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El Marxismo Cultural

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¿Qué es exactamente el Marxismo Cultural, contra la que la mayoría silenciosa de la población Occidental parece que comienza a levantarse?

 Pues bien, el Marxismo Cultural, obra de la Escuela de Frankfurt, es la estrategia para debilitar y de hecho exterminar el cristianismo y la cultura occidental. Una estrategia que ha tenido un éxito arrollador en Occidente.

 A principios del XX muchos radicales marxistas y anarquistas vieron con rabia como las masas no se levantaban en revolución sangrienta y espontánea por toda Europa. El italiano comunista Antonio Gramsci decía que los obreros no se levantaban en revolución porque estaban impregnados de la cultura tradicional occidental en todas sus formas y síntomas: los hombres eran hombres y se comportaban como tales, las mujeres eran mujeres  y se comportaban como tales, la gente creía en Dios, los Europeos estaban orgullosos de su historia, los franceses seguían orgullosos de su imperio, los británicos seguían orgullosos de su imperio, los españoles seguían orgullosos de haber desarrollado un Nuevo Mundo, todos daban por seguro que la Cristiandad era la verdadera religión y las otras religiones falsas, y todos seguían defendiendo que el “todo” Occidental, desde Mozart a Da Vinci, de Copérnico a Cervantes, de San Alberto Magno a Mendel,  desde Pasteur hasta Tesla,  de Shakespeare a Volta y desde Wagner hasta Miguel Ángel, era superior a las otras culturas. Esto era, según Gramsci, el freno mayor, el impedimento y barrera que no dejaba avanzar la revolución en Occidente.

 Para contrarrestar esto, Gramsci decía que había por todos los medios que extirpar la cultura cristiana occidental en un “combate cultural”, al que él llamaba “camino largo” o “marcha larga”. Esta “marcha larga” debía dirigirse hacia todas las instituciones: universidades, escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, hoy día también televisión, cine, etc. desde donde se propague una anti-cultura que acabe con los cimientos y las convicciones de la cultura cristiana occidental para que la gente, una vez debilitada en sus convicciones, se adhiera a los ideales marxistas que antes habían rechazado de forma natural.

 Así pues nace la teoría (después puesta en práctica con increíble éxito como vemos hoy día) que hay que destruir todo (y a todos) lo que defienda o promueva el Cristianismo, la familia tradicional, el rol natural del hombre y la mujer, las etnias autóctonas europeas, la superioridad de la literatura, arte, y música europea, la creencia en Dios, el orgullo en la historia europea, el hetero-sexualismo, y en fin todo lo que componía la cultura y realidad Occidental Cristiana. Había de debilitar cual quinta columna desde dentro la cultural de occidente, debilitar la creencia en Dios, en la Ley Natural, en el Orden Natural de la sociedad y había que defender todo lo que fuera anti cristiano, anti Europa, anti Occidente.

 Así, en el 1923 nace en Frankfurt Alemania el Instituto para la Investigación Social o simplemente la Escuela de Frankfurt financiada por Félix Weil para diseminar y llevar a la práctica, la estrategia concebida por Gramsci. Sobre el objetivo de esta Escuela decía George Lukacs: “Vi la destrucción revolucionaria de la sociedad como la única solución para las contradicciones culturales de la época… Tal volteamiento mundial de valores no puede ocurrir sin la aniquilación de los antiguos valores y la creación de otros nuevos por los revolucionarios”.

Otros pensadores Marxistas se unieron al esfuerzo con dedicación: Adorno, Marcuse, Fromm, Benjamin, Horkheimer, etc. De inmediato la Escuela tuvo muchísimo éxito y tanto en el mundo académico como en el cultural se empezó a notar la puesta en práctica de la estrategia, algo muy reflejado en la decadencia de a finales de la década, o sea los ¨locos¨ años 20.

Sin embargo, tanto el trabajo como la influencia en la cultura del instituto se detuvo bruscamente por la gran Depresión primero y por la guerra mundial después. Muchos de los grandes arquitectos de la Escuela de Frankfurt se instalaron en la Universidad de Columbia de Nueva York y esperaron tiempos más favorables para impulsar de nuevo su revolución cultural. No fue sino hasta la década de los 60s cuando una nueva generación de adolescentes y jóvenes ingenuos que no conocían la depresión ni la guerra mundial tomo de nuevo el proceso revolucionario de la Escuela de Frankfurt. De ahí que la estrategia de la Escuela de Frankfurt “explotara” con rotundo éxito en los 60s por todo occidente.

Así, la obra “Eros y civilización” de Marcuse se convirtió en el máximo fundamento doctrinal de ll generación  hippie. También es Marcuse quien reenfoca los esfuerzos del Marxismo Cultural poniendo como máximo objetivo el ganarse y adoctrinar (lavar el cerebro) a los universitarios de clase media y alta.

Por su parte Max Horkheimer afirma en su “Teoría Critica” que la manera de destruir la civilización occidental era el ataque sistemático a todos sus valores asociados a esta, y así, por ejemplo, defendía la destrucción del matrimonio y la familia con hijos llegando a decir que el matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto. De la misma manera Fromm decía que la masculinidad y la feminidad no eran reflejo de diferencias biológicas, sino que era imposición debida a la “opresión” que los heterosexuales ejercían en la sociedad.

