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1. El Consejo Nacional de Laicos de Venezuela se dirige a los venezolanos en medio de la más grave crisis moral, política, económica y social de historia, que ha puesto en juego la existencia misma de la República como nación libre y democrática:

¡No tengáis miedo! (San Juan Pablo II)

2. Nos unimos al clamor nacional que aboga por solventar la grave situación por vías pacíficas y apegadas a la Constitución. El Régimen, lejos de atender ese llamado nacional, convocó a una elección para el próximo 20 de mayo, a fin de perpetuarse y continuar en el poder sin el sustento y el apoyo popular necesario. Como expresó la Conferencia Episcopal Venezolana, las venideras elecciones: Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año.
3. Es ilegítima la convocatoria del Régimen a elecciones el 20 de mayo próximo, puesto que no fueron convocadas siguiendo lo establecido en la Ley. No están dadas las condiciones mínimas indispensables para un proceso justo y transparente, ni se cumplen los estándares democráticos internacionales. Lo que está en juego en estos momentos, no es sólo una elección de un Presidente, sino la vida y la existencia del pueblo venezolano, su viabilidad como nación y la paz de la República.
4. La crisis humanitaria y su agravamiento, viene siendo denunciada por organizaciones e instituciones de la vida nacional, la Iglesia y la comunidad internacional  reiteradamente- y hoy hemos llegado a una emergencia humanitaria compleja. Se han incrementado en forma exponencial los daños al bienestar general de los venezolanos, los servicios públicos, incluidos los de salud, están colapsados. Aumentan las pérdidas de vida y la vulneración masiva de la dignidad e integridad de las personas
por el hambre y la falta de medicamentos, lo que nos coloca -a todos- en una situación de dolor y sufrimiento generalizado. La hiperinflación galopante generada por el Gobierno, lo agrava todo.
5. El Gobierno está deslegitimado y es incompetente e incapaz, aún con recursos adicionales, para atender la emergencia en que estamos. Es inaudito que ante esta situación, pretenda ofrecerse como alternativa para continuar perpetuando el caos.
6. Se ha incrementado el éxodo de venezolanos que forzosamente huyen en masa a países vecinos y a otros continentes. Esta migración está siendo atendida con solidaridad y diligencia por países hermanos, por la Iglesia Católica Universal y por la comunidad internacional.
7. Los medios de comunicación independientes están en la práctica silenciados y el Régimen con su hegemonía comunicacional, conculcó la libertad de expresión y la opinión libre que hace imposible el debate de las ideas y contraste de visiones indispensable en la vida democrática.
8. Ante este complejo y grave panorama, a. Nos sumamos a todas las voces que aspiran a un país libre, justo y solidario que dentro y fuera de Venezuela, vienen exigiendo convocar a unas elecciones democráticas, libres y competitivas.
b. Los laicos católicos pedimos facilitar la búsqueda de soluciones políticas para superar la crisis y consolidar una convivencia fraterna, que detengan el proceso de deterioro galopante, de proporciones incontrolables que lleva a cuotas mayores de destrucción y muerte.
c. En medio de este caos: ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno! (EG 101). En este momento de desconcierto y oscuridad que vivimos en Venezuela, nos corresponde salvar vidas, ayudar al enfermo, alimentar al hambriento, construir confianza en personas e instituciones, trabajando juntos por la paz. Nos corresponde cultivar la esperanza activa que implica confianza en Dios y compromiso personal y comunitario.
d. Respaldamos la Declaración de la Conferencia Episcopal Venezolana del 23 de abril pasado, en la que exhortaron a no dejarse atrapar en la desesperación y el miedo.
Invitamos a todos los fieles a mantenerse en oración y a celebrar con esperanza la Solemnidad de
Pentecostés, el Domingo 20 de mayo.
Imploramos la misericordia de Dios para el pueblo venezolano y la protección de nuestra Madre María
de Coromoto, Patrona de Venezuela.
En Caracas, 9 de Mayo de 2018
Consejo Directivo
Consejo Nacional de Laicos de Venezuela

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