Santoral

En sólo 10 años el número de exorcismos se ha triplicado y disparado las peticiones de auxilio

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Los exorcistas alertan continuamente de los peligros de abrir la puerta al demonio como por ejemplo con la ouija, muy popular entre los jóvenes

El número de exorcismos no para de aumentar en Francia y la cifra de personas que acude a la Iglesia pidiendo ayuda ante posibles casos de posesión o influencia demoníaca se está multiplicando. El que hace este análisis es el sacerdote Emmanuel Coquet, secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal francesa, desde donde también coordina la Oficina Nacional de Exorcistas.

En todas las diócesis francesas, más de 90, hay ya al menos adjudicado un exorcista cuya misión le ha sido encomendada por el obispo. En estos momentos, hay 120 sacerdotes desempeñan este ministerio. Hace no más de 30 años no superaban los 30, por lo que había decenas de diócesis en las que no había exorcista.

“Hay un marcado aumento. Los exorcistas son golpeados por un fenómeno que se está volviendo cada vez más importante”, asegura este sacerdote al diario Le Figaro, mientras explica que cada exorcista es asistido por un equipo de laicos y religiosos.

50 exorcismos y 2.500 peticiones al año sólo en la zona de París

Coquet da cifras de esta evolución poniendo como ejemplo la Isla de Francia, la región que alberga la ciudad de París y sus alrededores, zona que suma más de 12 millones de habitantes. Esta región está conformada por ocho diócesis: Creteil, Evry, Meaux, Nanterre, Paris, Pontoise, Saint-Denis y Versailles, en las que hay más de 7 millones de católicos y cuyo arzobispo metropolitano es el cardenal  Vingt-Trois.

Hace diez años se producían en la Isla de Francia un máximo de 15 exorcismos al año. En la actualidad se realizan más de 50. Las cifras se han disparado en unas diócesis a las que llegaron el año pasado más de 2.500 peticiones. Se produce un exorcismo por cada 143.000 católicos y una petición de ayuda a la Iglesia por cada 2.800 católicos. Y los obispos se están viendo obligados a nombrar más exorcistas pues los que hay no pueden hacer más.

“Todo es real”, advierten desde la Conferencia Episcopal francesa

El sacerdote asegura que el demonio no es algo “simbólico” -como dijo recientemente el Superior de los Jesuitas, el padre Sosa-,  sino que la gente está realmente  afectada por la influencia del “mal”. Pero para ello, asegura, primero hay que hacer una “verdadera obra de discernimiento” pues no todo “está sujeto a un exorcismo, ni mucho menos”. Antes la Iglesia Católica utiliza exámenes psiquiátricos y médicos para determinar si la persona lo que necesita es a un exórcista o a un facultativo.

Coquet habla de lo que ha visto y le han contado los exorcistas franceses: personas que muestran una fuerza sobrehumana, que hablan lenguas que no conocen, odio a todo lo religioso. “Todo esto es real, no se puede inventar”, agrega el secretario general adjunto de los obispos franceses.

Atiende a más de 10 personas al día

En Isla de Francia hay al menos cuatro exorcistas pero no de todos se conoce su identidad. La Oficina Nacional de Exorcistas sólo publica dos nombres para estas diócesis: Jean Pascal Duloisy y George Berson.

El primero de ellos lleva años como exorcista. El padre Duloisy mostraba en una entrevista en Vice su ajetreado día a día. “Más o menos recibo 10 personas al día, todo el año. Trabajo con un equipo de de 15 personas, tanto religiosos como laicos, quienes me ayudan a hacer un diagnóstico para determinar si es necesario un exorcismo. En realidad, los exorcismos son muy raros. Solamente el 1 o 2% necesita un exorcismo”, asegura este sacerdote que realiza su trabajo en la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de París.

“El mal es concreto e inteligente”

Además, explicaba que “la mayoría de las personas que vienen a vernos crecieron en familias marcadas por heridas psicológicas profundas y pérdidas graves, que son puertas de entrada para el Diablo. Veo muchas víctimas de violación, incesto y violencia. Recibo tanto a hombres como mujeres, de todas las edades y de todos los estratos sociales. Lo que tienen en común es que todos sienten un sufrimiento enorme, a veces reprimido durante años, que ni la psicología, las medicinas o los brujos han podido aliviar”.

