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Las artes marciales no son una novedad ni mucho menos. Hay muchísimos colegios que entre los deportes que ofrecen a los más pequeños incluyen yudo o karate, que son las más comunes.

Yo soy bastante pro-artes marciales, hice TaeKwonDo de niña hasta cinturón marrón y creo que inculcan valores muy importantes como el respecto, el control, la disciplina, confianza, concentración y el orden. Además, el sistema de cinturones (vas obteniendo cinturones de diferente color a medida que vas superando niveles y exámenes, con contenido cada vez un poco más complejo) motiva muchísimo a los niños para aprender y tomárselo en serio, eso que es tantas veces difícil de conseguir, que el niño se “enganche” a determinada actividad.

Sin embargo, entiendo que mucho padres tengan dudas al respecto, del estilo de ¿no representa la violencia? ¿no son muy pequeños para practicarlo? ¿a qué edad se puede comenzar? ¿cuáles son las mejores para ellos?

Lejos de ser una apología de la violencia, las artes marciales se basan en el control y en la justicia. Los niños que las practican obviamente sueltan mucha adrenalina en las clases, pero les enseñan a que fuera de la clase no se ponen en práctica sus conocimientos, sólo en caso de necesidad o como medio de defensa.

Las artes marciales más comunes y recomendadas para los niños son el judo, el karate y el taekwondo.

El judo se basa principalmente en tumbar a su adversario mediante su propia fuerza. A medida que van evolucionando van adquiriendo movimientos y estrategias complejas pero siempre con ese fin. El uso de las manos es más de agarre que de golpe.

El karate sin embargo usa en un 60% las manos, a modo de golpe. Ambos son de origen japonés.

El taekwondo es coreano y es el más espectacular porque en los combates se usan técnicas de patada, mano, puño, codo, pie y rodilla.

Se recomienda que se inicie la práctica de cualquiera de ellos a partir de los 3 años (judo) o 4 años (karate o taekwondo).

Común a todos, como hemos mencionado, es el fomento de la concentración, la autoestima, el respeto, la disciplina, el control… y también la resistencia cardiovascular, la flexibilidad, la tonicidad muscular, la coordinación y la lateralidad.

Las artes marciales como ven son muy completas y ayudan a los niños no sólo en su desarrollo físico sino también en el mental de forma divertida. Y además, claro, le servirán para defenderse en caso de necesidad, algo que nunca está de más.

Por otra parte, es importante que los padres o algún familiar adulto, los acompañen a sus prácticas, no solo porque el estímulo es importante, sino también para cerciorarse de que todo marche bien… Hoy en día hay que estar pendientes de instructores y compañeros, la mayoría son buenos, pero también los hay que no son de fiar, y pueden darse situaciones moralmente peligrosas en baños y vestuarios de cualquier lugar, en fin, que tenemos que cuidar siempre y en todas partes de nuestros hijos pequeños, al menos hasta que estén bien formados y puedan defenderse solos, y en esto último, podrán ayudarles el dominio de las artes marciales.

Tania Villate Consonni (edit.), La Rzn.

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