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Papa Francisco: Si reconocemos nuestro pecado Dios nos renueva y transforma

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Con la ayuda de Jesús uno puede cambiar de vida si reconoce su pecado y quiere comenzar de nuevo, explicó el Papa Francisco en la Misa que celebró a primera hora de la mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta, el 5 de Diciembre pasado.

 Como siempre, comentó las lecturas del día, en las que “se nos habla de renovación”, y se afirma que todo será cambiado “de lo feo a lo hermoso, de lo malo a lo bueno” (Isaías 35:1-10 y Lucas 5:17-26)

 Es lo mismo que hacía Jesús cuando “hacía ver un camino de cambio a la gente y por eso la gente lo seguía”. “Lo seguían porque el mensaje de Jesús llegaba al corazón”, explicó.

 “Pero esto que hacía Jesús no era solamente un cambio de lo feo a lo hermoso, de lo malo a lo bueno, Jesús ha hecho una transformación. No es un problema de hacer algo hermoso, no es un problema de maquillaje: ¡ha cambiado todo desde dentro!”.

 “Ha cambiado con una recreación: Dios había creado el mundo; el hombre ha caído en pecado: viene Jesús a recrear el mundo. Y este es el mensaje, el mensaje del Evangelio, que se ve claro: antes de curar a ese hombre, Jesús perdona sus pecados. Va allí, a la re-creación, re-crea a ese hombre pecador en justo: lo re-crea como justo. Lo hace nuevo, totalmente nuevo. Y esto escandaliza. ¡Esto escandaliza!”.

 Francisco pidió que el Señor “nos ayude a prepararnos para la Navidad con gran fe” porque “por la curación del alma, por la curación existencial la re-creación que lleva Jesús se requiere una gran fe”.

 “Ser transformados, esta es la gracia de la salud que lleva Jesús”, añadió.

 El Papa destacó que es necesario vencer la tentación de “yo no puedo con ello” y dejarse “re-crear por Jesús”. “Todos somos pecadores, pero mira la raíz de tu pecado y que el Señor vaya más allá y la re-cree; y esa raíz amarga florecerá, florecerá con las obras de justicia; y tú serás un hombre nuevo, una mujer nueva”.

 El Santo Padre invitó a acudir al sacramento de la confesión y a confesar los pecados “con nombre y apellidos”. “Yo he hecho esto, esto, esto y me avergüenzo dentro del corazón, y abro el corazón: ‘Señor, lo único que tengo. ¡Recréame, recréame!’. Y así tendremos la valentía de ir con la verdadera fe hacia Navidad!”.

 A veces “buscamos esconder la gravedad de nuestros pecados”, por ejemplo, cuando disimulamos la envidia y esto “es algo muy feo”. “Es como el veneno de serpiente” que busca “destruir al otro”.

 Por eso hay que ir “al fondo de nuestros pecados y después darlos al Señor, para que Él los borre y nos ayude a ir hacia delante con fe”.

 A continuación, contó una anécdota de un santo “estudioso de la Biblia” que tenía un carácter muy fuerte y pedía perdón a Dios: “El Santo, hablando con el Señor decía: ‘¿estás contento Señor?’. ‘¡No!’. ‘¡Pero te he dado todo!’. ‘No, falta algo’. Y este pobre hombre hacía otra penitencia, otra oración, otra vigilia: ‘Te he dado esto, Señor, ¿está bien?’. ‘¡No!’. ‘Falta algo’. ‘¿Pero qué falta Señor?’. ‘¡Faltan tus pecados! ¡Dame tus pecados! Esto es lo que hoy el Señor nos pide a nosotros: ‘¡Ánimo! Dame tus pecados y te haré un hombre nuevo y una mujer nueva’”.

Por Álvaro de Juana / VATICANO / (ACI).-

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