El exorcista de París insiste una y otra vez en todos los ámbitos a los que puede llegar que el demonio existe y es real. “Debo aclarar que el exorcismo no es magia. No estamos hablando de algo hipotético. El mal es concreto e inteligente. Se mete poco a poco y nunca lo hace al azar. El Diablo se manifiesta por medio de la sugestión: la proposición del mal. Después viene el deleite: el placer de aceptar la proposición. Y al final, el consentimiento: la determinación de hacer el mal. Los tres dominios de tentación son las tres actividades principales del hombre: el poder, el dinero y el sexo”.

“Una vez vi a un hombre que no hablaba, ¡rugía!”

Por todo ello, este religioso francés advierte de que “hay que poner a un guardián en las puertas del corazón”. Así, explica que “hay que evitar las drogas, el alcohol y la pornografía. Tampoco debemos invocar espíritus, ni siquiera por diversión. El espiritismo, los videntes, los brujos y la magia negra favorecen la acción del Diablo”.

El otro exorcista, el padre Berson, avisa de que “el demonio está al acecho” y por ello asegura que el mejor remedio es amar a Cristo, llevar una vida de piedad y practicar los sacramentos. Pero para los que piensan que el demonio es algo del imaginario del hombre cuenta un hecho que vivió en un exorcismo: “una vez vi a un hombre que no hablaba, ¡rugía! Sus expresiones faciales mostraban  la cara de un león”.

Un fenómeno global

El fenómeno que se está viviendo en Francia con el aumento de casos de posesión no es algo aislado sino más bien común en toda la Iglesia universal. El pasado mes de marzo, exorcistas de Estados Unidos hablaban del alarmante número de casos que les llegaban. “El problema no es que el demonio haya aumentado su juego sino que más personas están dispuestas a jugar”, aseguraba el padre Vincent Lampert.

Pero además en numerosas diócesis están teniendo que multiplicar el número de exorcistas. Algo que ocurrió por ejemplo de Madrid cuando en 2013 el entonces arzobispo, el cardenal Rouco, nombró ocho exorcistas ante la avalancha de casos. También Milán multiplicó el número de sacerdotes encargados de luchar contra el demonio. Y como estas, muchos obispos tratan de frenar los ataques del demonio en sus diócesis.

Javier Lozano / ReL, 2017

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oración

No hay salvación en ningún otro (Hch 4,12)

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En Hch 4,12 leemos hablando sobre Jesucristo: “No hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos”.

Cuando leo el Nuevo Testamento siempre me llama la atención su enorme actualidad. Aunque lleva casi dos mil años escrito, parece como si los autores lo hubiesen hecho en la actualidad y para nosotros. Y es que no en vano es Palabra de Dios.

Si hacemos referencia al versículo que da origen a este artículo, vemos una afirmación clara: si queremos salvarnos, tenemos el deber de seguir a Jesucristo, quien nos dice de sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), que es una declaración inequívoca que existe la Verdad absoluta, a la que llamamos Dios.

Actualmente, el gran problema en torno a la Verdad es: ¿Existe una Verdad Objetiva, sí o no? Ante esta pregunta hay una doble respuesta. Mientras unos pensamos que por supuesto hay una Verdad Objetiva, que el Bien y el Mal son claramente diferentes, que existen una serie de valores eternos e inmutables, los otros, por el contrario, defienden que no hay verdades objetivas, que todo es opinable y depende del punto de vista desde el que se mire, y que ni siquiera los valores esenciales, como la libertad, la vida, la justicia, el amor, la paz, son objetivos e inamovibles.

Los relativistas generalmente no creen en Dios o por lo menos son agnósticos, y en consecuencia tampoco en la Ley ni en el Derecho Natural. Para ellos la Verdad y el Bien no son algo objetivo, sino que, llegado un momento dado, son perfectamente modificables: lo que ayer era malo, hoy puede ser bueno y al revés. Es un enfrentamiento entre dos modelos sociales contrapuestos; el modelo relativista, conforme al cual la sociedad debe construirse a partir de una exaltación de la libertad, y el modelo basado en la defensa de una serie de principios y valores morales, que son los que hacen posible la convivencia.  No nos extrañe por ello la reiterada condena del Magisterio al relativismo:

Ya el Concilio Vaticano II en su Declaración “Dignitatis Humanae” sobre la Libertad Religiosa decía en el nº 1: “Por su parte, todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo referente a Dios y a su Iglesia, y una vez conocida, a abrazarla y practicarla”, si bien es cierto “que la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas”.

El Beato Pablo VI afirma en la Encíclica “Ecclesiam Suam” nº 18: “el relativismo, que todo lo justifica y todo lo califica como de igual valor, atenta al carácter absoluto de los principios cristianos”.

