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La usura como pecado contra natura

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La más aborrecida de todas las formas de obtener dinero y con justa razón, es la usura, porque en ella, la ganancia procede del dinero mismo y no de los objetos naturales. El dinero estaba destinado al uso de intercambio, y no para incrementarse por medio del interés. El término interés que significa la creación de dinero a partir del dinero se le aplica también a su multiplicación. De todos los modos posibles de obtener riquezas este es el más contrario a la naturaleza (Política, Libro primero, Aristóteles).

 La usura es real

Hay gente hoy en día que no sabe que es la usura. Quizás no han escuchado jamás la palabra. Otros, incluyendo muchos católicos, piensan que la usura ha dejado de ser un problema actual. Ciertos católicos liberales, y neoconservadores, han argumentado que la Iglesia cambió su posición respecto a la usura, y usando esto como trampolín arguyen luego que del mismo modo debería cambiar su posición respecto a la anticoncepción.

 Esta conexión entre usura y pecado contra natura es lo que el polímata E. Michael Jones, editor de Culture Wars, ha iluminado en otra gran obra: Barren Metal: A History of Capitalism as the Conflict between Labor and Usury. Desde la segunda mitad del siglo XX, digamos a partir del CVII, los pecados de la carne se han vuelto menos relevantes. Asimismo los pecados de las finanzas también parecen haberse vuelto obsoletos.

 Si el llamado libre mercado fuera bueno y la usura no existiera, entonces el dominio global de las finanzas debería haber resultado en un mejoramiento de la condición humana. Algo que fuera de una distorsionada y mendaz burbuja macroeconómica, y ahora ni siquiera en ella, no ha sucedido.

 La usura siempre se ha opuesto al trabajo. El título del libro hace referencia al argumento de Aristóteles contra la usura, luego tomado por Shakespeare, basado en el hecho que el dinero es naturalmente estéril. En los 800 años de historia que abarca Barren Metal se expone claramente como con la usura el trabajador siempre termina en la miseria.

 Cuando uno menciona las miserias del trabajador se corre el riesgo de ser catalogado de socialista o marxista. Lo curioso es que Marx defendió la usura y la aplicación de interés al préstamo. Para Marx el problema no era la usura sino la propiedad del capital productivo. Después de todo el comunismo no es otra cosa que capitalismo pero con el estado como único propietario. Ambos usan las mismas herramientas financieras.

 A diferencia de (neo) conservadores y liberales bien pensant Jones sostiene que la usura existe, especialmente a través del capitalismo financiero. La usura existe en todo lugar donde alguien obtiene beneficio de algo que no posee. Fue la causa de la gran hambruna irlandesa de mitad de siglo XIX, y de muchas otras. La Iglesia ha sostenido que la propiedad debería ser privada y usada para el bien común. Los terratenientes ingleses de aquel entonces se saltearon la segunda parte. Los socialistas se saltean la primera.

 Como surgió el dinero

¿Qué es la moneda? Surgió como un sustituto del trueque. Este es útil pero a veces problemático ya que, como Aristóteles apuntó, si uno tiene una vaca y quiere cabras, no es posible cambiarla por tres cabras y media. La solución es encontrar algo que todos consideran valioso. Con el tiempo el oro y la plata cumplieron este rol. Ese fue el comienzo del dinero.

 Sin embargo era necesario un acto de fe ya que no se podía saber si era realmente oro, o una mezcla con otros metales; o si había que pesarlo. Finalmente el estado emitió monedas certificando que estas eran equivalentes a cierta cantidad de oro con el fin de incrementar la confianza y facilitar las transacciones. Esta es la base del patrón oro.

 Más adelante durante el medioevo se volvió evidente que no había suficiente oro para estar a la altura de una economía en expansión (e.g. la gran escasez del bullion en el siglo XV). La solución fue que los (proto)bancos comenzaron a recibir depósitos de oro y a emitir recibos a cambio. Siempre y cuando hubiera confianza este papel tenía el mismo valor que el oro. Este es el comienzo del patrón oro.

