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Existe un pajarillo que en los rigores del invierno, cuando los demás han emigrado, se queda dueño y señor del bosque. Allí está siempre cantando y saltando. Le llaman “el pájaro del frío” o el rey del bosque.

Cuenta una leyenda, que una mañana de intenso frío salió el malvado genio del invierno a dar un paseo por el helado bosque, cuando de pronto oyó el gorjeo simpático de un pajarillo.

-¿Cómo estás cantando con el frío que hace? ¿Dónde has pasado la noche con tanta nieve? ,-interpeló al pajarillo.

 

A lo que el pajarillo respondió: -Me acurruqué junto a un lavadero en un hueco cerca del tejado. Volveré allí esta noche.

Pero aquella noche el malvado genio mandó que hiciera tanto frío que el agua se heló, y el pajarito tuvo que buscar otro lugar donde guarecerse.

Al salir el sol, el pajarillo volvió a cantar de nuevo alegremente su canción. El genio, extrañado de verlo todavía con vida, le volvió a preguntar:

-¿Dónde has pasado la noche que no te has muerto todavía?

Y el pajarillo le dijo que en una cuadra con los bueyes y los caballos; y que había estado muy calentito y muy bien en su compañía.

Y el genio le dijo: -¡Esta noche entraré donde estés y nos veremos las caras! ¡Va a ser la última noche de tu vida!

-¿Por qué he de morir? –Respondió el pajarillo. ¡Yo no tengo ganas de morir!

 

Aquella noche hizo tanto frío, que hasta el aliento se heló en las bocas de los animales. Pero al día siguiente, el pajarillo amaneció una vez más risueño y cantarín, emitiendo dulces trinos que alegraban el congelado bosque.

-¡Demonio de bicho! -Exclamó sorprendido el malvado genio al encontrarse con él de nuevo. ¿Cómo es que no te has muerto todavía?

 

-¿Morir? La verdad es que no pienso en ello. –Respondió el pajarillo.

 

-¿Dónde pasaste esta vez la noche? –Preguntó airado el malvado genio.

 

Y el pajarillo respondió mientras emitía dulces cantos:

-Junto al corazón de una madre que estrechaba a su hijito para defenderle del frío. Me vio a mí temblando, y me puso también junto a su hijo. ¡Qué calentito y seguro estuve anoche; mejor que ninguna otra!

Y el genio se marchó profundamente airado mientras mascullaba entre los dientes con gran enfado:-¡A ese lugar nunca podré llegar!

Recordemos que hay un lugar donde permaneceremos siempre seguros y calientes: junto al corazón de nuestra Madre del Cielo, la Santisima Virgen María.

por  P. Lucas Prados / AlF, 2017

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