San Juan Pablo II dice en la “Veritatis Splendor” nº 84: “De prestar oído a ciertas voces, parece que no se debiera ya reconocer el carácter absoluto indestructible de ningún valor moral… Y lo que es aún más grave: el hombre ya no está convencido de que sólo en la verdad puede encontrar la salvación” y subraya en la “Fides et Ratio” nº 5: “La legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas”. La afirmación que algunos hacen: “tú tienes tu verdad, yo tengo la mía”, no sólo es falsa, sino además es una idiotez, porque en todos los campos de la vida hay verdades inconcusas, y además va contra el principio de contradicción.

Por su parte Francisco, en la Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” nº 64: “Como bien indican los Obispos de Estados Unidos de América, mientras la Iglesia insiste en la existencia de normas morales objetivas, válidas para todos, ‘hay quienes presentan esta enseñanza como injusta, esto es, como opuesta a los derechos humanos básicos. Tales alegatos suelen provenir de una forma de relativismo moral que está unida, no sin inconsistencia, a una creencia en los derechos absolutos de los individuos. En este punto de vista se percibe a la Iglesia como si promoviera un prejuicio particular y como si interfiriera con la libertad individual’”.

Pero todo esto tiene consecuencias, como ya San Pedro nos advertía en el Nuevo Testamento: “Pues quien desee amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios de pronunciar falsedad; apártese  del mal y haga el bien, busque la paz y corra tras ella, pues los ojos del Señor se fijan en los justos y sus oídos atienden sus ruegos” ( 1 P 3,10-12)

Pedro Trevijano, Pbro. / InfoC. 2017

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Jesuscristo

Breves anotaciones sobre el fin del mundo

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Según el Apocalipsis, una vez derrotada la Bestia y el falso profeta, la historia terrena habrá terminado.[1] En ese momento, el juicio final se llevará a cabo en un instante entrando la historia en la eternidad. Todo quedará al descubierto por la luminosidad del Verbo, de modo que ya no habrá nada secreto. La conciencia del hombre será expuesta por la luz y se realizará la separación definitiva del bien y el mal. Las dos ciudades que son la ciudad de Dios y la ciudad del mundo quedarán totalmente separadas. “Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo y entonces se herirán los pechos todas las tribus de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con grande poderío y majestad. Y enviará sus ángeles con sonora trompeta y congregarán sus elegidos de los cuatro vientos desde un extremo del cielo hasta el otro extremo”.[2]

Otro punto importante de ese momento será la resurrección: “Y vi un gran trono blanco y al que sobre él estaba sentado, de cuya faz huyó la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi los muertos, los grandes y los pequeños, que estaban de pie delante del trono; y se abrieron los libros; y otro libro se abrió, que es el de la vida; y fueron juzgados los muertos por lo que estaba escrito en los libros, conforme a sus obras. Y el mar dio los muertos que en él había, y la muerte y el infierno fueron arrojados al estanque del fuego. Esta es la muerte segunda: el estanque del fuego. Y quien no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue arrojado al estanque del fuego”.[3]

Como podemos apreciar, el texto de San Juan es muy fuerte respecto al infierno. Y es que el problema de quienes detestaron a Dios, es que lo seguirán detestando por siempre asemejándose a los demonios. Por eso la Escritura también se refiere a que el fuego eterno en el que están será como el hielo frío y quemante sin fin. Pero además hay que aclarar que los que detestaron a Dios y lo detestarán siempre, en realidad actúan contra sí mismos, porque al rechazar a Dios, se precipitan hacia el caos y la frustración.

Por el contrario, los elegidos se asemejarán a los ángeles y gozarán de la sociedad perfecta en la caridad.[4] Pero además de las personas, todas las cosas estarán ordenadas a sus fines y por lo mismo, el mal no tendrá cabida porque quedará totalmente separado del bien. Todo será luz eternamente y todo el universo será transfigurado.[5] El mal se desvanecerá por completo en la nada junto con el viejo Adán y todas las cosas del universo que participaron de la justicia original serán renovadas como en un cielo nuevo y una tierra nueva.[6] Todo lo defectuoso que había en ellas se desvanecerá. Se terminará el tiempo y no habrá más historia porque todo estará en la Presencia eterna de Dios y por eso sólo habrá eternidad. Por eso sabemos que el fin de la historia universal que ahora vemos se encuentra más allá del tiempo.