 Los banqueros se dieron cuenta rápidamente que podían emitir muchos más dinero (i.e. recibos) de lo que tenían guardado en oro ya que no todos iban a reclamar o usar el oro al mismo tiempo. En Italia se descubrió esto durante las cruzadas cuando los caballeros partían y dejaba su oro depositado. Los banqueros prestaban más de lo que realmente tenían. Mientras había confianza el sistema funcionaba. Cuando no había una corrida y el sistema colapsaba.

 De este modo se podía mejorar la economía si había confianza. La confianza está basada en la prudencia, una virtud moral. Mientras dicha moral predominara la economía mejoraría. Pero luego cundió la filosofía articulada por liberales como Adam Smith cuya premisa es que la moral no es necesaria; solo los instintos e intereses individuales, y la competencia. Sin moral el capitalismo destruye y eventualmente colapsa una y otra vez, siendo el de 2008 el más reciente colapso global.

 La Iglesia, alternativa a la usura

Desde el punto de vista económico hay dos maneras de entender el valor. Una es el trabajo del hombre, la opción cristiana que surgió de las ruinas del imperio romano de la mano de los benedictinos y su lema “Ora et Labora”. El imperio romano, especialmente en sus últimos tiempos decadentes, era profundamente dependiente de la usura. La usura es esencialmente el otro sistema alternativo al cristiano. Cuando la Iglesia es fuerte la usura es ilegal, por ejemplo durante el Sacro Imperio Romano Germánico. Cuando la Iglesia es débil, la usura prevalece y se vuelve norma, que es lo que sucede ahora.

 Savonarola y los Medici

En los albores de la economía monetaria, en la Italia del siglo XV, hubo un siglo de predicación de los franciscanos y dominicos contra la usura que culminó con la confrontación entre Savonarola y los Medici en Florencia. Estos últimos fueron expulsados de Florencia, y ese fue el momento en que la Iglesia pudo haber tomado el control. El dominico Savonarola y el franciscano Strutzi crearon una alternativa cristiana a la usura. Se llamó “Monte di Pietà” que esencialmente era una casa de empeño para los pobres que en ese entonces estaban expuestos a la usura de rapaces prestamistas, en su mayoría judíos, que cobraban hasta 43% de interés.

 Lamentablemente Savonarola se vio envuelto en la política de la Iglesia y atacó al Papa. Este contraatacó y Savonarola fue asesinado. Y el problema de la usura nunca se pudo resolver desde entonces. Basta ver la triste situación de Grecia hoy en día, de Alemania en la década del 20, de Rusia en los tiempos de Yeltsin, de Argentina en 2001, o de muchos otros países incluyendo EEUU donde tanta gente sobrevive refinanciando deuda de tarjeta en tarjeta. Sin duda que hubo intentos a lo largo de los siglos en diferentes países y regímenes de oponerse a la usura sistemática. Muchos no tuvieron éxito, otros fueron destruidos precisamente por tener demasiado éxito.

 La usura mata

Para entender cuan grotesco es el préstamo a interés compuesto si un dólar fuera prestado en los tiempos de Cristo a 5% de interés anual, en 1000 años el astronómico monto apagar es de 1.54e+21 dólares. En 2000 años es 2.39e+42 dólares. Esta es la naturaleza intrínseca del interés compuesto que destruye cualquier economía. No es natural, es contra natura. No hay modo de producir riqueza en el mundo que sea capaz de crecer cabeza a cabeza con el interés compuesto. Hasta Adam Smith lo reconoció.

 La forma matemática[1] del interés compuesto es tal que el interés que se gana se adiciona al principal y crece de manera geométrica con el tiempo. No hay nada en la naturaleza o en la economía real que crezca tan rápido. Este método perverso es viejo, tan viejo que no se sabe cuándo, ni donde, ni por quién fue inventado.

