41509_la_iglesia_y_el_pueblo_cristiano_consagra_de_forma_especial_el_mes_de_mayo_a_la_virgen_maria_

…Y cambiar radicalmente tu vida entera. La Iglesia y el pueblo cristiano consagra de forma especial el mes de mayo a la Virgen María.

Ed Broom, OMV (Oblato de la Virgen María, congregación fundada por el Venerable Bruno Lanteri  1759-1830, en torno a la devoción a la Madre de Dios), es un incansable predicador de la “consagración” al Inmaculado Corazón de María y este mes de mayo, ha propuesto, “Diez formas de celebrar Mayo, el mes de María”, y así “manifestar nuestro amor y devoción a la Santísima Virgen María en el mes consagrado a ella”. Éstas son:

1. Consagración

El primer gesto que deberíamos hacer cada mañana es la oración de consagración:

Oh señora mía, oh madre mía,

yo me ofrezco enteramente a ti.

Y en prueba de mi filial afecto

te consagro en este día,  mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón,

en una palabra, todo mi ser.

Ya que soy todo tuyo,  oh madre de bondad,

guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

2. Rezar el Angelus (o el Regina Caeli durante la Pascua de Resurrección)

Aunque rezada tradicionalmente a mediodía, el padre Broom recuerda que puede hacerse en cualquier momento de la jornada, estando establecidos sobre todo tres momentos: las 6.00, las 12.00 y las 18.00 horas. “De esta forma santificaremos las horas de la mañana, de la tarde y de la noche por medio de la santa y dulce presencia de María”.

ANGELUS

D: El Ángel del Señor anunció a María.

Todos: Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Se reza el Ave María

D: He aquí la sierva del Señor.

T: Hágase en mí según tu palabra.

Ave María

D: Y el Verbo se hizo carne.

T: Y habitó entre nosotros.

Ave María

D: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

T: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

D: Te suplicamos Señor que derrames tu gracia sobre nuestras almas, a fin de que habiendo conocido por la vos del Ángel, la Encarnación de tu divino Hijo Jesucristo, lleguemos por los méritos de su Pasión y  Cruz,  a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén

Para finalizar se rezan tres Glorias

3. Consagrar el hogar y la familia al Corazón Inmaculado de María

Puede hacerse mediante una novena de nueve días de Rosarios y oración como por ejemplo ésta:

Inmaculado Corazón de María, ofrecemos nuestra familia totalmente a ti, y te consagramos nuestras personas, nuestros afectos, nuestra hogar, nuestros estudios, nuestros negocios, cuanto nos pertenece. Bendícenos a todos, para que solo busquemos la gloria de Dios y el cumplimiento de nuestros deberes como cristianos.  Se tú el escudo que nos defienda en este mundo y la llave dorada que nos abra un día las puertas de la gloria. Amén.”

 Se culmina con la bendición, por parte de un sacerdote, de una imagen de la Virgen (que colocaremos en un sitio relevante), del hogar,  y de los miembros de la familia. Con esta bendición y consagración, Dios Padre derramará un aluvión de bendiciones sobre y sobre cada miembro de la familia”

4. Consagración de uno mismo

Hay distintas formas conocidas: la de San Maximiliano Kolbe, la de San Luis María Grignion de Montfort, la más moderna del padre Michael Gaitely, o la siguiente:

Mírame ante tú imagen, Madre de Dios y Madre mía, consagrándome a tí. Tuyo soy y tuyo quiero ser en adelante. Enséñame a amar mejor a tú Hijo y a ti, bien sabes Madre mía, hasta donde llega mi fragilidad e inconstancia, por eso te pido que seas mi  guía y protección en todo momento, a través de los escollos del mundo, y no me abandones hasta introducirme en el Cielo. Amén

Esa consagración cambiará radicalmente tu vida entera. Y si ya la has hecho, ¡puedes renovarla constantemente, o cada año, para profundizar en el tesoro infinito de amor de Dios que obtenemos por medio de María! María tiene poder sobre nosotros en formas que van más allá de nuestra más rebuscada imaginación”.