Ahora bien, durante todos los tiempos el hombre se ha preguntado: ¿cuándo sucederá todo esto? A lo que la Sagrada Escritura responde con claridad: “Lo que toca a aquel día y hora nadie lo sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino el Padre sólo”.[7] Lo que sí sabemos es que estamos en un tiempo escatológico, lo cual significa que el fin ya está aquí como incoado en todos los instantes del tiempo.[8] Por eso es necesario asumir el fin absoluto del tiempo vigilando para que no nos alcance sin estar debidamente preparados.

Manuel Ocampo Ponce / InfoC. 2017

[1] Apoc. 19, 19-21; Mt. 24, 27.

[2] Mt. 24, 30-31.

[3] Apoc. 20, 15-11.

[4] San Agustín. De div. Quaest. Ad Simpl. II, 10t. 40, col.137. No seremos ángeles, sino analógicamente seremos semejantes a los ángeles en lo que se refiere a la capacidad espiritual de alcanzar intelectualmente y volitivamente a Dios.

[5] Apoc. 22, 3-5

[6] Apoc. 21, 1-6.

[7] Mt. 24, 36.

[8] Cfr. Caturelli, Alberto. El hombre y la Historia. Ed. Folia universitaria. México, 2005, p.391.

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red católica

El nuevo coordinador mundial de los carismáticos

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«Vi a Jesús en la Cruz, sufría, era como un vídeo»: el nuevo coordinador mundial de los carismáticos. Jim Murphy lleva desde 1969 hablando del amor de Cristo y de su Cruz

Jim Murphy, de Estados Unidos, casado y con un hijo, acaba de ser elegido como nuevo coordinador mundial de la Renovación Carismática, sustituyendo a la laica inglesa Michelle Moran, que llevaba 10 años en el cargo.

En cierto sentido, es un cargo que afecta a muchas personas: entre 80 y 120 millones de católicos en todo el mundo se mueven en grupos y comunidades ligados a la Renovación. En otro sentido, no afecta a muchos trabajadores directos: el ICCRS (www.iccrs.org, el servicio internacional de coordinación de la Renovación) es en realidad una pequeña oficina en Roma, con un puñado de empleados y voluntarios. Pocas cosas hay en la Iglesia más descentralizadas que la Renovación, un movimiento laical nacido en febrero de 1967, que cumple ahora medio siglo de historia.

Muchos trabajos raros

Jim Murphy ha tenido muchos trabajos raros en su vida. “Mi padre era capitán de barco. Yo quería dedicarme a rescatar tesoros submarinos, hacer arqueología… ¡Conocí España leyendo de sus galeones! Yo tenía barco para practicar”.

Aunque tenía un título de graduado social, trabajó cosas de lo más peculiar: prospecciones en Alaska, investigación arqueológica en Hispanoamérica, guitarrista en una banda, conductor de camión, conductor de barco en viajes charter, tendero vendedor de verduras… y una vez fue guardaspaldas de la Madre Teresa de Calcuta.

Pero llegó un momento en que decidió dedicarse al Evangelio a tiempo completo. “Sentí que Dios me decía que hay muchos tesoros que rescatar, que no están bajo el mar sino en los corazones de la gente”, explica.

Una experiencia mística a los 17 años

Jim Murphy nació en 1952 en una familia católica en Detroit, Michigan. Estudió en un colegio católico, y con sus dos hermanos acompañaba a sus padres a misa cada domingo. En casa, solían rezar juntos por la noche.

En la noche de Pascua de 1969, con 17 años, Jim tuvo una experiencia mística que cambió su vida para siempre.

“Era de noche. Yo estaba en mi habitación, con la puerta cerrada, y lloraba, porque no veía qué sentido tenía la vida. Entonces sentí una presencia, real. Supe que alguien estaba allí, conmigo. Era una presencia de gran poder y de gran amor. No vi luces, no hubo sonidos, pero en mi interior sentí paz y amor”, explicó con detalle.

“Entonces noté en mi corazón una voz que me hablaba. No era una imagen o una sensación. Eran palabras. Era un mensaje con palabras, muy claras, precisas. Me decían: “Has intentado encontrar la forma de ser feliz, pleno. Siempre tú, tú, tú. Nunca me dejaste ser parte de tu vida”.

