotio moderna era un tipo de oración y espiritualidad, también para laicos y familias, nacida en Flandes en el siglo XIV, que se extiende por buena parte de Europa en el siglo XV. Crea comunidades de vida común no monásticas para las obras de caridad. En 1450 tenían 400 casas de devoción, muchas de las cuales duraron hasta la Revolución Francesa. También cultivaban la vida intectual. Por allí pasaron Erasmo, Ignacio de Loyola y Calvino. Fue una renovación espiritual real que llegó a muchos miles de europeos, e influyó en el cardenal Cisneros en España.

6. Los obispos con esfuerzos reformadores

Muchos obispos intentaron reformar el clero secular, convocando sínodos diocesanos, con más predicación y más formación del clero. Nicolás de Cusa, obispo, cardenal, humanista, científico, intentó la reforma en Baviera y Europa del Norte. En Roma y en Francia se crean colegios para sacerdotes: son los “antepasados” de los seminarios que creará Trento. En España, los obispos de Isabel la Católica reformarán la Iglesia: Pedro González de Mendoza, Hernando de Talavera en Granada, Cisneros en Toledo… Nombraron buenos obispos, crearon universidades que eran casi seminarios y semilleros de obispos. Se implanta en España la obligación de que el obispo viva en su sede episcopal, que no la tenga solo como una fuente de impuestos. Nace la universidad de Alcalá, la Biblia complutense, la traducción del Kempis… Cuando Ignacio de Loyola llega a Montserrat, su abad Cisneros (sobrino del cardenal) ya ha reformado la abadía y su espiritualidad, haciéndola más meditativa.

7. La universidad y la prensa fueron incorporando reformas

A finales del siglo XV la Cristiandad se llenaba de estudiantes universitarios. Había 17.000 universitarios en Francia y 12.000 en Alemania. En España hay figuras teológicas e intelectuales como Francisco de Vitoria, Melcior Cano y un tomismo serio. La imprenta sirvió a la reforma católica antes que a la protestante. Se imprimían numerosas ediciones de la Imitación de Cristo de Kempis, vademécums de predicación, teología de Padres de la Iglesia. Erasmo, en Rotterdam, publicaba a clásicos cristianos como Orígenes, Jerónimo, Ambrosio…

8. La reforma desde la Curia…

La Curia vaticana y los cardenales en Roma también entendían que era necesaria una reforma. Se convocó en 1512 el V Concilio Lateranense, que acabó en 1517. Los camaldulenses venecianos presentaron un alegato lleno de exigencias reformistas en lo que respecta a lo monástico, la unión con Oriente, las misiones en el nuevo mundo, la liturgia… “Esas peticiones pueden considerarse más valientes que las de Lutero”, señala Corts. “Pero no se pensó en ese concilio en el fuego alemán. El concilio acabó en marzo…. y en octubre Lutero lanzaba sus tesis”.

9. El servicio a los pobres

Hemos visto que los laicos en el siglo XV se organizan en muchas cofradías de asistencia caritativa y espiritual. Es también un siglo en el que se construyen los grandes hospitales monumentales y los hospitales de iglesia. Ya antes había hermanos “hospitalarios” de distintos tipos (monjes fosores, que entierran; monjes mercedarios en España, por ejemplo). En el siglo XV se crean los montes de piedad, sobre todo de grano y comida para ayudar en hambrunas. Darán origen a muchas iniciativas sociales eficaces.

10. El teatro religioso y la reforma de las artes

Por último, el ardor por las cosas de Dios en 1400 y 1500 llevaron a una creatividad artística, pictórica, musical y, especialmente, al teatro religioso, que acercaba a miles y miles de europeos las ideas emanadas de la fe.

Lutero, el antiacadémico

“Lutero protestaba contra la academia y es cierto que la escolástica en muchos sitios era un formalismo vacío o ockhamismo y que había teología con poca claridad respecto a muchos temas”, constata Corts. Había precedentes en el siglo XV de mala filosofía y teología que habían llevado a guerras de religión, como Huss y Wyclif que hablaban de la iglesia invisible y confundían la transubstanciación. “A Lutero le afectó el nominalismo, que presentaba a Dios como mero concepto lógico-aristotélico y creaba mucho escepticismo hacia la fe, o a adoptar lo contrario, el fideísmo. Lutero reaccionaba contra esto. Los agustinos que conocía él eran ortodoxos, pero insistían en el tema de la concupiscencia tras el bautismo. Lutero valoraba a los místicos alemanes, algo angustiados, a veces incluso desesperados, que despreciaban las obras externas para la salvación, menospreciaban la razón. Y había una corriente humanista con cierta crítica al culto popular a los santos. Todos estos puntos podían reformarse o equilibrarse sin salir del catolicismo”, considera Corts.

La reforma católica fue, pues, anterior a Lutero, se mantuvo con Lutero y creció más con Trento, y nacía de una espiritualidad auténtica. Lutero quería reformar “la iglesia papista” y decía que no se creía hereje, hasta 1520. A partir de 1520 Lutero deja de pedir solo cambios de moral y disciplina: pide ya cambiar los dogmas y cambiar todo el sistema doctrinal.

La reforma eficaz: que participe el pueblo y no sea muy lenta

Corts apunta que la Historia señala que “si la reforma es demasiado lenta puede dar muchos problemas”. Recomienda el libro de Yves Congar “Falsas y verdaderas reformas en la Iglesia”. Apunta que Trento tardó 27 años en convocarse y duró 18 años. ¿Qué se podía y debía reformar? No era fácil de responder.

“Otra conclusión que vemos en la Historia es que la Iglesia tiene gran capacidad de reforma; funciona bien si participa la base y la cúspida. La Iglesia se renueva siempre, renace siempre y el futuro es de Dios”, afirma este doctor en Historia Eclesiástica.

P.J.Ginés/ReL 2017

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Distinción crucial entre técnica y tecnología

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Según el filósofo Fabrice Hadjadj, no se puede renunciar a la distinción crucial entre técnica y tecnología, y a profundizar el sentido de la dicotomía que nos ha llevado a una situación inédita para la humanidad. Con él hemos profundizado las consecuencias de la división entre técnica y tecnología.

 -Usted no sólo afirma que la tecnología es lo contrario de la técnica, sino que afirma también que la tecnología impone una visión espiritualista de la realidad, sobre todo a través del consumismo, íntimamente vinculado a la “tecnologización” de la vida.

-Sí. Es un error confundir tecnología y técnica, porque a cada proceso tecnológico le corresponde un retroceso técnico. La técnica es la destreza del campesino, del artesano, del artista. Y la naturaleza de la tecnología no lo es. Es más bien ciencia aplicada que produce aparatos cuyo fin es proporcionarnos una comodidad sin pasar a través de la destreza, simplemente pulsando unas teclas. Por este motivo la tecnología coincide con una privación de la técnica: no necesita nuestra destreza y nos da todo con un “clic”. Fingiendo que nos libera, nos hace dependientes de un dispositivo escondido.

»Nos olvidamos de que detrás de la pantalla del ordenador hay componentes electrónicos, hay una materialidad escondida hecha de gente que trabaja en las minas, de guerras por el coltán en el Congo, de centrales eléctricas y nucleares, de chinos que trabajan como esclavos en las fábricas. Una de las consecuencias de la pérdida de la destreza es que, sin saberlo, nos convertimos en cómplices de un sistema de explotación.

»Otra es que perdemos competencias técnicas: los hombres prehistóricos tenían muchas más competencias técnicas de las que tiene el hombre contemporáneo. El consumismo se basa en el mismo concepto que la tecnología: la instantaneidad. Quiero comer pollo y lo encuentro al instante en el supermercado; del mismo modo instantáneo aparece la información en el ordenador.

»Esta instantaneidad hace que perdamos cualquier tipo de relación física concreta con el mundo, con la resistencia de la realidad. El consumismo no es un materialismo. El consumista no está apegado a las cosas, más bien lo contrario: no tiene una relación patrimonial con ellas, no las hereda y no las transmite a sus descendientes. Detrás del consumismo hay una forma paradójica de espiritualismo: consumimos bienes que después descartamos y, así, demostramos nuestra superioridad respecto a los bienes materiales.
 