5. Imita a María

“Cuando queremos de verdad a alguien, queremos conocerle mejor, seguirle más de cerca e imitar sus buenas cualidades, a las que llamamos virtudes”. San Luis María Grignion de Monfort, en su Tratado de la Verdadera Devoción a María, recuerda cuáles son las diez principales virtudes de Nuestra Señora que debemos imitar a modo de utilizarlas luego como “autopista hacia el cielo”. Son éstas: Humildad, Fe viva, Obediencia , Oración, Pureza, Amor, Paciencia, Amabilidad, Sabiduría.

Como dice el mismo San Luis María Grignon de Monfort, “los mayores santos, los más ricos en gracia y virtud, serán quienes recen con mayor frecuencia a la Santísima Virgen, contemplándola como un perfecto modelo a imitar y como una ayuda poderosa”.

6. En las tentaciones, acude a María

“Nuestra vida es una constante zona de combate, ¡hasta la muerte!”, recuerda el Padre Escobita: “No debemos rezar solos contra el demonio, el mundo y la carne. Al revés: en el fragor de la tentación, cuanto todo parezca perdido, ¡pronuncia el Nombre de María, reza el Avemaría!

María, explica, es “el general del ejército”. A sus órdenes, el enemigo tiembla. Como decía San Buenaventura, “los hombres no temen tanto a un poderoso ejército enemigo como temen los poderes del infierno el nombre y la protección de María”.

7. María y el año litúrgico

El padre Broom nos invita a conocer la presencia de María en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, a través de su presencia en el año litúrgico, en el que la Virgen tiene un lugar especial. Para ello propone que leamos la carta apostólica Marialis Cultus de Pablo VI, “una obra maestra espiritual”.

8. Leer sobre María

Una mariología integral y bien fundamentada debe cultivar, tanto la doctrina como la devoción”, pues “así como la doctrina sin devoción resulta árida y seca, la devoción sin doctrina puede degenerar fácilmente en sentimentalismo”.

Como remedio, y además del texto antes citado, sugiere la carta apostólica de San Juan Pablo II sobre el Rosario:  Rosarium Virginis Mariae, donde invita al mundo a “contemplar el rostro de Jesús a través de los ojos y el corazón de María”. “María es la forma más rápida, breve, fácil y eficaz de llegar a Jesús”, añade el sacerdote.

9. Apostolado mariano

“Conviértete en un ardiente, ferviente y apasionado Apóstol de María”: como San Maximiliano Kolbe, uno de cuyos métodos para difundir la devoción a la Inmaculada era la Medalla Milagrosa, que él regalaba a todos los que podía, como si fuesen lo que él denominaba “balas espirituales” para ese combate. Explicarla es toda una catequesis sobre la Inmaculada, y si se llama “Milagrosa” “es por la cantidad de milagros que le han atribuido quienes la han usado con fe, amor y confianza en la intercesión de María”.

¿Por qué no ser un apóstol de María siguiendo los pasos de Kolbe? El santo polaco aseguraba que “solo a la Inmaculada le ha sido prometida por Dios la victoria sobre Satanás. Ella busca almas que se le consagren enteramente, y que en sus manos se conviertan en poderosos instrumentos para la derrota de Satanás y la difusión del Reino de Dios”.

10. El Santo Rosario

Las seis veces (los días 13 de mayo a octubre de 1917) que la Virgen se apareció en Fátima a Lucía, Jacinta y Francisco les insistió en el rezo del Rosario. En la carta citada, San Juan Pablo II le atribuye al Rosario la capacidad de salvar la familia y la paz mundial. El padre Patrick Peyton consagró la frase: “Familia que reza unida, permanece unida”, y esta otra, menos conocida: “Un mundo que reza es un mundo en paz”.

¿Por qué no obedecer a la Madre de Dios, a las peticiones de Nuestra Señora de Fátima? “Si lo hacemos, la familia se salvará y alcanzaremos la paz que el corazón humano tanto anhela”.

Catholic Exchange / Cari Filii, 2018 (edit.)

Anuncios