“Supe que era Jesús. Tuve la sensación de que Dios me estaba ofreciendo su ayuda para mi vida. Y tuve una visión, muy clara. Era como ver un vídeo. Veía a Jesús en la Cruz. Estaba vivo en la Cruz, sufría de forma horrible, yo veía la sangre y las heridas, era terrible. Y me dijo: “cuando pasé por esto, no pensaba que tu respuesta sería, simplemente, ir a misa o ayudar en la parrroquia. No pasé esto sólo para que vayas a misa. Pasé esto para que seamos amigos y para ser parte de tu vida”.

“Y toda mi comprensión de lo que era ser cristiano cambió. Entendí que ser cristiano no es hacer cosas. Entendí que es una actitud. Que Jesús quería más. Sí, claro que es bueno ir a misa. Él no estaba criticando la misa o la Iglesia: me estaba reclamando a mí.”

Casi cincuenta años predicando

Jim pudo hablar de su experiencia con su hermana, dos años mayor que él. “Ella había tenido una experiencia de conversión en la Renovación Carismática, que acababa de nacer en 1967 y se extendía por Michigan, y me la había contado, pero yo no entendí nada de lo que me contaba ella ni le presté ninguna atención. Hasta que me pasó a mí”, explica Murphy. A través de su hermana, empezó a tratar con grupos carismáticos. “Ella aún es responsable en una comunidad de Ann Arbor, en Michigan”, explica. Ese mismo año, invitaron a Jim a dar una charla en la parroquia, a cinco adolescentes. Desde entonces, no ha dejado de predicar.

En 1992, con 40 años, después de leer una carta de la Conferencia Episcopal de EEUU titulada “Herencia y esperanza”, Jim tomó una cruz de madera de 1,8 metros y se puso a caminar por Estados Unidos, de Florida a California, viviendo de la Providencia y la caridad, y durmiendo en cualquier sitio. Se hizo un poco famoso, salía en la prensa local y atraía curiosos y atribulados. “A menudo venía gente a pedirme que rezara por ellos, por sus parientes enfermos, etc…”, explica. “El hombre que camina con la cruz”, titulaba la prensa.

Caminó 6.300 kilómetros: el equivalente a 8 veces el Camino de Santiago desde Roncesvalles. Le costó 18 meses y gastó 14 pares de zapatos.

Poco después de acabar su gran viaje evangelizador, con 42 años, se casó y tiene un hijo que ha cumplido ya 20 años.

Fue presidente durante un tiempo de la Renovación Carismática Católica en EEUU (que implica allí a unos 9 millones de personas), presidente de una asociación ecuménica de evangelización de jóvenes y durante varios años ha sido uno de los miembros de ICCRS, la coordinadora internacional carismática. También ha trabajado en años recientes en México, colaborando con tareas misioneras entre gente pobre.

Ideas para evangelizar hoy

En 2012 estuvo en Madrid en la asamblea anual de la Renovación Carismática Católica en el Espíritu, en el colegio Virgen del Recuerdo. Explicó a ReL algunas de sus intuiciones y convicciones tras casi medio siglo como evangelizador.

Por un lado, ve que es importante que cada cristiano, y más los nuevos conversos, tengan una comunidad de fe de verdad viva y fervorosa, “que ayude, forme y apoye con un nuevo estilo de vida”. Sin eso, no se persevera en la fe.

Cree que en toda evangelización eficaz hay que escuchar más que hablar, y que “hay que dejar espacio al Espíritu Santo, dejar que Jesús actúe, confiar en Él más que en el método, por bueno que sea”.

Afirma que es bueno invitar a retiros, charlas, encuentros, afirma,  pero para eso antes hay que hacer una conexión personal. “Sin la conexión personal, sólo los que ya son creyentes vienen a nuestros programas o encuentros. Está bien encontrarse, pero si no vienen alejados, no es evangelizador”.

Y se plantea una “cierta profesionalización” en la evangelización para mejorar la calidad. “Sí, para evangelizar es mejor un buen cristiano con algo de habilidad musical, que un magnífico músico con sólo un poco de cristianismo. Yo mismo toco la guitarra y muchas veces he pensado: me da igual como suene mientras la gente se acerque al Señor y lo ame. Pero si me oyes cantar horriblemente Vive Jesús El Señor, no te atraerá. Quizá necesitamos un Hillsong católico”, plantea, refiriéndose al grupo evangélico profesional de música cristiana que mueve masas y vende cientos de miles de discos.

“La música es poderosa, toca el corazón de la gente. Los católicos tenemos buenos músicos, pero se dedican sólo a tiempo parcial al evangelio. Por otra parte, la profesionalización tiene un cierto riesgo de engendrar soberbia y, con el orgullo, Dios puede retirar tu don. Por eso hay que formar para la humildad.”