»Contra el consumismo reivindico el retorno a la destreza. Y contra su espiritualismo reivindico la materialidad y la tecnicidad del cristianismo. En éste hay una conciencia muy poderosa del trabajo humano, del encuentro con la realidad, con el orden de la naturaleza. Todas las imágenes de la Biblia están vinculadas a la agricultura y la ganadería. Dios Padre es un viticultor y Su Hijo es el buen pastor. Y el propio Verbo se ha hecho carpintero; o mejor, se ha hecho algo más, porque la palabra griega “tekton” que lo designa en el Evangelio según Mateo indica precisamente al técnico en el sentido de la destreza, del trabajo manual. Y la gran sabiduría de la vida monástica consiste en haber comprendido el profundo vínculo existente entre la genuina espiritualidad y el trabajo manual.

-Si queremos ser serios, esto debería tener también consecuencias políticas de amplio alcance.
-Ciertamente. Yo soy partidario del distributismo de Belloc y Chesterton: el problema no es el reparto equitativo de la riqueza, sino de los medios de producción. La familia tiene que volver a ser lugar de producción, además de lugar de relaciones y transmisión del legado.

-De hecho, usted sostiene que la tecnología comporta la pérdida no sólo de la técnica, sino también de la economía. Todos, en cambio, piensan lo contrario: la tecnología moderna como triunfo de la técnica y de la economía.
-Sí. Por muy paradójico que parezca, pienso que el mundo actual es el mundo de la pérdida de la técnica y de la economía. Si fuera el mundo de la técnica, el número de personas que saben tocar instrumentos musicales sería igual al número de personas que escuchan una orquesta sinfónica o un grupo mediante una instalación hi-fi. Pero es también pérdida de la economía porque la economía es “nomos” del “oikos“: es decir, según la etimología de la palabra griega, es esa disciplina, esa norma, que hace posible la vida de la familia, del hogar doméstico.

»En resumen, la economía no era, al principio, economía política. A los antiguos la economía política les hubiera resultado absurda, como un círculo cuadrado: la economía se juega a nivel de la familia, mientras que la política se juega a nivel de la polis. Los antiguos tenían claro que la familia no es sólo el lugar de las relaciones entre sus miembros, sino el lugar de la producción. Las familias se agrupaban para facilitar los intercambios de productos, pero no se puede hablar de una economía mercantil: era reciprocidad entre las familias.

»Hoy, economía es sinónimo de intercambio comercial y monetario, pero la producción familiar no pasa a través del dinero. Lo que se llama economía es la distribución de la economía, es su comercialización y “monetarización”. Hoy, cuando se habla de trabajo se piensa enseguida en un trabajo remunerado. En el centro de la cuestión está el salario, es decir, el dinero, que sirve para comprar las cosas que no sé producir solo. Ya no produzco nada, dependo totalmente del dinero. La primera de todas las tecnologías, la que hace que perdamos la destreza, es el dinero. Nuestra sociedad ha reducido cualquier uso y cualquier destreza a la utilización de dinero. En esto reside el principio de la comercialización. Pero todo esto no es economía, es subversión, es destrucción de la economía.

-Se dice que uno de los logros de la tecnología es la inteligencia artificial, pero usted no está de acuerdo.
-Se habla de inteligencia artificial en relación a la gestión de grandes cantidades de datos, que superan las capacidades del cerebro humano. En este ámbito, el ordenador nos proporciona respuestas que se asemejan a un ejercicio de la inteligencia, pero no lo hace recorriendo el camino del pensamiento o de la reflexión. Un aparato electrónico podrá incluso simular la inteligencia humana mejor que un hombre, pero será siempre una simulación porque detrás no hay el ejercicio de la inteligencia propiamente dicha. Algo que es propio de la inteligencia es dejarse sorprender por la realidad. Lo específico de la inteligencia es abrirse a la realidad viendo en ella algo que la supera.

»Por esto el ejercicio de la inteligencia a menudo desemboca en la maravilla y, por lo tanto, en la alabanza, o en la consternación y, por lo tanto, en la súplica. Ante el dato de la realidad, para el ordenador hay sólo datos. El dato de la realidad se resume en datos que se intenta poner en relación, gestionar mediante un algoritmo. En cambio, lo que es propio de la inteligencia es ver en estos datos no sólo datos, sino un “donum“, es decir, una donación que, de alguna manera, supera nuestra capacidad de gestión. Sí, yo puedo gestionar las cosas, manipularlas, pero porque hay, ante todo, una generosidad de lo real dentro de la cual las cosas se donan a  mí.

-Ya sea que se trate de biotecnologías, de procreación asistida o de logros de la comunicación electrónica, no se puede decir que nuestros contemporáneos no hayan sido avisados de los efectos nocivos de la “tecnologización” de la vida humana. Y, sin embargo, no se observa ningún arrepentimiento, más bien lo contrario: la marcha hacia la transformación del hombre en un producto no se detiene. ¿Por qué esta obstinación?
-No es del todo cierto que no haya una reacción. Muchas personas buscan modos de vida alternativos. Existe el fenómeno de los neorrurales, personas que ha hecho estudios altamente especializados en ingeniería y en economía y que ahora se dedican a la agricultura y al artesanado. Conozco jóvenes que han estudiado filosofía y, después, han creado una eco-aldea recuperando un pequeño pueblo abandonado en el que están reuniendo a las familias para una experiencia de autonomía económica y de solidaridad educativa a través de la escuela parental.

»Pero hay algo de verdad en su observación. Si nos lanzamos tan fácilmente a los brazos de la “tecnologización” y de la comercialización generalizadas es porque estamos inmersos en una profunda desesperación. Hasta el siglo XX existieron utopías políticas y sociales que prometían al hombre la salvación a través de la acción política. Estas utopías se han derrumbado bajo el peso de los totalitarismos que ellas mismas generaron, y por su ineficacia. Hoy es el tiempo de la utopía tecnológica, pero no es una verdadera utopía: se cree en ella sólo a medias.

»Lo que domina es la consideración acerca de la mortalidad de la especia humana, la finitud de cada individuo: es bonito vivir en familia y cultivar la tierra, pero ¿para qué sirve si todo está destinado a morir? ¿Por qué tener hijos si también ellos están destinados a pudrirse en una tumba? Entonces se elige el aturdimiento. Tampoco en la época de las utopías políticas y sociales había una verdadera esperanza, pero había esperanzas mundanas que eran la versión secularizada de la esperanza cristiana. Pero desaparecidas aquellas, lo que reina es una profunda desesperación. La utopía tecnológica no crea verdaderas esperanzas, pero representa más bien la esperanza de entrar en una diversión absoluta que nos impida ver nuestra profunda desesperación.

-Una crítica de la “tecnologización” de la vida debe medirse con la “emocionalización” del debate público, en el que se habla sólo por eslóganes. Quien reclama el respeto de los límites o evidencia las exigencias de la verdad objetiva es acusado de oponerse a la novedad, al cambio, a la innovación. ¿Existe una antídoto para todo esto?
-“Tecnologización” y “emocionalización” están íntimamente vinculadas. La tecnología favorece un modo impulsivo de relacionarse con las cosas. Ya no existe la paciencia del aprendizaje: se pulsan unas teclas y se obtienen cosas. Detrás hay una supertecnología altamente racional, pero el  usuario de esta tecnología actúa de manera “pulsional”. “Pulsional” en dos sentidos: en el sentido de que no hay control, no hay orden en las emociones, por lo que se difunde el culto a la emoción, pero “pulsional” también en el sentido de que se pulsan unas teclas.

