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Mons. Christoph Schönborn ha manifestado su pesadumbre por el hecho de que no se respete el matrimonio como institución natural

La Corte Constitucional de Austria, que es la más alta instancia judicial del país, ordenó el pasado martes la eliminación del sintagma ‘dos personas de diferente sexo’ de la ley sobre el matrimonio. Una eliminación que habrá de producirse antes de 2019 y que tiene como objetivo, según arguyó el tribunal: “evitar las discriminaciones por razón de orientación sexual”…, lo cual es un absurdo, el utilizar una institución natural tan importante como el matrimonio y la familia, para alcanzar reconocimiento social e ideológico de lo que constituye un “sinsentido” biológico, psicológico y espiritual, aunque muy útil dentro de las estrategias de acoso y derribo de los fundamentos de la civilización occidental, con el fin de ir implantando eso que llaman: nuevo orden mundial (NOM), que oculta bajo la idea de progreso (falso), la degeneración de la humanidad para que sea fácilmente manipulable.

Esta decisión de la Corte Constitucional, que supone en verdad la legalización del ‘matrimonio homosexual’ ha provocado el rechazo de una parte sustancial de la sociedad austríaca, especialmente del sector católico. Así, el presidente de la Conferencia Episcopal austríaca ha aseverado, en un comunicado difundido por Kathpress, que la sentencia del tribunal ‘daña a todos, incluso a los que busca proteger y a los que deben ser protegidos’.

En este sentido, Mons. Christoph Schönborn ha manifestado su pesadumbre por el hecho de que no se respete el matrimonio como institución natural, así como ha acusado al tribunal de negar la realidad: ‘Es perturbador que incluso los magistrados de la Corte Constitucional hayan dejado de creer en la naturaleza especial del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Si la Corte niega el carácter único y el consecuente estatus legal especial del matrimonio, que está basado en la diferencia de sexos, niega la realidad’.

Ajeno a la ambigüedad que exhibe cierto sector de la Iglesia católica al tratar estas cuestiones, el cardenal Schönborn ha mostrado una actitud contundente: ‘Deploro la reinterpretación de un concepto esencial del orden legal que hunde sus raíces en la naturaleza humana y que desempeña un papel fundamental en la sociedad’, ha asegurado el presidente de la Conferencia Episcopal, quien ha añadido que la sentencia de la más alta instancia judicial austríaca contradice al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

En esta línea, Mons. Schönborn ha reflexionado sobre la verdadera naturaleza del matrimonio: ‘La esencia del matrimonio es la duradera unión entre un hombre y una mujer y su apertura a tener hijos. Esta concepción del matrimonio es fundamental para la coexistencia de la gente, y está reflejado en la Convención Europea de Derechos Humanos’.

No obstante, sabedor de la que esperanza es una de las más fundamentales virtudes del cristianismo, el cardenal austríaco se muestra optimista para el futuro: ‘Confío que a largo plazo la percepción acorde al orden de la Creación prevalezca de nuevo, pues el hombre no puede ignorar éste sin sufrir daño’.

Las palabras de monseñor Schönborn no difieren demasiado de cuantas ha pronunciado el Papa Francisco para referirse a la ominosa realidad que subyace tras la legalización del matrimonio gay. Así, en su exhortación apostólica Amoris laetitia, su Santidad denuncia la ‘deconstrucción legal de la familia’ y moteja de inaceptable que ‘organismos internacionales condicionen su ayuda económica a los países pobres a la introducción de leyes que establezcan el matrimonio entre personas del mismo sexo’.

Julio Llorente (edit.)/ Gta.

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