P.J. Ginés/ReL 2017

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fe

“Una Iglesia pobre para los pobres”

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Con esta “bandera” -“Una Iglesia pobre para los pobres“- presentaron la nueva reunión de los obispos latinoamericanos, CELAM, celebrada en El Salvador, aprovechando el centenario del nacimiento de Oscar Romero, el obispo asesinado por su defensa de la Iglesia y de los hijos de la Iglesia frente a la tiranía de los poderosos, sean del signo que sean; que los hay -y los había también entonces- de todos los colores.

En páginas de religión más que “interesadas” -y en familias y entramados eclesiales determinados-, se quiere dar la impresión de que solo existe una maldad y una violencia denunciables: la que viene de los sectores “derechistas” -en el lenguaje secular-; a la vez, se propugna la “canonización” -es un mal necesario para el advenimiento de la justicia…- de la violencia que ejercen, de modo sanguinario y brutal, los sectores “izquierdistas”; que, precisamente por ser “izquierdistas”, pretenden bendecida por el mismo Dios. Y, por tanto -la conclusión es obligada, según ellos-, la Iglesia Católica no tiene más remedio que bendecirla también y con las dos manos, dándola por buena y legítima. Y “apropiarse” del obispo Romero -“secuestrando” y manipulando su persona, sus palabras y sus hechos-, no es más que una “táctica” para arrimar el ascua a su sardina.

Todo esto estaba y está en la “Teología de la liberación” que, gracias a esos “entramados” y a pesar de estar más que denunciada por la Jerarquía de la Iglesia Católica, se “resiste” a morir y desaparecer. Y sigue haciendo daño. Porque es un foco de podredumbre moral que está en las antípodas de lo que es la Iglesia. 

De hecho, no hay ni un solo sitio en hispanoamérica donde la TL pueda presentar resultados positivos de vida eclesial, de espiritualidad, de vocaciones…; ni siquiera de mejora material de aquellas “pobres” gentes -sus “preferidas”, y las del buen Jesús, y las de la Iglesia, según su casposo e inútil ideario- a las que les ha caído en “suerte” la tal TL. Ni un solo sitio. Ni un solo resultado positivo.

Al contrario: la descristianización y la “colonización” por parte de las sectas ha sido el resultado patente y palpable; eso sí, bien arropado todo y bien tapado por “palabritas” al uso. O silenciando sin más a sus opositores. Y así le va a la Iglesia Católica en esos paísesde retroceso en retroceso, caldo de cultivo de toda aberración doctrinal y litúrgica, y negación práctica de lo que no debe ser NUNCA la Iglesia.

Y, necesariamente, no puede ser de otra forma. Porque “Una Iglesia pobre para los pobres” no es la Iglesia Católica: es su negación; o su negativo. Y lo es porque esto no ha salido de Jesús, que es el que la fundó y, por lo mismo, es su fundamento. Esto es un “invento” humano, del que Jesús -ahora sí-, nos dio la clave de interpretación para desenmascararlo -a este y a cualquier otro que haya salido o salga-, precisamente en el marco de Sus enseñanzas sobre la verdadera Caridad: Por sus frutos los conoceréis (Mt 7, 16).

Guardaos de los falsos profetas [ojo a la entradilla, que dispara ni m´s ni menos que contra los ¡FALSOS PROFETAS!], que vienen a vosotros disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. [¡Impresionante el lenguaje tan “políticamente incorrecto” de Jesús en persona! “¿Quién lo podrá soportar?” (Jn 6)] Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo frutos buenos. [¡Es tan “lógico” Jesús! Y así es todo -lógico y sencillo- en la vida espiritual y en la vida eclesial cuando lo que se busca es amar a Dios, y amar a la Iglesia, y amar a los demás. Y remata Jesús sus discurso:] Todo árbol que no da fruto bueno es cortado y arrojado al fuego. Por tanto, por sus frutos los conoceréis (Mt 7, 15-20). Lo repite para que no se nos pase por alto.

El lema “Una Iglesia pobre para los pobres” me suena más a herejía que a catolicismo. Lo digo con total sinceridad y absoluta franqueza. ¿Me puedo equivocar? Me puedo equivocar. Pero agradecería que se me dijera en qué, cómo y de qué manera; no simplemente, “te equivocas” y punto.