»La tecnología cultiva un modo “pulsional” de relacionarse con el mundo. Esto lo expresa muy bien James Graham Ballard (1930-2009) en novelas como Crash y Rascacielos. Este autor nos ha mostrado cómo bajo la superficie del mundo hiper-tecnológico se incuba la crueldad. Basta que nuestro ordenador deje de funcionar e inmediatamente nos alteramos más de lo debido. Es la propia “tecnologización” la que crea un dispositivo “pulsional”. Y este dispositivo “pulsional” va en el sentido de la emoción, por lo que se habla con eslóganes o demostrando compasión. La incapacidad de recurrir al pensamiento y de expresar sentimientos ordenados es total.

»Después tenemos la cuestión de la novedad y de la innovación, que no son en absoluto la misma cosa, más bien al contrario: la innovación coincide con el rechazo a la novedad. La innovación es la novedad en lo que concierne a los objetos, sin importar la novedad de los sujetos. La novedad en lo que respecta a los sujetos es nacer. O renacer. Cuando nace un nuevo ser humano, o cuando una persona experimenta un cambio interior, una conversión, entonces nos encontramos antes una novedad que atañe al sujeto. ¿Qué es la innovación? Es empezar con pluma y tinta, para pasar sucesivamente al bolígrafo, después a la máquina de escribir y al portátil. Haciendo esto, ¿he desarrollado mi destreza, he aprendido a escribir como Virgilio, Dante, Alessandro Manzoni, Eugenio Corti? No. Los objetos han progresado, el sujeto no.

»El segundo problema de la innovación es que representa el reino de la obsolescencia: la cultura de la innovación es la cultura del descarte de la que habla el Papa. El objeto innovador hace que descartemos el viejo: ya no existe la tradición, la recuperación, el legado. A cada paso el objeto innovador expulsa al antiguo reduciéndolo a descarte, a algo obsoleto. La lógica de la innovación es la lógica de la obsolescencia. ¿Por qué se va en esta dirección? A causa del resentimiento por el nacimiento, por la maravilla de haber nacido. Hoy se piensa que nacer no es un bien: ya no tenemos esperanza, por lo que es una desgracia haber nacido. A causa de este odio al nacimiento nos lanzamos al vórtice de la innovación de los objetos, nos aturdimos con la diversión generalizada.

Rodolfo Casadei para Tempi, 17 / Traducción de Helena Faccia Serrano

 

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No puedes evangelizar adolescentes hoy si no tienes Instagram: ahí hacen su vida y miran la tuya

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“Encontrarás algunos jóvenes en la plaza, a otros en el campo de baloncesto, a otros en la calle… pero a practicamente todos los encontrarás en Instagram”, explica Jordi Massegú, responsable en España del método de evangelización LifeTeen (www.lifeteen.es), que trabaja con jóvenes de 12 a 18 años.

Hablando ante unos doscientos asistentes en el encuentro europeo de LifeTeen, pregunta: “¿Quién tiene Facebook? ¿Y quién tiene un Facebook parroquial? Bueno, pues con los adolescentes no os servirá de nada. Ellos no están en Facebook, sino en Snapchat y sobre todo en Instagram. Quiero que todos los que evangelizáis adolescentes salgáis de aquí con una cuenta en Instagram”. E insiste: “casi ningún adolescente está en Facebook o Twitter, excepto alguno que esté muy interesado en noticias”.

La realidad es que el evangelizador ha de estar allí donde están los jóvenes, y hoy ellos están en estas redes sociales. Igual que el misionero que va a un país exótico aprenderá antes el idioma y su cultura, el evangelizador ha de conocer la cultura de los adolescentes nativos digitales y enganchados a las pantallas.

2 razones para estar en Instagram
1- Para contactar con los chico: “Ellos están ahí y ahí es donde los vamos a encontrar y tratar. Allí es donde los buscan también las grandes marcas comerciales, y el porno… ¿No vamos a estar nosotros? Ahí los trataremos y estaremos en contacto”.

2. Para ver lo que hacen, dicen y sienten: Más de un 60% de jóvenes dicen en las encuestas que lo que les gusta en las redes es ver vídeos y comunicarse… pero sobre todo “ver otros perfiles”. Es decir, fisgonear, cotillear, ver a qué se dedica “el otro”.

Al mismo tiempo, ellos también expresan como se sienten, sobre todo con fotos en Instagram. Un chico que publica fotos melancólicas de sí mismo es que está sufriendo soledad, tristeza, problemas… Una chica que publica fotos de sus amigas de otro país es que las echa de menos y se siente sola.

El catequista ha de conocer estos sentimientos y acompañarlos. Un catequista puede ver en las redes que un chaval tenía un examen y luego, en la reunión, puede preguntarle: “¿Qué tal te fue el examen?” O mandar un mensaje de ánimo a quien se sienta desanimado. El chico apreciará ver que su catequista se interesa por sus cosas. Instagram muestra también sus aficiones y gustos, y así el catequista puede compartirlos, comentarlos… Por su parte, un sistema de evangelización como LifeTeen ofrece materiales diseñados específicamente para tratar con adolescentes que se pueden subir a Instagram y apoyan los temas de catequesis de LifeTeen.

¡Ten ambición: has de ser el Apple de tu pueblo!
Jordi Massegú explica que el evangelizador de hoy ha de ser ambicioso y ha de inspirarse en los grandes comunicadores, que son aquellos que cada día comunican sin cesar a los jóvenes, es decir, las grandes empresas que comunican bien. “¡Vamos a ser Apple, el Apple de nuestro pueblo, de nuestra parroquia! Haremos cosas nuevas para tocar el corazón de los jóvenes”

¡Evita los carteles “cutres”! Usa WordSwag y Canva
“Las parroquias usan carteles que parecen a veces de parvulario”, constata Massegú. “En Internet debemos publicar cosas con calidad. Muchos chicos saben diseñar y esperan que nosotros sepamos. La parroquia, el grupo de jóvenes ha de tener un contenido atrayente. ¡Hemos de competir con profesionales de la comunicación y publicidad! Por suerte hay trucos, hay herramientas sencillas en la red fáciles de usar que dan un diseño muy bueno”.

Una opción muy recomendable es WordSwag (wordswag.co), que con rapidez permite escribir mensajes con diseño atractivo. Es lo que usa la Delegación de Jóvenes de Barcelona, por ejemplo.

Otra opción es Canva (www.canva.com/es_es/), una herramienta de diseño muy fácil, “para los que no saben diseñar”. Por último, los que sí tienen formación en diseño siempre pueden usar el clásico y potete PhotoShop.

Snapchat: fotos que duran diez segundos
Snapchat es una aplicación de móvil que combina mensajes de texto (chat) con fotos que usan filtros divertidos. Es fugaz: el contenido desaparece después de visto. Es para “mantener contacto” y decir “ey, mira qué pinta tengo” o “mira qué estoy haciendo ahora”. Los adolescentes quieren presumir en riguroso directo de lo bien que lo pasan y lo guapos que están (postureo). Es rápido, dinámico y volátil. Pero últimamente Instagram se come su espacio con su “videolife”: un vídeo en directo de lo que se hace en tiempo real. Es la dictadura de lo fugaz y efímero.

YouTuberos: los nuevos predicadores
Hay gente en YouTube que graba un vídeo de 15 minutos hablando de cualquier cosa y consigue millones de visionados. “Son como predicadores de YouTube, que juntan millones de visitas diciendo todo tipo de mensajes, incluso barbaridades… y los cristianos, con nuestro mensaje, tenemos que competir con eso”, señala Massegú.

LifeTeen, desde su sede central en Atlanta, trabaja para realizar vídeos cortos pensados para jóvenes (de 1 a 7 minutos) con sus propios Youtuberos, o animaciones, o cortos, de buena calidad. Poco a poco se irán traduciendo o subtitulando. Estos vídeos deben poder llegar a los jóvenes cristianos.

Whatsapp: lo útil es el grupo con los chicos
La gran utilidad pastoral de Whatsapp, considera Jordi Massegú, es el poder crear grupos de Whatsapp para tener a los chicos accesibles en el móvil, avisarles de actividades, quizá reenviar algún material “y vemos si están ahí y si nos leen. Pastoralmente lo útil es hacer un grupo con todos los chicos de nuestro grupo de LifeTeen o catequesis”.

