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Una de las prácticas de devoción más sencillas a la vez que importantes para honrar a nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen, es el rezo diario de 3 Avemarías.

Se trata de una sencilla práctica que conmemora el Poder , la Sabiduría y el Amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad. La propia Virgen ha prometido la Salvación a quienes practiquen esta devoción, que la Iglesia ha reconocido siempre y ha sido también recomendada por grandes santos.

A quien las haya rezado,” A la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales”, reveló la Santísima Virgen a Santa Gertrudis. No olvidemos que San Alfonso María de Ligorio , Doctor de la Iglesia recomendó este rezo  y dijo que ”María no solo socorre a sus devotos en la hora crítica de la muerte, sino que además viene en su busca en ese tránsito a la otra vida, para animarlos y acompañarlos a la presencia de su Divino Hijo ,ante el cual Ella será su abogada”

San Andrés Cretense recomendó también esta devoción diciendo “ María es tan generosa y magnífica que premiará con grandes  favores los más pequeños  servicios, homenajes  y  muestras de afecto que le hayamos ofrecido” .También San Leonardo de Porto Mauricio ,gran predicador y devoto mariano recomendó encarecidamente esta práctica.

La Santísima Virgen reveló también a Santa Matilde la importancia de rezar las 3 Avemarías prometiéndole a ella y a todos los que las rezaran, su asistencia en la hora de la muerte y una especial protección durante la vida.  La Santísima Virgen, por supuesto, no miente nunca.

La forma más correcta de hacerlo, como  reveló la Virgen a Santa Matilde es diciendo, respectivamente: ” Por el Poder que te concedió el Padre Eterno”…,  ”Por la Sabiduría que te concedió el  Hijo”… ,  Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo…”, antes de cada una de las 3 Avemarías. Al final se añade: ” Santa María, líbrame de caer en pecado mortal”

Rezarlas antes de acostarnos mientras hacemos un breve repaso de nuestras obras del día, sería la mejor forma de practicar esta sencilla devoción.

Por supuesto, es necesario tener recta intención y un sincero propósito de enmienda pero si es así, a pesar de que recaigamos en el pecado muchas veces, la Santísima Virgen nos guiará poco a poco hacia Nuestro Señor y se encargará de que sus devotos mueran en Gracia.

Las historias de conversión y de muertes edificantes de personas que habían sido grandes pecadoras, gracias a esta devoción, son muchas. Como reveló María a San Bernardo:” Después de Madre de Dios, de nada me glorío tanto, como de ser llamada Abogada de los pecadores”

Por eso , el propio San Bernardo recomendó que “veneremos a  María con todos los afectos del corazón y con todos los sentimientos del alma porque la voluntad del Señor es que todo lo recibamos a través de María”

Rafael María Molina (Historiadora), AlF

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