Resultado de imagen para marxismo

1.- El giro teológico del marxismo consiste en rechazar la religión pero tolerar la fe. Con ello influye en la subjetivización de la teología católica, para que promueva una fe fiducial sin religión, esto es, sin proyección cultual (perteneciente o relativo al culto religioso), cultural, social, política y jurídica.

2.- El giro teológico del marxismo consiste en atraer a los católicos a un reino utópico, en el que podrán contribuir con elementos civilizadores, pero no específicamente religiosos.

3.- El giro teológico del marxismo consiste en transformar el cristianismo en fuerza social, en orden a la edificación de la urbe terrena.

4.- El giro teológico del marxismo sustituye, en la actual coyuntura, la teología de la liberación por la teología de la anomia y de la ambigüedad.

5.- También el cristianismo como un vivir para los demás, en sentido horizontalista, es incursión del marxismo en teología, naturalizando la Caridad y desnortándola del Cielo.

6.- Con la proyección del marxismo a la teología ha quedado minusvalorado el culto de dulía (veneración hacia los santos), las imágenes de los santos, los rompimientos de gloria, la eficacia mediada de los sacramentales, la visibilidad de lo sacro.

7.- Tiene que ver con el rechazo de las autoridades intermedias, de la intercesión, del orden de las mediaciones y el sentido de la tradición.

8.- El giro teológico del marxismo se enfoca, principalmente, a influir un cristianismo a la intemperie, fuera de la casa del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad (1Tim 3, 15) confundido con el mundo global del trabajo.

9.- El giro teológico del marxismo pretende, al fin, el desmantelamiento de las últimas estructuras de la Cristiandad, como el sistema de parroquias. No parará hasta abolirlo, suscitando un cristianismo antisistema, privatista y de interior.

y 10.- Pero el marxismo teológico no cuenta, sin embargo, con el catolicismo bíblico-tradicional…

AÑADIMIENTO

El catolicismo clásico, vacunado contra la modernidad, se fortalecerá de tradición y defenderá la vida virtuosa personal y social, «puestos los ojos en el autor y perfeccionador de nuestra fe, Jesús» (Heb 12, 2).

Predicará, necesariamente, con mucha Escritura, Padres y Doctores; combatirá la desustanciación fenomenológica del concepto de persona; predicará con caridad, claridad y precisión la doctrina salvadora, confiado a los santos cual nube de testigos (Heb 12, 1). Enseñará la necesidad de vivir bajo el orden de la ley moral, de la gracia divina, del derecho natural y divino; defenderá los deberes para con Dios de todas las sociedades, mantendrá intacto y puro el Depósito recibido, centrado en la Transubstanciación.

Y lo hará como lo que es, un catolicismo que no quiere apartarse ni un milímetro de lo tradicional, vivido y defendido por causas segundas, conscientes de su dependencia total y absoluta del Señor.

¡Santidad o muerte!

David Glez Alonso Gracián / InfoC. 2018

Anuncios