Catequista: cuida tu perfil
En las redes hay mucha basura, grosería y fealdad. También hay muchas cosas hermosas y apasionantes que pueden distraer del Evangelio. El catequista o el cristiano que pretende ser referente para los jóvenes ha de tener mucho cuidado con lo que publica o dice en su perfil personal o en el de la parroquia o el grupo. Debe centrarse sobre todo en mensajes positivos y en cosas bellas, inspiradoras y edificantes.

Pero al final, el trato debe pasar a lo presencial. “Los chicos suben fotos buscando “likes” y comentarios, buscando apreciación y compañía… pero nosotros se lo daremos sobre todo en persona, en la reunión de LifeTeen; ellos buscan amistades, y en nuestros encuentros en persona, en nuestras reuniones, es donde les damos de verdad esta amistad y acompañamiento sincero”.

Pablo J. Ginés/ReL, 2017

 
“Encontrarás algunos jóvenes en la plaza, a otros en el campo de baloncesto, a otros en la calle… pero a practicamente todos los encontrarás en Instagram”, explica Jordi Massegú, responsable en España del método de evangelización LifeTeen (www.lifeteen.es), que trabaja con jóvenes de 12 a 18 años.

Hablando ante unos doscientos asistentes en el encuentro europeo de LifeTeen, pregunta: “¿Quién tiene Facebook? ¿Y quién tiene un Facebook parroquial? Bueno, pues con los adolescentes no os servirá de nada. Ellos no están en Facebook, sino en Snapchat y sobre todo en Instagram. Quiero que todos los que evangelizáis adolescentes salgáis de aquí con una cuenta en Instagram”.  E insiste: “casi ningún adolescente está en Facebook o Twitter, excepto alguno que esté muy interesado en noticias”.

La realidad es que el evangelizador ha de estar allí donde están los jóvenes, y hoy ellos están en estas redes sociales. Igual que el misionero que va a un país exótico aprenderá antes el idioma y su cultura, el evangelizador ha de conocer la cultura de los adolescentes nativos digitales y enganchados a las pantallas.

2 razones para estar en Instagram
1- Para contactar con los chico: “Ellos están ahí y ahí es donde los vamos a encontrar y tratar. Allí es donde los buscan también las grandes marcas comerciales, y el porno… ¿No vamos a estar nosotros? Ahí los trataremos y estaremos en contacto”.

2. Para ver lo que hacen, dicen y sienten: Más de un 60% de jóvenes dicen en las encuestas que lo que les gusta en las redes es ver vídeos y comunicarse… pero sobre todo “ver otros perfiles”. Es decir, fisgonear, cotillear, ver a qué se dedica “el otro”.

Al mismo tiempo, ellos también expresan como se sienten, sobre todo con fotos en Instagram. Un chico que publica fotos melancólicas de sí mismo es que está sufriendo soledad, tristeza, problemas… Una chica que publica fotos de sus amigas de otro país es que las echa de menos y se siente sola.

El catequista ha de conocer estos sentimientos y acompañarlos. Un catequista puede ver en las redes que un chaval tenía un examen y luego, en la reunión, puede preguntarle: “¿Qué tal te fue el examen?” O mandar un mensaje de ánimo a quien se sienta desanimado. El chico apreciará ver que su catequista se interesa por sus cosas. Instagram muestra también sus aficiones y gustos, y así el catequista puede compartirlos, comentarlos… Por su parte, un sistema de evangelización como LifeTeen ofrece materiales diseñados específicamente para tratar con adolescentes que se pueden subir a Instagram y apoyan los temas de catequesis de LifeTeen.

¡Ten ambición: has de ser el Apple de tu pueblo!
Jordi Massegú explica que el evangelizador de hoy ha de ser ambicioso y ha de inspirarse en los grandes comunicadores, que son aquellos que cada día comunican sin cesar a los jóvenes, es decir, las grandes empresas que comunican bien. “¡Vamos a ser Apple, el Apple de nuestro pueblo, de nuestra parroquia! Haremos cosas nuevas para tocar el corazón de los jóvenes”

¡Evita los carteles “cutres”! Usa WordSwag y Canva
“Las parroquias usan carteles que parecen a veces de parvulario”, constata Massegú. “En Internet debemos publicar cosas con calidad. Muchos chicos saben diseñar y esperan que nosotros sepamos. La parroquia, el grupo de jóvenes ha de tener un contenido atrayente. ¡Hemos de competir con profesionales de la comunicación y publicidad! Por suerte hay trucos, hay herramientas sencillas en la red fáciles de usar que dan un diseño muy bueno”.

Una opción muy recomendable es WordSwag (wordswag.co), que con rapidez permite escribir mensajes con diseño atractivo. Es lo que usa la Delegación de Jóvenes de Barcelona, por ejemplo.

Otra opción es Canva (www.canva.com/es_es/), una herramienta de diseño muy fácil, “para los que no saben diseñar”.  Por último, los que sí tienen formación en diseño siempre pueden usar el clásico y potete PhotoShop.

Snapchat: fotos que duran diez segundos
Snapchat es una aplicación de móvil que combina mensajes de texto (chat) con fotos que usan filtros divertidos. Es fugaz: el contenido desaparece después de visto. Es para “mantener contacto” y decir “ey, mira qué pinta tengo” o “mira qué estoy haciendo ahora”. Los adolescentes quieren presumir en riguroso directo de lo bien que lo pasan y lo guapos que están (postureo). Es rápido, dinámico y volátil. Pero últimamente Instagram se come su espacio con su “videolife”: un vídeo en directo de lo que se hace en tiempo real. Es la dictadura de lo fugaz y efímero.

YouTuberos: los nuevos predicadores
Hay gente en YouTube que graba un vídeo de 15 minutos hablando de cualquier cosa y consigue millones de visionados. “Son como predicadores de YouTube, que juntan millones de visitas diciendo todo tipo de mensajes, incluso barbaridades… y los cristianos, con nuestro mensaje, tenemos que competir con eso”, señala Massegú.

LifeTeen, desde su sede central en Atlanta, trabaja para realizar vídeos cortos pensados para jóvenes (de 1 a 7 minutos) con sus propios Youtuberos, o animaciones, o cortos, de buena calidad. Poco a poco se irán traduciendo o subtitulando. Estos vídeos deben poder llegar a los jóvenes cristianos.

Whatsapp: lo útil es el grupo con los chicos
La gran utilidad pastoral de Whatsapp, considera Jordi Massegú, es el poder crear grupos de Whatsapp para tener a los chicos accesibles en el móvil, avisarles de actividades, quizá reenviar algún material “y vemos si están ahí y si nos leen. Pastoralmente lo útil es hacer un grupo con todos los chicos de nuestro grupo de LifeTeen o catequesis”.

Catequista: cuida tu perfil
En las redes hay mucha basura, grosería y fealdad. También hay muchas cosas hermosas y apasionantes que pueden distraer del Evangelio. El catequista o el cristiano que pretende ser referente para los jóvenes ha de tener mucho cuidado con lo que publica o dice en su perfil personal o en el de la parroquia o el grupo. Debe centrarse sobre todo en mensajes positivos y en cosas bellas, inspiradoras y edificantes.

Pero al final, el trato debe pasar a lo presencial. “Los chicos suben fotos buscando “likes” y comentarios, buscando apreciación y compañía… pero nosotros se lo daremos sobre todo en persona, en la reunión de LifeTeen; ellos buscan amistades, y en nuestros encuentros en persona, en nuestras reuniones, es donde les damos de verdad esta amistad y acompañamiento sincero”.

 

Pablo J. Ginés/ReL, 2017

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ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO

Dichas y desdichas del “progresismo” católico

papa-francisco

Entrevista David G. Alonso Gracián, diplomado en Magisterio y Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Le apasiona la pintura y la polifonía, y todo lo que es bello y eleva.

 I.- PROGRESISMO TEOLÓGICO COMO HOSTILIDAD A LA TRADICIÓN

¿Ve ud. progresismo por todas partes?

—Hombre, por todas partes no –David Alonso G.-

¿Cree ud, entonces, que hay un progresismo católico?