 La usura entonces precede por milenios al capitalismo. En términos modernos este último surgió en las ricas ciudades del norte de Italia en el siglo XV. Allí es donde la contabilidad de doble entrada (sistema de partida doble), los títulos de crédito, y otros instrumentos financieros fueron inventados. Pero lo que apunta Jones es que el capitalismo realmente nació cuando el estado decidió que iba a involucrarse en hacer cumplir contratos usurarios. Y esa es la definición del capitalismo actual: usura promovida por el estado. Bajo este paradigma el momento crucial ocurrió en Inglaterra en 1688 con la infame Revolución Gloriosa de los liberales (Whigs) que derrocó al católico James II y puso al capital sobre la ley. El estado pasó entonces a poner en vigor contratos usurarios y pronto se fundó el Banco de Inglaterra. Éste junto a los bancos centrales de casi todos los países hoy en día, incluyendo la Reserva Federal de los EEUU, es un banco privado que presta dinero al estado. Lo cual significa que un cierto grupo de gente (e.g. los Whigs en la Inglaterra de entonces) saca provecho de los pagos a interés.

 Acción y reacción

Ciertamente que no hay nada malo en el sano intercambio económico. Pero este capitalismo es intercambio económico pervertido, distorsionado para favorecer el interés de cierto grupo de gente: los usureros. La antítesis de lo que la verdadera economía es. El socialismo no es sino una reacción contra el capitalismo, es el pus que se forma cuando el cuerpo político se enferma con capitalismo. Más allá del bien conocido rol de ciertos banqueros de New York apuntalando la revolución marxista-bolchevique en Rusia, era una cuestión de tiempo.

 Marx estaba contra el capital, entendiendo por esto el robo de los capitalistas de la plusvalía (o plusvalor) generada mediante el trabajo de los asalariados. Pero no estaba contra la usura. Su teoría era que todo valor viene del trabajo. Algo que no es cierto ya que deja a la creación divina fuera de la ecuación. No es lo mismo trabajar un viñedo en Francia que en Islandia, y el producto final tampoco es igual…

 Precio justo

Sin caer en los errores comunistas es necesario algún tipo de sindicato, o una forma efectiva de protección a los trabajadores. De lo contrario los salarios terminan por el piso y la economía naufraga como ocurrió en Florencia en del siglo XV. El capitalismo fuera de control se apropia de la plusvalía en su totalidad llevando al trabajador a la miseria con salarios por debajo de la subsistencia. ¿Cómo se sabe cuándo se cruzó ese umbral? Cuando la clase trabajadora declina debido a no poder mantener una familia, que es precisamente lo que ocurrió en la Florencia de aquel entonces. Los Medici terminaron por matar la gallina de los huevos de oro. Poder mantener una familia es el último criterio para una sociedad exitosa y justa.

 Notamos aquí que importar trabajadores mediante inmigración masiva, como ocurre ahora en EEUU y Europa occidental, es otra treta del capitalismo especulativo (y de gobiernos liberales/masones anticristianos con intenciones de ingeniería social). Esto también ayuda a explicar el triunfo de Trump y la popularidad de Le Pen, Orban y tantos otros. Es un hecho que en varios países occidentales la población nativa está disminuyendo bajo la presión de la inmigración musulmana y sus efectos en el mercado laboral.

 El precio justo puede ser definido como el costo de la oferta. Parece una definición a ojo de buen cubero, pero reconocidos economistas como P.A. Samuelson y Wilhelm von Kettler pensaban así. Llegar al precio justo no implica la necesidad del “libre mercado”. Solo se necesita la voluntad moral de no cobrar de más. Ahí es donde el capitalismo tambalea y la razón por la cual precios altos y salarios bajos son el común denominador en la era capitalista. Todo el mundo más o menos reconoce esto, excepto quienes pretenden estar estudiando una “ciencia” como la física o la química en lugar de cuestiones mejor entendidas por principios morales. Es en realidad filosofía moral, porque en su esencia se trata de dos personas acordando un intercambio. Nada que ver con la física, sino con la voluntad del hombre de elegir el bien.

 Gesellschaft y Gemeinschaft

Ferdinand Tönnies dividió a las sociedades en dos tipos: las Gesellschaft son asociaciones de individuos y las Gemeinschaft son genuinas comunidades sociales. La “ciencia” económica trata de individuos e interés personal, como en una logia. La Iglesia católica trata de comunidades de personas relacionadas mediante el Logos. La economía de la Gemeinschaft está en el hogar, y para exportarla a la sociedad en su conjunto hace falta la voluntad de elegir el bien común en el mercado. La economía de Gesellschaft es la de individuos como Adam Smith o David Hume. Es la economía que enseña tanto la izquierda marxista como la derecha neoconservadora/liberal. Si la religión de la Gemeinschaft es el catolicismo, la de la Gesellschaft es la masonería.