Porque, y por poner una referencia ya que estamos en el tiempo pascual: uno se coge los discursos de Pedro en Pentecostés y días posteriores -los que hemos leído después de la Pascua-, discursos tras los que se convirtieron miles de personas, discursos en los que Pedro dice a los presentes que habían entregado a Jesús a la muerte, y que se arrepintiesen si querían salvarse…, y no hay ni una sola palabra al respecto: ¡es que ni nombra a los pobres!; y sería más que sorprendente inverosímil que algo tan esencial y fundamental como “la opción preferencial por los pobres” -para algunos, la única aportación “potable” del CV II- es que ni la nombrase. Y encima, ¡van y se convierten miles! que es lo más extraodinario y lo más incongruente si hubiese faltado lo más básico. Y finalmente y para más inri: la Iglesia no hubiese sido la Iglesia en casi dos mil años, cosa que es absolutamente no solo ilógico sino simplemente demencial.

A estas alturas -y con la que está cayendo-, pretender inventarse la Iglesia…, es como querer descubrir América.

Pues hay gente así. Y en la Iglesia. Fuera, también.

 José Luis Aberasturi (sacerdote, filólogo, filósofo y teólogo-moralista), InfoC/ 2017

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ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO

Clint Eastwood: ‘Hemos perdido el sentido del humor’

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CRITICA LAS IMPOSICIONES DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA

 

Clint Eastwood se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la reciente edición del festival de Cannes, donde valoró su larga carrera como actor y director, y lanzó un duro mensaje contra las imposiciones de la sociedad actual: “Hemos perdido el sentido del humor”.

 

“Hoy en día muchas de mis películas como Harry el sucio no verían la luz. Estoy seguro, pues la corrección política actúa como una mordaza”, sentenció Eastwood, que no descartó realizar un western en los próximos años.

 

Recibido de pie y con una fuerte ovación por los periodistas e invitados que abarrotaban la sala -algunos esperaban desde tres horas antes a las puertas para poder asegurarse un sitio-, Eastwood se mostró ágil física y mentalmente a sus 86 años en una conversación con el crítico estadounidense Kenneth Turan que duró una hora escasa.

No se dejo llevar por el sentimentalismo al hablar de la pobreza en la que vivió su niñez, una situación de la que no fue muy consciente hasta que creció, cuando se dio cuenta del esfuerzo que habían realizado sus padres para sacarle adelante.

 

Nació en 1930, justo en el inicio de la depresión en Estados Unidos y esa niñez le marcó profundamente en su forma de ser y de enfrentarse a la vida. “Te hace darte cuenta de lo que debe importarte y lo que no, si debes o no gastarte un dinero”.

 

Esa austeridad la muestra en su carácter, en su ropa o incluso en el hecho de que ni pidiera un vaso y bebiera el agua directamente de la botella, muy lejos de los caprichos de otras estrellas.

 

Provocó las primeras risas cuando contó cómo hizo su primera obra de teatro en el colegio y fue terrible. “Lo hicimos muy mal, pero fue una especie de éxito porque la obra era tan mala que resultaba divertida”, recordó.

 

Pero no fue ahí donde empezó a soñar con ser actor. Fue en Los Ángeles, cuando se inscribió en clases de actuación porque un amigo le dijo que había chicas guapas. “No fue algo muy profesional”, resaltó.

 

Llegó su primer contrato con Universal y se pasó los años 50 haciendo pequeños papeles en cine, y sobre todo en televisión, hasta que en 1958 hizo una prueba para un programa de la CBS en el que estuvo seis años. “Fue un sueño hecho realidad porque ya me podía ganar la vida como actor”.

 

El punto de inflexión lo marcó que su agente le ofreciera participar en una película que iba a ser una adaptación de “Yojimbo”, de Akira Kurosawa.

 

“Dije que no porque hacía un western cada semana en la tele y no quería hacer lo mismo en el tiempo que me dejaba libre”, y además creía que sería un guión muy malo, pero le insistieron y se dejó convencer porque nunca había estado en España.

 

El director era Sergio Leone, la película “Por un puñado de dólares” (1964). Y ahí comenzó su leyenda como actor de western, que se completó con su faceta de duro, impulsada por “Harry el sucio”, de Don Siegel.

 

Esa película se hizo en el comienzo de la época de lo políticamente correcto, que ahora “nos ha hecho perder todo nuestro sentido del humor”. La aceptó porque era “el sueño de cualquier niño jugar con esas pistolas enormes”.

