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La respuesta es NO…

Casi desde su aparición, la masonería generó preocupaciones en la Iglesia. Clemente XII, en “In eminenti”, había condenado a la masonería.

Ya desde 1817 Benedicto XV excomulga a quien entra en la masonería por el clima de secreto, práctica del ocultismo y la hostilidad hacia la Iglesia Católica.

Más tarde, León XIII, en su encíclica “Humanum genus”, de 20 de abril de 1884, la calificaba de organización secreta, enemigo astuto y calculador, negadora de los principios fundamentales de la doctrina de la Iglesia.

 En el canon 2335 del Código de Derecho Canónico de 1917 establecía que “los que dan su nombre a la secta masónica, o a otras asociaciones del mismo género, que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica”.

Los Papas han hablado muy claramente sobre este tema, León XIII denunció el método relativista y los resultados que se obtienen de éste.

En los años 1974-1980, por encargo de la Conferencia Episcopal Alemana, se mantuvieron conversaciones oficiales entre la Iglesia Católica y la masonería para tratar de constatar si la masonería ha experimentado cambios tales, que consientan a los católicos a pertenecer a ella.

 Se estudiaron los tres primeros estadios o grados de pertenencia a la secta, y después de atento examen, la Iglesia Católica constató que existen contrastes fundamentales e insuperables.

En su esencia la masonería no ha cambiado, la ideología de la masonería pone en duda fundamentos de la existencia de Cristo. Debido a que no ha sufrido cambios en la actualidad se llegó a la conclusión obvia: no es compatible la pertenencia a la Iglesia Católica y al mismo tiempo a la masonería.

Razones

 a. El relativismo y el subjetivismo son convicciones fundamentales en las actitudes masónicas

 b. El concepto masónico de verdad niega rotundamente la posibilidad de un conocimiento objetivo de la verdad

 c. El concepto masónico de religión es relativo: todas las religiones serían para expresar la verdad sobre Dios

 d. El concepto masónico del gran arquitecto del Universo es deísta, un Dios que no sería un ser personal, sino más bien neutral, un “algo”.

 e. El concepto masónico de Dios no admite la posibilidad de una verdadera revelación o automanifestación de Dios. El Cristo que invocan los masones no es para nada el Cristo de los cristianos. Para ellos es un sabio, un filósofo, como mucho un gran iniciado (¡!). Mientras que, para los cristianos, Él es Dios encarnado, muerto en la Cruz para salvarnos. (2)

 f. El concepto masónico de tolerancia no se relaciona solamente con las personas sino también con las ideas, aunque sean contradictorias

 g. Los rituales masónicos dan la impresión de ser, pero no lo son, sacramentos

 h. El concepto masónico sobre el hombre perfecto: lo que vale no es la gracia sino la virtud, y está en un sentido de autoredención, que no deja lugar para la doctrina cristiana sobre justificación

 i. La espiritualidad masónica pide de sus adeptos una total y exclusiva pertenencia, dedicación y entrega, que ya no deja lugar para las exigencias espirituales de la Iglesia

j. ¿Hay un ambiente de libertad en las logias? En principio, la palabra es libre, y por tanto parece interesante poder expresarse libremente e intercambiar ideas. Pero pronto uno se da cuenta de que la palabra sólo es libre dentro del marco de “la palabra masónicamente correcta”. Es decir, uno no puede expresar fácilmente, y menos aún defender, convicciones diferentes a las sostenidas por la masonería (por ejemplo, sobre el matrimonio homosexual, la familia, el aborto, la eutanasia, etc.). Si eso sucede, uno queda enseguida en minoría, si es que no es objeto de burlas. (2)

Para aclarar la postura actual de la Iglesia ante la masonería, puedes consultar el texto íntegro de la “Declaración sobre las Asociaciones Masónicas, Quaesitum est” , de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. 26 de noviembre, 1983. Anexo: (1)

 Existen diferentes tipos de masonerías, según la obediencia a la que pertenecen y al país donde se encuentran, pero coinciden en algunos puntos que no van de acuerdo con la doctrina católica.

 Uno de estos puntos es el hecho de ser un círculo cerrado de poder e influencia, donde la caridad cristiana no tiene cabida alguna. Además la masonería se distingue, entre otras cosas, por una tendencia a absolutizar el aspecto humano y olvidar lo trascendental de la vida del hombre. La exclusión de Dios es el principal tema de discrepancia con el catolicismo ya que el método masónico consiste en poner a discusión todo tipo de verdad, lo cual lleva a un relativismo radical puesto que no existe una verdad absoluta. Lo único que no puede ponerse en discusión es el método mismo.

 Hoy por hoy se ofrece la impresión  de que algunas actitudes han variado en alguna que otra masonería, que se han vuelto menos  anticatólica (aunque esto podría tener algo de mercadeo de la marca), sin embargo, permanece incólume el problema de relativizar la verdad. La doctrina católica defiende y predica la Verdad de un Dios que se revela en Jesucristo, que no puede ser puesto en tela de juicio ya que es una REALIDAD y es objeto de fe.

 Por todas estas razones no es lícito para un cristiano pertenecer a la masonería ya que los principios fundamentales de ambas no son compatibles.

Churchforum / catholic

(2) Serge Abad-Gallardo ex masón (Testimonio: 2 de octubre de 2014 en el diario francés L´Indépendant al comentar sobre el libro testimonial “J´ai frappé à la porte du Temple” [Llamé a las puertas del Templo]).

(1)

Declaración sobre las Asociaciones Masónicas

 

Se ha presentado la pregunta de si ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.

 Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción, seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.

 Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión.

 No entra en la competencia de las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba, según el sentido de la Declaración de esta Sagrada Congregación del 17 de febrero de 1981 (cf. AAS 73, 1981, págs. 230-241; L’Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 8 de marzo de 1981, pág. 4).

 El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al cardenal Prefecto abajo firmante, ha aprobado esta Declaración, decidida en la reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación, y ha mandado que se publique.

 Roma, en la sede de la Sagrada Congregación para la Dotrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.

 Cardenal Joseph RATZINGER

 Prefecto

Fuente: http://www.vatican.va

PD: La declaración de 1983 establece con toda claridad que la condena a la Masonería por parte de la Iglesia es vigente

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