Obviamente. Claro que lo hay. Hay una tendencia del catolicismo cuya convicción es el marxismo cultural. Y digo convicción, porque es mucho más que una afición o un hobby. Es toda una forma de conformarse con el mundo. Es como una gran sombra de catolicismo, un simulacro, un arte de imitación, una impostura teológica. Una sombra que acompaña a la Iglesia, que hay que iluminar con el sol que viene de lo alto, que es la sana doctrina bíblico-tradicional.

Y, ¿cómo calificaría ud. la esencia de ese supuesto progresismo católico?

—La definiría con esta expresión, un tanto belicosa, lo reconozco: hostilidad latente o manifiesta contra la Tradición y, por tanto, contra la ley natural. Incluyo aquí las buenas tradiciones, es decir, aquellas que conservan y refuerzan la ley natural, mediante la cultura, la leyes, las instituciones, etc. Por ejemplo, la tradición grecolatina y judeocristiana de Europa.

Es una definición muy extraña

—Sí, pero se la puedo explicar…- A.G.-

 

II.- PROGRESISMO TEOLÓGICO Y RECHAZO DE LA LEY NATURAL

—Dígame qué parte no entiende –A.G.-

Bueno, eso que dice de hostilidad a la Tradición y “por tanto”, a la ley natural. ¿Qué tiene que ver la Tradición con la ley natural?

—le explico. Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4). Por ello, comunica al ser humano una serie de verdades sobrenaturales a recibir por fe, y otras que, aun siendo accesibles por la razón natural, necesitan de la gracia y la Revelación, dada la condición caída del hombre. La Iglesia guarda estas verdades, las custodia, las protege, las predica. Las transmite de generación en generación. Por eso, siendo, entre otras cosas, la Tradición la transmisión de la ley natural de generación en generación, odiar la Tradición es odiar la ley natural. Y odiar la ley natural es odiar a la Iglesia, porque la Iglesia es Tradición. –A.G.-

¿Y qué tiene que ver todo eso con las tradiciones culturales?

—Verá, la ley natural es la misma ley eterna, participada por la criatura racional. La encíclica Veritatis splendor, recogiendo la doctrina de la encíclica Libertas (1888), enseña que «la ley natural es la misma ley eterna, ínsita en los seres dotados de razón, que los inclina al acto y al fin que les conviene; es la misma razón eterna del Creador y gobernador del universo». La ley natural, por tanto, es participada por la razón, y por la razón, llega a las culturas, a las leyes, a las instituciones, y es transmitida como un conjunto de verdades, de preceptos, que todo el mundo lleva dentro, que todo el mundo conoce, no sin dificultad. Es lo que el filósofo J. Budziszewski, en su excelente libro del mismo nombre, llama “Lo que no podemos ignorar”.

III.- PROGRESISMO Y PRINCIPIO DE INCOMPLETITUD DE LA LEY MORAL

—O sea, que el progresismo teológico niega que existan verdades que NO PODEMOS IGNORAR. Imagino que por ello inscritas en la naturaleza humana, y universales. Imagino que llama ud. progresismo a la negación de la existencia de estas verdades que no cambian, substituyéndolas por otras que cambian supuestamente a mejor, evolucionando dialécticamente.

Imagina ud bien. –A.G.-

—Entonces, de todo eso se deduce que el progresismo teológico consiste en rechazar toda tradición, cultura, mentalidad, pensamiento, filosofía, etc., que conserve, proteja, legisle, eduque en aquellas verdades acerca del bien y el mal que no podemos ignorar.

—Así es. –AG-

O sea, resumiendo. Afirma ud que eso que no podemos ignorar, porque lo llevamos dentro, y que ha sido transmitido de generación en generación por la Tradición, y a otro nivel por culturas y tradiciones, es la ley natural. Y que el progresismo es hostil a la ley natural, por ser razón de Dios (y aquí radica su conexión con el marxismo), y a la Tradición y a las tradiciones de la ley natural, por transmitirla.

—Caramba, lo ha explicado ud mejor que yo mismo. Pues sí, en efecto. Así es. Como dice el Catecismo:

«1956 La ley natural, presente en el corazón de todo hombre y establecida por la razón, es universal en sus preceptos, y su autoridad se extiende a todos los hombres. Expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y sus deberes fundamentales»

—Según eso, el progresismo ataca la universalidad de la ley moral.

Efectivamente, es una de sus tesis, expuesta por la moral de situación. Tesis que en otros post, he denominado principio de implenitud de la ley moral.–AG-

IV.- PROGRESISMO Y MODERNIDAD

—Ah, sí, lo recuerdo, es uno de los principios de la teología moral de Bernhard Häring. Pero, dígame, cómo empezó todo esto del progresismo. Porque dicen que tiene ud. una tesis un tanto peregrina sobre eso, y que remonta el progresismo a Guillermo de Ockham (†1349)

Realmente el progresismo teológico como hostilidad a la Tradición y a la ley moral recordada por ella, comenzó con el nominalismo, y se consolidó en el Renacimiento, haciendo eclosionar así la Modernidad. Y con tanta fuerza, que el P. Zeferino González, O.P. (†1894) lo cree la toxina más peligrosa del pensamiento renacentista. Así lo dice en su Historia de la Filosofía (1886) , T.- III, cap. 38:

«Lo que hemos señalado como segundo carácter del Renacimiento, representa y constituye, en nuestra opinión, el defecto capital de éste, el virus radical que vició y esterilizó el movimiento renaciente en casi todas sus manifestaciones. Porque fue esa hostilidad contra la Iglesia y sus instituciones, fue el espíritu anticristiano el que, si no fue causa única del protestantismo, contribuyó eficazmente a su origen, progresos y funestos resultados. Fue también ese espíritu anticristiano, incubado por el Renacimiento, el que en el terreno propiamente filosófico inspiró y dio cuerpo a la incredulidad latente o manifiesta»

Afirmo, incluso, que el fundamento metafísico y antropològico de la ideología de género, ética prototípica del marxismo cultural, fue puesto en el Renacimiento. –AG-

—Ah, un día le escuché comentar cómo Pico de la Mirandola (†1494) sustenta la dignidad humana en su falta de esencia definida o estable, y en la potencia ilimitada de su voluntad para ser lo quiera.

Sí, el ataque a las esencias es un tópico del humanismo renacentista, que combina técnica y magia para endiosar al hombre autorredimido, el hombre vitrubiano, el hombre uno y trino, “homohomohomo”, cuyas perfecciones ensalzaba Carlos Bovillus (†1566)

—Es el disparate antropocentrista.

Aún así, en el Renacimiento, el legado de la ley moral, transmitido de generación en generación, aún pervivía en la Cristiandad. En Occidente todavía se legislaba en torno a todo aquello que no podemos ignorar. Y aunque muchos miembros destacados de la Iglesia se lanzaran entusiasmados en pos del paganismo intelectual, aún quedaba en la sociedad de la época un importante caudal de verdades heredadas. Son las verdades acerca de la ley moral, transmitidas de generación en generación: no matarás, no adulterarás, honrarás a tu padre y a tu madre… es el conjunto de verdades transmitidas acerca de aquello que no podemos ignorar.

V.- PROGRESISMO Y ERRORES MODERNOS

Recuerdo que en un excelente post, el bloguero de Pedro Luis Llera decía esa frase lapidaria: «El hereje modernista es el posverdadiano en católico.». Ud diría que el progresista es el posverdadiano en católico.