Así, a la teoría y estrategia de la Escuela de Frankfurt, una vez puesta en práctica, esto es una vez que salió del salón de clase y empezó verdaderamente a destruir la cultura cristiana occidental, se le llamo Marxismo Cultural.

Según el Marxismo Cultural, las personas de cultura occidental son por definición una clase opresora y malévola por naturaleza. En contraste, la nueva clase oprimida y buena por naturaleza está constituida por todos los individuos de cultura, religión y etnias no occidentales o por las minorías que contradicen en sus acciones y pensamiento lo tradicional cristiano: todas las razas no blancas, homosexuales, inmigrantes del tercer mundo, feministas, ateos “científicos”, musulmanes, etc.

Entre las armas que usa este Marxismo Cultural producto de la Escuela de Frankfurt para la destrucción de la Cultural Cristiana Occidental esta la inmigración masiva de gentes del Tercer Mundo (básicamente de Asia y Africa), con religiones y culturas ajenas a la Europea, y la imposición de leyes de “discriminación positiva”  que favorezcan a todas las “minorías” (desde los homosexuales hasta todos los que practican religiones no Cristiana) y una fuerte imposición de leyes que atenten contra los derechos de todos aquellos que defiendan la Ley Natural Moral, la cultura occidental, el rol natural de los hombres y las mujeres, la familia tradicional, etc.

En su ensayo “Tolerancia Represiva”, Marcuse da nacimiento indirecto a lo que se convertiría después en el concepto de nuestros días de lo “Políticamente Correcto” o sea la dictadura del pensamiento que condena con el martillo del rechazo, la vergüenza e incluso la multa o la cárcel a todo aquel que se atreve a cuestionar los nuevos “dogmas” impuestos a golpes y lavado de cerebro por el Marxismo Cultural.

De ahí que entendemos que el propósito del Marxismo Cultural era destruir todo lo que hasta entonces había sido la Civilización Occidental: la cultura, la Ley Natural, el rol masculino en la sociedad, el rol femenino en la sociedad, la creencia en Dios, todo lo pro europeo, todo lo pro cristiano, la historia basada en la superioridad de una civilización e historia fundamentada en la verdadera religión cristiana.

De esa manera y después de la gran “explosión” del Marxismo Cultural en la década de los 60s, EEUU. y el resto de occidente lleva ya casi 50 años sufriendo bajo esta revolución cultural y social impuesta por los medios de educación y comunicación. Más aun, los últimos 8 años de Obama solo sirvieron para acelerar al máximo la profundidad y la devastación de esta.

Durante los últimos 8 años Obama impuso a martillazos y de manera radical la revolución de la Escuela de Frankfurt, y por supuesto, la Europa occidental siguió el ejemplo de su referente por excelencia (EE. UU) intentando copiar en todo a Obama para demostrar lo “modernos” que eran (como decimos en EE. UU, ¨monkey see, monkey do¨).

La Contrarrevolución

Por eso parece que está despertando una Contrarrevolución. Una Contrarrevolución que ha tardado 50 años en llegar pero que finalmente está aquí presente. El Brexit inglés es también síntoma de que la contrarrevolución ha comenzado. La gente se revela, la mayoría silencia empieza a hablar, y los engendros masónicos volterianos se empiezan a tambalear.

En EE. UU una mayoría silenciosa, oprimida, ignorada, burlada, por las elites de la CNN, ABC, MSNBC, HBO, Hollywood, NBC, etc. y el establishment de Washington DC, se revelo contra la dictadura de lo políticamente correcto apoyando, contra viento, marea y la mega colosal propaganda mediática que buscaba destruirlo a toda costa al candidato Republicano, que si bien no es todo lo deseable, presenta ciertas objeciones al  Marxismo Cultural reinante en todas las elites, desde Lady Gaga hasta Miley Cyrus, desde Katy Perry hasta Madonna (que ofrecía sexo oral a quienes votaran contra Trump), desde los reporteros de la CNN hasta los actores de cine de los Avengers (Vengadores). Se espera que con este nuevo gobierno, se pueda salvar la Corte Suprema de EE.UU.,  en EE. UU el Tribunal Supremo es poderoso, en muchas ocasiones los 9 jueces vitalicios del Supremo tienen más poder que el mismo Presidente y el Congreso. Solo el Tribunal Supremo de EEUU puede limitar el aborto, defender la familia cristiana, defender la verdadera libertad religiosa, interpretar las leyes y la Constitución, el nuevo presidente, prometió llenar las vacantes con jueces pro vida y pro familia y de hecho ya dio una lista con nombres de potenciales candidatos, todos defensores de la vida y la familia…

Roniel Aledo / militar de EEUU, ex analista de inteligencia (ctr.) de la CIA y oficial de operaciones del Pentágono que reside en España desde diciembre del 2015, trabaja para la empresa de Big Data Futurespace  y colabora con el Grupo GEES.

 

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