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CRITICA LAS IMPOSICIONES DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA

 

Clint Eastwood se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la reciente edición del festival de Cannes, donde valoró su larga carrera como actor y director, y lanzó un duro mensaje contra las imposiciones de la sociedad actual: “Hemos perdido el sentido del humor”.

 

“Hoy en día muchas de mis películas como Harry el sucio no verían la luz. Estoy seguro, pues la corrección política actúa como una mordaza”, sentenció Eastwood, que no descartó realizar un western en los próximos años.

 

Recibido de pie y con una fuerte ovación por los periodistas e invitados que abarrotaban la sala -algunos esperaban desde tres horas antes a las puertas para poder asegurarse un sitio-, Eastwood se mostró ágil física y mentalmente a sus 86 años en una conversación con el crítico estadounidense Kenneth Turan que duró una hora escasa.

No se dejo llevar por el sentimentalismo al hablar de la pobreza en la que vivió su niñez, una situación de la que no fue muy consciente hasta que creció, cuando se dio cuenta del esfuerzo que habían realizado sus padres para sacarle adelante.

 

Nació en 1930, justo en el inicio de la depresión en Estados Unidos y esa niñez le marcó profundamente en su forma de ser y de enfrentarse a la vida. “Te hace darte cuenta de lo que debe importarte y lo que no, si debes o no gastarte un dinero”.

 

Esa austeridad la muestra en su carácter, en su ropa o incluso en el hecho de que ni pidiera un vaso y bebiera el agua directamente de la botella, muy lejos de los caprichos de otras estrellas.

 

Provocó las primeras risas cuando contó cómo hizo su primera obra de teatro en el colegio y fue terrible. “Lo hicimos muy mal, pero fue una especie de éxito porque la obra era tan mala que resultaba divertida”, recordó.

 

Pero no fue ahí donde empezó a soñar con ser actor. Fue en Los Ángeles, cuando se inscribió en clases de actuación porque un amigo le dijo que había chicas guapas. “No fue algo muy profesional”, resaltó.

 

Llegó su primer contrato con Universal y se pasó los años 50 haciendo pequeños papeles en cine, y sobre todo en televisión, hasta que en 1958 hizo una prueba para un programa de la CBS en el que estuvo seis años. “Fue un sueño hecho realidad porque ya me podía ganar la vida como actor”.

 

El punto de inflexión lo marcó que su agente le ofreciera participar en una película que iba a ser una adaptación de “Yojimbo”, de Akira Kurosawa.

 

“Dije que no porque hacía un western cada semana en la tele y no quería hacer lo mismo en el tiempo que me dejaba libre”, y además creía que sería un guión muy malo, pero le insistieron y se dejó convencer porque nunca había estado en España.

 

El director era Sergio Leone, la película “Por un puñado de dólares” (1964). Y ahí comenzó su leyenda como actor de western, que se completó con su faceta de duro, impulsada por “Harry el sucio”, de Don Siegel.

 

Esa película se hizo en el comienzo de la época de lo políticamente correcto, que ahora “nos ha hecho perder todo nuestro sentido del humor”. La aceptó porque era “el sueño de cualquier niño jugar con esas pistolas enormes”.

 

Respuestas concisas, aunque nada como la relativa a cómo fue trabajar con Meryl Streep en “Los puentes de Madison” (1995). “Fue divertido, sí, estuvo bien”. Y las carcajadas se dejaron oír en toda la sala.

 

De su faceta como director resaltó lo fácil que fue rodar “Mystic River” (2003), que intenta siempre quedarse con la primera toma -enseñanza de Don Siegel-, del “maravilloso guión” de “Million Dollar Baby” o de la decepción que sufrió cuando no pudo rodar en Iwo Jima, un lugar sagrado para los japoneses, para su filme “Cartas desde Iwo Jima” (2006).

Sobre sus proyectos inmediatos, ya está preparando el filme “The 15:17 To Paris” sobre la heroica acción de tres estadounidenses y un británico que en 2015 detuvieron en un tren que iba de Amsterdam a París a un terrorista y evitaron así lo que podría haber sido una masacre.

 

Y sentencia cuando dice que no hay que “intelectualizar demasiado las cosas, sino que hay que seguir al instinto”, que prefiere el silencio al caos de los platos de rodaje y que, si quiere algo, no duda en ir a por ello.

Gta. 2017

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