—esa frase genial de mi buen amigo Pedro Luis Llera puede servir, desde luego, para sintetizar el tema. El progresista es un posverdadiano. Recuerdo que mi buen amigo Luis Fernando Pérez Bustamante publicó un importante post, muy rico en materiales magisteriales, donde exponía cómo el Magisterio del siglo XIX ha sido profético al advertirnos de los grandes males que vendrían. Especialmente, cita en el post un texto de Pío XII que resume el peligro del progresismo teológico, especialmente en teología moral:

20. Hoy día los hombres, venerables hermanos, añadiendo a las desviaciones doctrinales del pasado nuevos errores, han impulsado todos estos principios por un camino tan equivocado que no se podía seguir de ello otra cosa que perturbación y ruina. Y en primer lugar es cosa averiguada que la fuente primaria y más profunda de los males que hoy afligen a la sociedad moderna brota de la negación, del rechazo de una norma universal de rectitud moral, tanto en la vida privada de los individuos como en la vida política y en las mutuas relaciones internacionales; la misma ley natural queda sepultada bajo la detracción y el olvido. (Encíclica Summi Pontificatus, 10, 1939, Pío XII)

—¿Cuál cree ud., entonces, que es la causa próxima del progresismo teológico actual?

A mí me parece muy claro que es el crecimiento del naturalismo liberal entre los católicos. Que no es otra cosa que la conformación teológica con el mundo y, concretamente, con su personificación conceptual: el ídolo historia, con sus cuatro brazos: movimiento, cambio, mutación, situación. En la muy excelente obra del Padre José María Iraburu, De Cristo o del mundo, en Gratis Date, VI Parte, 1, se diagnostica muy claramente. Cito, y de paso recomiendo encarecidamente la lectura/compra del libro:

«Partiendo del Renacimiento y la Reforma
El Renacimiento y la Reforma, rompiendo la unidad espiritual de la Cristiandad, dejan en el mundo europeo muchos demonios sueltos. […]
En efecto, si el protestantismo afirma la conciencia individual frente a la autoridad de la Iglesia, en materia de fe y costumbres; si la Tradición no vale, ni es criterio válido para la fe y la conducta; si propiamente no hay ya Iglesia, sino sólo Dios, Escritura y conciencia personal; si no hay en el mundo quien pueda distinguir con certeza, con autoridad divina, la verdad del error, el bien del mal… queda entonces el libre examen abandonado a su propia fuerza destructora»

O sea, que nominalismo, Modernidad/modernismo, liberalismo y protestantismo van dentro de la misma caja de Pandora.

De eso no hay duda. El nominalismo tiene un principio destructor, deconstructivo, que al introducirse en la mente europea, produce dos desviaciones del catolicismo: por una parte, el catolicismo reducido, naturalista, voluntarista y anómico. Por otra, el protestantismo. Ambos dan forma a la Modernidad. El alma de la modernidad es el tiempo, el ídolo historia, siempre en movimiento de tesis y antítesis, siempre en frenesí dialéctico. Del culto a este ídolo historia surge el liberalismo, el naturalismo liberal, toxina del voluntarismo humanista antitradicional, que muta en progresismo. Como sigue explicando el P. Iraburu, en el mismo libro:

«Crecimiento del naturalismo liberal entre los católicos
La mentalidad del catolicismo naturalista -liberalismo, americanismo, modernismo, progresismo, da más o menos igual-, va creciendo en las antiguas naciones cristianas de modo casi continuo hasta nuestros días. Por él gran parte del pueblo cristiano cae en la apostasía, muchas veces sin advertirlo, pues «quien pretende ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios» (Sant 4,4).
Los católicos mundanos son hoy mayoría en Occidente, y aceptan ya las tesis del naturalismo laicista no como hipótesis, por conveniencia o por prudencia, sino como tesis, esto es, por convicción. »

Es lo que ud. decía al principio de esta conversación, que el progresista no lo es por hobby, sino por convicción.

CONCLUYENDO: DICHAS Y DESDICHAS

En efecto. Es una de sus desdichas. Porque ser progresista por convicción tiene como consecuencia perder la fe, pues la convicción substituye a la certeza sobrenatural y la suplanta. Como dicha, o falsa dicha, tiene en su haber que son buenos tiempos para los ideales progresistas, favorecidos por el auge del situacionismo, la división producida entre la jerarquía de la Iglesia, la mala formación del clero en general, la falta, en definitiva, de sólida doctrina. Dicha del progresismo es contemplar expuesto en un documento doctrinal el Principio de Implenitud de la ley moral. Dicha del progresismo ha sido, durante los últimos cincuenta años, la indefensión eclesial ante el marxismo cultural, por desistencia de la autoridad. Desdicha suya, sin embargo, es que hay buen magisterio que le es contrario, por ejemplo, Veritatis splendorDicha del progresismo es el prestigio que el mundo católico de hoy, concede a sus figuras más señeras, como Bernhard Häring, redivivo y recargado.

Desdicha, sin embargo, del progresismo, es que la Iglesia no soporta mucho tiempo el error sin convulsionar y expulsarlo, provocando crisis saludables. Su sistema de anticuerpos, sus defensas, más tarde o más temprano reaccionan y expulsan las ideas extrañas. Y esto formará parte de la reforma que tanto ansiamos.

Dicha del progresismo, en cambio, es el poder que ha ido adquiriendo en la mente eclesiástica la primacía del tiempo, que cual Maelstrom sumerge la doctrina en puro movimiento y anomia.

Pero desdicha suya es que la cruz de Cristo es poderosa, y no deja nunca de suscitar testigos de la sana doctrina. La cruz clavada en el corazón del remolino detiene la huída hacia el mundo, produce mártires de la verdad, que detienen el tiempo de la heteropraxis e iluminan la oscuridad.

—Gracias por la conversación. He entendido un poco mejor su punto de vista.

David Alonso G. / InfoC. 2017

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ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO

Progresismo eclesial

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1.- La esencia del progresismo eclesial.-  Se sustenta teológicamente en uno de los errores condenados por el Syllabus con toda precisión: «La revelación divina es imperfecta, y está por consiguiente sujeta a un progreso continuo e indefinido».

2.- El progresismo cree que la ley moral natural debe cambiar a mejor.-  Que las verdades reveladas, que la incluyen, deben avanzar con el avance del tiempo, mutar en algo mejor, alcanzado por el puro movimiento antropocéntrico. —Porque, bajo esta perspectiva, cambiar es bueno, y reposar en algo que no cambia, que no se mueve, es malo. Ya lo expuso Lessing, en Natan el sabio: si hay que elegir entre hallar la verdad, y buscarla indefinida e interminablemente, es mejor escoger lo segundo. Porque reposar en la verdad, para la mente progresista, estanca y paraliza.

3.- La forma actual del modernismo es el progresismo y sus obsesiones: el sentimentalismo buenista, la supuesta maldad legalista de la ley, la primacía de la conciencia subjetiva, el rigorismo de toda condena del error, la inconveniencia del ejercicio de la autoridad, reconvertida en mero servicio; la no esencialidad del ser humano, que puede y debe llegar a ser lo que quiera, sin límite alguno; la supuesta irreligiosidad del derecho penal de la Iglesia, etc, etc. —Tarea urgente para el catolicismo de hoy, sería elaborar un catálogo de tabúes progres, a la manera de León Bloy, que lo hizo con los prejuicios burgueses.

4.- Ya en el Renacimiento se pretendía sumergir la naturaleza humana en un progreso sin fin.– Pico de la Mirandola, por ejemplo, pretendía basar la dignidad humana en un hipotético progreso de su esencia indefinida, caracterizando la libertad humana como la opción por la cual el hombre llega a ser lo que quiere y anhela —obsérvese cómo se anticipa así la ideología de género—. Los utopistas, como Campanella, soñaban un paraíso técnico, y los agnósticos, como Montaigne, una religión convertida en humanismo ético sin el pretendido absolutismo de los dogmas.

5.- El desplazamiento antropocéntrico de la Modernidad, que trasladó la atención de la mente europea desde la realidad hasta la propia mente, se fue consolidando como una duda sistemática de la Tradición, aplicando el principio deconstructivo de Descartes. El progresismo, de esta manera, fue naciendo como un mentalismo radical, con diversas metástasis sólo en apariencia contradictorias. Ahora es empirista, ahora es racionalista, ahora es naturalista, ahora es esoterista, ahora es idealista…. todo depende de la conveniencia del momento histórico y del aspecto de la realidad a diluir. Cuando llegó Hegel, para sumergir la ley moral en el devenir de la dialéctica, Europa ya estaba preparada para ser progresista, y parte de la mente eclesial también. Marx fue suficientemente preparado para reinar. Con el modernismo se radicalizó la sospecha sistemática de Ockham, y se conviertió en navaja contra la Tradición. LoisyTyrrell, los teólogos liberales en el ámbito protestante, los neotéricos, que luego vendrán, con Bergson y Chardin a la cabeza, y tantos otros….no son más que servidores del principio de progreso, cambio y mutación.