 

Respuestas concisas, aunque nada como la relativa a cómo fue trabajar con Meryl Streep en “Los puentes de Madison” (1995). “Fue divertido, sí, estuvo bien”. Y las carcajadas se dejaron oír en toda la sala.

 

De su faceta como director resaltó lo fácil que fue rodar “Mystic River” (2003), que intenta siempre quedarse con la primera toma -enseñanza de Don Siegel-, del “maravilloso guión” de “Million Dollar Baby” o de la decepción que sufrió cuando no pudo rodar en Iwo Jima, un lugar sagrado para los japoneses, para su filme “Cartas desde Iwo Jima” (2006).

Sobre sus proyectos inmediatos, ya está preparando el filme “The 15:17 To Paris” sobre la heroica acción de tres estadounidenses y un británico que en 2015 detuvieron en un tren que iba de Amsterdam a París a un terrorista y evitaron así lo que podría haber sido una masacre.

 

Y sentencia cuando dice que no hay que “intelectualizar demasiado las cosas, sino que hay que seguir al instinto”, que prefiere el silencio al caos de los platos de rodaje y que, si quiere algo, no duda en ir a por ello.

Gta. 2017

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El Papa propone de nuevo la celebración de elecciones en Venezuela como solución a la crisis

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El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, en una carta enviada a seis ex-presidentes de Iberoamérica reitera la posición oficial del Papa sobre la crisis en Venezuela y para una posible mediación de la Santa Sede.

El cardenal escribe: «Las condiciones son las señaladas en mi carta del 1° de diciembre de 2016″, que fue escrita en en nombre del papa Francisco y por disposición Suya. Y dicha misiva señala que son: «condiciones muy claras» y que «la celebración de las elecciones constitucionalmente previstas, podría solucionar la grave situación de Venezuela y el sufrimiento al que se ve sometida la población».

La carta escrita por el cardenal Pietro Parolin, está dirigida a los ex presidentes Andrés Pastrana, Colombia; Jorge Quiroga, Bolivia; Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez, Costa Rica; Luis Alberto Lacalle, Uruguay; y Mireya Moscoso, Panamá.

Texto de la carta 

Ciudad del Vaticano, 13 de junio de 2017.

Prot. N.7964/17/RS

Excelentísimos señores:

Se ha recibido en esta Secretaría de Estado la carta del pasado 1° de mayo, con la que ustedes presentaban al Santo Padre su punto de vista sobre la situación venezolana y adjuntaban dos declaraciones de respaldo al Secretario General de la Organizacion de los Estados Americanos.

Al agradecer el confiado gesto y su reconocimiento de la preocupación del Papa Francisco por el sufrimiento que padece el pueblo venezolano, quiero comunicarles que su misiva ha sido transmitida a Su Santidad, el cual sigue con atención los avatares de esa querida Nación y, en la medida de sus posibilidades, está tratando de ayudar a encontrar una solución ante las graves dificultades actuales.

Al respecto, deseo asegurarle que la Santa Sede, siguiendo las disposiciones del Santo Padre y en comunión con la Iglesia venezolana, ha hecho todo lo posible, desde la posición a la que fue invitada tanto por el Gobierno de Venezuela como por la Mesa de Unidad Democrática, para que se alcanzase un acuerdo político entre las partes que concretase una salida democrática, pacífica y viable a la crisis venezolana.

Por ello, no puede caber duda alguna de que las condiciones a las que hace referencia el Papa Francisco para que sea retomada la vía de la negociación en Venezuela son las señaladas en mi carta del 1° de diciembre de 2016, que fue escrita en Su nombre y por disposición Suya.

En la actualidad, la Santa Sede continúa considerando que una negociación seria y sincera entre las partes, basada en unas condiciones muy claras, comenzando por la celebración de las elecciones constitucionalmente previstas, podría solucionar la grave situación de Venezuela y el sufrimiento al que se ve sometida la población.

Por último, me complace comunicarles que el Santo Padre podría saludarles al final de una Audiencia General de los miércoles. En tal ocasión, yo podría recibirles personalmente.

Al trasmitirles la implorada bendición de Su Santidad, aprovecho esta oportunidad para expresarles el testimonio de mi consideración y estima.

Card. Pietro Parolin

Secretario de Estado de Su Santidad

–––––

A los Excmos. Srs.

Laura CHINCHILLA

Luis Alberto LA CALLE

Mireya MOSCOSO

Andrés PASTRANA

Jorge Tuto QUIROGA y

Miguel Angel RODRIGUEZ

 Zenit, 15/06/17

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