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Es una triste verdad que estamos en un momento de gran crisis, también en la Iglesia. Sin embargo, Dios está con nosotros. Me han preguntado que pueden hacer los fieles para combatir los errores que se propagan. Me gustaría responder con algunas sugerencias:

 Debemos crear grupos de verdaderos Católicos, académicos, familias y miembros del clero que extenderán con valentía la verdad Católica, llena sobre todo de enseñanzas de la Iglesia sobre la familia, la naturaleza, y los Mandamientos de Dios

 Como un medio para este fin, tenemos que hacer uso de todos los recursos que ofrece el mundo moderno para nosotros. No estemos limitados a la espera de los medios de comunicación para difundir estos mensajes. No tenemos que esperar a que cada pastor a predique desde el púlpito. Debemos abrazar las nuevas formas de comunicación que nos permiten difundir el Evangelio y las enseñanzas de nuestra Santa Madre la Iglesia. Debemos llevar nuestro mensaje a la Internet, publicarlo en sitios web, blogs y redes sociales. Debemos organizar conferencias y simposios a nivel académico. Debemos utilizar estos para crear publicaciones, documentos y libros que se puedan utilizar como referencia y ampliar nuestra discusión.

 También hay que crear un movimiento de familias Católicas, de las “iglesias domésticas”, para presenciar, defender y difundir la fe integral y la enseñanza sobre la familia, el matrimonio y el orden de la naturaleza.

 Debemos, en este tiempo peligroso, ser valientes para iluminar el verdadero carácter gnóstico y revolucionario de muchas “agendas,” y mostrar la continuidad de la doctrina divina sobre el matrimonio y su práctica a lo largo de los dos mil años de la historia de nuestra Iglesia. Debemos inspirar a los fieles con ejemplos de santos esposos, sus familias, los niños y adolescentes. Debemos mostrar, por un lado, la verdadera belleza de una familia, o la vida de soltero civil en la castidad y la fidelidad. Por otro lado, hay que señalar la fealdad demostrada, la infelicidad, y la esquizofrenia de una vida contra el orden establecido por Dios.

 Para dar esperanza a aquellos que están luchando, es importante que nosotros demos ejemplos de Católicos arrepentidos del pasado y del presente, que se convirtieron de su vida pecaminosa de adulterio, divorcio o la sodomía.

 Para hacer frente a los errores que actualmente se difunden, verdaderos esposos católicos, familias y personas individuales deben escribir al Papa, a sus obispos, y a los dicasterios competentes de la Curia Romana, notificándoles de las declaraciones heréticas, semi-heréticas, o gnósticas de personas eclesiásticas o eventos con un programa de este tipo que se estén promoviendo por personas o grupos eclesiásticos.

 Pero la batalla que estamos luchando es contra, más que sólo la ignorancia, contra los principados y las potestades infernales. No podemos tener éxito a menos que organicemos una gran red nacional e internacional de oración a través de la Adoración Eucarística, peregrinaciones, Misas solemnes, procesiones de intercesión y de penitencia con temas como “La santidad de la familia y el matrimonio”, “El llamado a la castidad”, “La Belleza y la felicidad de una vida casta”, “La Imitación de Cristo en la vida familiar” y ” La expiación por los pecados contra la familia y el matrimonio”.

 Tal vez lo más fundamental de todo, es que debemos orar fervientemente a Dios para que conceda a su Iglesia santos obispos y papas santos. Tal oración debería ser rezada especialmente por los niños, ya que la oración de los inocentes penetra el cielo como ninguna otra.

Mons. Athanasius Schneider, actual Secretario General de la Conferencia Episcopal de Kazajistán /AlF [traducido por C. González]

 

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