3.- Durante los últimos cincuenta años la Iglesia apenas ha combatido el “progresismo religioso”.- Esto ha dado alas al marxismo cultural, que es su otra cara de la moneda. Como acertadamente observaba la doctora Anca-María Cerneaen esta sustanciosa entrevista, al dejar de ser una prioridad pastoral la refutación del marxismo, la mente católica ha sucumbido fácilmente a la verborrea de la dialéctica progresista. También contribuyó a ello el prestigio de ciertas teologías que sobredimensionaban el papel de lo comunitario y lo colectivo confundiendo el sentido orgánico del catolicismoenfatizando en exceso un concepto colectivista de la salvación, como hizo la Nueva Teología. Todo esto contribuyó a debilitar el sistema inmunológico de la Iglesia contra el progresismo teológico. Así se explica que teologías tan tóxicas como el situacionismo de Häring hayan adquirido un prestigio tan descomunal, y haya permeado de esta manera la mente católica, tanto, que hasta se ha colado en un documento magisterial.

4.- Por influencia del exceso de énfasis en una salvación comunitaria, la Iglesia se ha centrado, y aún se centra, en condenar el individualismo como único mal, y ha quedado desarmada ante el error del progresismo antropológico y su concepción alienante del hombre masa. El cristiano queda reducido a ser cristiano de segunda, pueblo de pecadores y no de redimidos, que ni aun con la gracia pueden salir del pecado. La santidad queda reservada para una élite. La Eucaristía se convierte en pan de pecadores y no de redimidos. La justificación adquiere un tinte extrinsecista y barato. Por aquí ha penetrado el luteranismo y su gracia barata, que nada puede para sanar la condición caída del ser humano. El progresismo es proluterano; primero porque es antitradicional, segundo porque es irracional, tercero porque considera imposible la ley moral. Al substituir la razón práctica por el discernimiento, la fe se hibrida con la esperanza y deviene en fideísmo sentimental.

4.- El progresismo es un error de naturaleza religiosa, como el marxismo, su fuente histórica más próxima, o como el nominalismo, su causa más lejana en el tiempo.- Cualquiera que observe con imparcialidad la actual crisis doctrinal de la Iglesia, comprobará que el progresismo, que pretende un cambio de praxis a favor del discernimiento subjetivo, se presenta como un evangelio alternativo, como una nueva actitud de la Iglesia, como otro cristianismo, frente al cristianismo viejo, doctrinal, farisaico, inmisericorde, legalista. Introduce la dialéctica de las dos Iglesias, la antigua, mala, dura y rigurosa, frente a la nueva, flexible en doctrina, antilegalista, creativa y tierna. El progresismo es un nuevo principio religioso. Y nunca se debe coquetear con la religión del hombre.

5.- La Teología de la Liberación ha mutado, se ha transformado en teología de la anomia. Ahora no consiste talmente en liberar de la opresión ejercida por las clases poderosas, sino en liberar de la ley moral al pueblo herido y frágil, víctima de la dureza de la ley, inaccesible sólo con gracia en rebajas. Deja de entenderse el pueblo como clase obrera, sino como el colectivo de los heridos, de los frágiles, de los que no pueden salir del pecado, de los que son víctimas de su situación irregular. Su tesis es la misma del progresismo: la revelación divina es imperfecta, y está sujeta a un proceso de mejora en función de las necesidades subjetivas de la persona. Y a este aggiornamento anómico se le denomina misericordia.

David G. -Alonso Gracián / InfoC., 2017

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ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO

La Iglesia no quiere sustituir al Estado pero no se quedará al margen de la lucha por la justicia

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Roberto Duque Esteban reflexiona en un manual de su autoria, sobre la economía, la política y la sociedad desde la moral y la doctrina social católica

 La propuesta académica de un manual de Moral Social, su necesario rigor científico, no es incompatible con un marco más amplio de destinatarios no especializados, supuesto su triple objeto: el comportamiento personal en el plano social, las estructuras sociopolíticas que regulan la vida social y los valores culturales presentes en la esfera social.

Esto es lo que ocurre con Moral socioeconómica y política, editado por EUNSA (www.eunsa.es), el último libro del teólogo Roberto Esteban Duque, cuya dedicación a la investigación y el ensayo ha quedado acreditada en varias de sus obras anteriores, mostrándose capaz de articular el discurso teológico con el análisis social y político.

 – Habrá quien piense que un cura de pueblo libra otras batallas…

– Cualquier trabajo exige preparación y dedicación permanente. El sacerdote librará mejor cualquier batalla con una buena formación académica. Lo prevalente es el encuentro con Dios en la oración, la Eucaristía y el contacto diario con las personas, pero una parte considerable del tiempo será justo reservarla a la propia formación. En realidad, nunca imaginaba una dedicación tan enérgica y pregnante al estudio. Y menos todavía especializarme en algo como Teología Moral, donde terminé por ocupar la mayor parte del tiempo. Pero tampoco entraba en mis cálculos ser sacerdote. En todo caso, mi vocación de estudio nunca estuvo separada de mi pasión por anunciar el Evangelio, que es el mayor y más gratificante de mis empeños.

 – ¿La docencia es  un destino inevitable cuando se han publicado dos manuales de moral?

– No es un obligatorio colofón a una trayectoria personal. El sacerdote está puesto al servicio de una diócesis. Sólo cuando el obispo considera necesario, por diversas circunstancias, realizar ese servicio uno debe estar disponible.

 – ¿Qué es este nuevo libro, Moral socioeconómica y política?

– Un texto necesario, si bien con las limitaciones propias de un manual, por cuanto recoge temas de gran actualidad en la moral social y económica, como la economía de mercado o el liberalismo económico, la propiedad o la economía del bien común; problemas urgentes de ética política, en un tiempo de relativismo cultural, donde se pretenden homologar los comportamientos y estilos de vida; y también los principios morales del Estado y del bien común que deberán regir la vida política. Todo ello precedido por las raíces bíblicas de la doctrina moral en relación con la convivencia y los fundamentos de la moral social, económica y política: la dignidad de la persona y los derechos que derivan de dicha dignidad.

 – El sistema dominante en la actualidad es la economía de mercado, un sistema económico basado en la propiedad privada y en la libertad de iniciativa de los sujetos económicos, y donde la coordinación de las actividades se deja en manos del mercado. ¿Cuál es la doctrina de la Iglesia sobre la economía de mercado?

– Para la doctrina social católica, la economía de mercado constituye la forma fundamental del ordenamiento económico, con la condición de que se le confiera un ideal verdaderamente humano. El Magisterio de la Iglesia dirige sus críticas no contra la economía de mercado, sino contra el conjunto de ideas y valores que la sustentan, como es el caso de la ideología liberal. Ha sido el error en las ideas y en los valores lo que ha hecho del sistema económico un peligro para el hombre. La Iglesia parte de una concepción integral del hombre como ser racional y libre, creado por Dios, sujeto de derechos y obligaciones, social por naturaleza y redimido por Cristo. Existen una pluralidad de ideologías y valores, de visiones del hombre y de la sociedad, que no resultan compatibles con esa imagen y que no contribuyen al bien del hombre.

 »La economía de mercado es un instrumento técnico que produce excelentes resultados en términos de eficiencia. Sin embargo, moralmente se encuentra en estado deficitario, debido a un sistema de valores que no responde a la verdad del hombre ni a su fin. Sólo la conversión del corazón, que lleve a nuevas ideas y valores perfectamente asentados en la naturaleza del hombre y en la doctrina social de la Iglesia, permitirá la reforma de las instituciones y del Estado, así como la corrección de las costumbres, capaz de garantizar el respeto a la dignidad de la persona, la atención al bien común y la solidaridad entre los hombres y los pueblos. La Iglesia, en fin, no rechaza la economía de mercado siempre que se apoye en un conjunto de ideas y valores éticamente correctos, y se desarrolle en una gama de instituciones y normas sociales inspiradas en los mismos valores.

