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Pienso que sobre todo tres cosas: rezar, no quedarnos callados, sino dar la máxima publicidad posible a lo que está pasando para que la gente se entere.

 A finales de 2016, se han cumplido sesenta y ocho años desde que la ONU promulgase su «Declaración Universal de Derechos Humanos», ciertamente uno de los documentos más importantes del siglo XX. Sobre él, el Beato Pablo VI, con motivo de su XX aniversario escribió: «En 1948, las Naciones Unidas, después de la trágica experiencia de la Segunda Guerra Mundial, publicó solemnemente su ‘Declaración Universal de los Derechos del Hombre’; y, durante los años pasados, este precioso documento ha sido presentado a toda la Humanidad como un ideal parta la comunidad humana».

 Actualmente los derechos humanos se ven amenazados sobre todo por el relativismo, la ideología de género… Si no sabemos distinguir el Bien del Mal, la Verdad de la Mentira y llegamos a afirmar que laLey Natural es una reliquia ideológica y un vestigio del pasado, es indudable que los derechos humanos están seriamente amenazados, que es lo que en realidad sucede hoy en día.

 Estas ideologías a las que hemos hecho referencia, no van a decirnos que están contra los derechos humanos, sino que nos hablarán de neoderechos, o nueva generación de derechos humanos, pero que en realidad se oponen frontalmente a los Derechos Humanos de 1948.

 Así el derecho a la vida (art. 5) se ve contradicho por el presunto derecho al aborto y la eutanasia…, a la familia (art. 16) se opone la ideología de género…, ante la libertad de conciencia y de religión (art. 18) nos encontramos con el no respeto a la objeción de conciencia…, a la libertad de opinión y de expresión (art. 19) se opone el adoctrinamiento escolar al que el Estado pretende obligar…, el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones (art. 26) es atacado por la obligación de enseñar la ideología de género…, el derecho de los médicos psiquiatras (también los psicólogos), a ejercitar libremente su profesión atendiendo a sus pacientes homosexuales que buscan libremente la heterosexualidad, se ven penalizados con cuantiosas multas (en Madrid de 20001 euros a 45000 euros según la Ley Cifuentes). En pocas palabras nos quieren imponer «ideológicamente» un «pensamiento único» que anule la libertad y el coraje de buscar la verdad de la persona humana.

 Ahora bien ¿qué podemos hacer? Pienso que sobre todo tres cosas: rezar, no quedarnos callados, sino dar la máxima publicidad posible a lo que está pasando para que la gente se entere, pues recuerdo lo que me decía a este respecto un médico de Madrid: «cuando se lo cuento a mis colegas médicos, no se lo creen, Les tengo que decir que lo he leído directamente en la Ley, en los artículos 70 c y 72-3 y mandarles la Ley por correo electrónico para que vean que no exagero».

Por último está el recurso al voto. El ideal democrático consiste en proteger y respetar los derechos humanos que posee el hombre por su dignidad intrínseca. Muchos de estos derechos son «valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. Estos valores no son negociables» (Benedicto XVI, Encíclica «Sacramentum caritatis» nº 83).

Actuar contra la Declaración Universal de Derechos Humanos, la original…, es no sólo ponerse del lado del Mal, sino vulnerar la democracia. Quien no defiende los valores fundamentales, no debiera contar con mi voto, tanto más que para muchos políticos, es el único lenguaje que entienden.

Pedro Trevijano (edit.), InfoC., Dic. 2016

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