 – ¿Y respecto a la propiedad privada?

– La propiedad se fundamenta en la Biblia y en la Tradición. Es de derecho natural el destino, el uso y la apropiación por parte del hombre. Ahora bien, la tradición cristiana no ha sostenido nunca este derecho (el de propiedad privada) como absoluto e intocable. Al contrario, siempre lo ha entendido en el contexto más amplio del derecho común a todos a usar los bienes de la entera creación: el derecho a la propiedad privada como subordinado al derecho al uso común, al destino universal de los bienes. Por lo demás, el Magisterio admite, en determinadas circunstancias, la legitimidad de la socialización e incluso de la estatificación de algunos medios, que se hará conforme a cuatro principios que deberán respetarse: principio de la propiedad privada, principio del bien común, principio de subsidiariedad y principio de solidaridad.

 – ¿Qué aporta su manual respecto a los manuales ya existentes?

– Cada autor posee su propio estilo y acentúa aspectos distintos a la hora de tratar las diversas cuestiones. Más allá de esta diferencia, presento un manual con un sólido armazón de filosofía moral, algo inusitado en este tipo de obras, así como una abundante producción de pensamiento cultural y contemporáneo, con la descripción de la fluctuante actividad social y política de la historia reciente, que contribuyen a enriquecer un texto de moral social que no se aparta en lo esencial de los contenidos propuestos por la constitución pastoral Gaudium et spes. Por lo demás, tampoco creo que exista un manual que recoja el pontificado del Papa Francisco, como aquí también se hace, abundando incluso en su pensamiento social. En realidad, el Magisterio y la doctrina de la Iglesia recorren la obra de un modo transversal.

 – En esa “fluctuante actividad social y política”, ¿qué papel desempeña la Iglesia?

– La Iglesia no puede desinteresarse del ámbito social, no es indiferente a cuanto en la sociedad se decide, a la calidad moral de la vida social. La sociedad, y con ella la política, la economía, el trabajo, el derecho, la cultura no constituyen un ámbito meramente secular y mundano, y por ello marginal y extraño al mensaje y a la economía de la salvación. La sociedad, con todo lo que en ella se realiza, atañe al hombre. También en el campo social, como dondequiera se planteen cuestiones sobre moral, jamás puede la Iglesia descuidar ni olvidar el mandato de vigilancia y de magisterio que le ha sido impuesto por Dios. Asimismo, la Iglesia no quiere ser un agente político, pero mantiene un gran interés por el bien de la comunidad política. Con su doctrina social, argumentada con aquello que es conforme con la naturaleza del hombre, la Iglesia contribuye a realizar lo que es justo, ayudando a anteponer las exigencias de la justicia a los intereses personales, partidistas o de un Estado.

 – ¿Cómo valora las actuales relaciones de la Iglesia en España con el Estado?

– Hace unos días leía un artículo interesante en The Economist, donde el profesor Pasquale Annicchino se preguntaba: “¿Puede haber un líder político católico?”. La evidencia sugiere -decía- que cualquier aspirante que intente revertir las cuestiones bioéticas reproductivas está condenado a fracasar en tiempos de grandes cambios culturales y en unas sociedades cada vez más secularizadas.

 »Si exceptuamos Estados Unidos, con los efectos inciertos del enojoso huracán Trump, o la Polonia poscomunista, ni siquiera un líder católico como Françoise Fillon (en horas bajas por los indicios de malversación de fondos públicos y abuso de bienes sociales), comprometido a no legislar la gestación subrogada o la inseminación artificial, estaría dispuesto a revocar la legislación liberal sobre el aborto porque, en su opinión, “no es de interés público reabrir ese debate”. El Partido Popular en España, anquilosado en el homo oeconomicus, ha menospreciado el debate cultural e ideológico porque, a su juicio, no le reportaría un mejor rédito electoral reabrirlo o “revertir las cuestiones bioéticas”. El debate cultural o ideológico está cedido estratégicamente a la izquierda. Sólo el tiempo dirá si el espacio ideológico de la derecha española está polarizado en el PP de Rajoy, porque, como sostenía Giuseppe Mazzini, “las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo”.

 »Las relaciones de la Iglesia con el Estado son relaciones pactadas en unos Acuerdos, donde existe un mandato constitucional de cooperación con la Iglesia católica y las diversas confesiones religiosas. En mi opinión, ningún gobierno democrático ha sido capaz de elaborar una línea cultural y política sobre la cuestión religiosa. Por lo que respecta a la institución de la Iglesia, la débil reacción de la actual jerarquía católica ante la deriva ideológica provocada por leyes inicuas, como las que destruyen la familia, revela una Iglesia entumecida y domesticada. La teología se encuentra sumida en una grave crisis intelectual y el clero está siendo abatido por la religión secular. Incluso algunos prelados ofrecen un lamentable espectáculo de ambigüedades con la canonización de la subjetividad de la conciencia desde tribunas de alta responsabilidad eclesiástica, a raíz de la publicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia.

 – ¿Cómo deberían ser entonces esas relaciones?

– Hay que reconocer la existencia de valores morales que preceden y son independientes del Estado, y que deberán informar la actividad política. Una auténtica laicidad de Estado evitará dos extremos: la imposición coercitiva de una teoría moral convirtiéndose en un Estado ético, así como el rechazo de las instancias morales provenientes de tradiciones culturales o religiosas. La ética política tiene una dependencia relativa de la ética personal, y el Estado no puede imponer una deriva individualista moralmente inaceptable para el bien común.

 »Esa distinción implica, en segundo lugar, que el Estado no puede gobernar las conciencias, puesto que el fundamento moral de la política se encuentra fuera de ella, y que la Iglesia no posee ningún poder político coercitivo, puesto que su pertenencia a ella es voluntaria y su potestad es espiritual y no política. De esta manera, Estado e Iglesia se adecúan a sus propias funciones, garantizando así la libertad religiosa y social.

 »Finalmente, hay que favorecer un clima de armonía y colaboración entre la Iglesia y el Estado. Tanto una como otra no pueden dejar de encontrarse. La función de la religión es de naturaleza espiritual, pero en cuanto inserta en una realidad histórica precisa estructura social y dimensión jurídica en el seno de la sociedad civil. Por su parte, el Estado reconocerá los fines y bienes de la comunidad religiosa, dentro de los límites del bien común, sin interponerse en su organización interna. Asimismo, la Iglesia, sin la pretensión de sustituir al Estado, no se quedará al margen de la lucha por la justicia, siendo ésta también tarea del Estado. Tanto la Iglesia como el Estado están al servicio del hombre; ambas comunidades podrán cumplir la propia función con tanta mayor eficacia para bien de todos, cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas. Si el Estado ignora a la Iglesia se pondrá en contradicción consigo mismo, al obstaculizar los derechos y deberes de los ciudadanos católicos.

 – Se dice que vivimos tiempos de profunda secularización que no encuentran fácil respuesta…

– Así es, lo cual nos llevaría a una exigencia de formación permanente a la que intenta dar respuesta la aparición de Moral socioeconómica y política, . Si no queremos caer en un periodo de secularización ética y sociopolítica, donde los actos humanos sólo se explican por su referencia a la sociedad y no por la naturaleza, reeditar un tiempo posmoderno por reacción al moderno ilustrado, o un confuso pensamiento débil y fragmentario, el desarrollo integral de la persona humana deberá estar en el centro de cualquier estudio que pretende elaborar la doctrina social, sabiendo que los problemas de la reflexión ético-teológica son siempre difíciles a causa de su novedad y las aspiraciones éticas de nuestro tiempo con el fin de realizar una acertada síntesis entre lo viejo y lo nuevo.

Rel, 2017

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