 Barren Metal explica la creación y al desarrollo de la Gran Logia. Muchos se asocian a la Logia para mejorar sus oportunidades de hacer negocios, pero Jones no confunde el bosque con el árbol y ve más allá. En particular el rol de la masonería en contrarrestar a la Iglesia, por ejemplo en la supresión de las reducciones jesuitas en Paraguay. Ciertamente que la organización social y económica de las reducciones, una Gemeinschaft por excelencia, y su éxito, es algo que la Logia no estaba dispuesta a tolerar.

 Igualar capitalismo con masonería es una simplificación demasiado grosera, a pesar de que el individualismo prevalente en ambos facilita la conexión, y Jones no comete ese error. Simplemente se limita a apuntar hechos bien documentados sin especular acerca de las ulteriores intenciones de la Logia y sus seguidores. Lo que sí los caracteriza es una notable carencia de solidaridad y apreciación del largo plazo.

 Una constante del capitalismo financiero es la explotación del presente. Las burbujas especulativas son clásicos ejemplos de beneficio a corto plazo a expensas de una necesaria calamidad futura.

 Opciones de moneda

En estos tiempos de volatilidad financiera algunas voces han propuesto volver al orocomo moneda real. El oro tiene cierta fuerza filosófica y su comercio está estrechamente relacionado al valor del trabajo. El problema es cuán seriamente se puede tomar a la “teoría del valor-trabajo”, la cual considera que el valor de un bien o servicio está determinado por la cantidad de trabajo necesario para producirlo, más allá de su utilidad. Esta teoría fue bastante aceptada hasta el siglo XIX, y luego perdió favor ya que no pudo explicar la renta de tierras, el beneficio empresarial y la usura. Jones le da cierto crédito a la teoría del valor-trabajo, pero la rechaza en su formulación marxista ya que no puede obtener un precio basado en el monto de trabajo puesto en el producto.

 ¿Qué opciones hay? En general hay tres opciones de moneda: garantizada por metal, basada en deuda y dinero fiduciario (fiat). Por evidencia y lógica la primera opción es descartada en Barren Metal. El dinero fiduciario es emitido por el gobierno y su uso depende de la confianza que tenga la comunidad y de la moderación con que el gobierno imprima.

 La moneda basada en deuda es el sistema que ha venido a dominar las economías occidentales mediante los bancos centrales. Para muchos no es sino dinero fiduciario más caro. El gobierno puede pedir prestado tanto como quiera, lo que en general resulta en una cantidad de dinero tal que no es acorde con la economía real. Por cada peso recibido se debe pagar interés. Y este interés es sencillamente usura a nivel nacional. Sin controles serios el dinero basado en deuda tiende a la inflación, que es otra forma de degradación monetaria, y a una deuda nacional más grande.

 En este panorama dominado por las deudas y la usura que ésta conlleva, no es una sorpresa que el entusiasmo por el oro esté creciendo. Lamentablemente a lo largo de la historia este remedio ha sido a veces peor que la enfermedad.

 El problema con el oro, aparte de su degradación, es que una vez que el estado da su garantía la gente pierde interés en saber si se trata realmente de oro. Además con el papel moneda, originalmente creado como un recibo por cierta cantidad de oro depositada en lugar seguro, las posibilidades de hacer trampa se incrementaron enormemente. Emitir más “recibos” de lo que realmente estaba guardado mediante préstamos es una vieja treta y también una forma de degradación.

 La Iglesia y el islam

La Iglesia nunca renegó de sus enseñanzas sobre la usura. Sostuvo y sostiene que el préstamo a interés es pecado. Esto está en la encíclica “Vix Pervenit” de 1745. Este es un documento del magisterio, emitido por un Papa, y es lo que la Iglesia enseña. Nunca jamás ningún Papa la contradijo. Pero históricamente nunca fue implementada del modo en que el islam implementó su sistema bancario.

 Jones elogia al exitoso modo islámico de lidiar con la usura. El islam prohíbe la usura y esto se refleja en su sistema bancario. Hasta Benedicto XVI, crítico del islam en muchos campos, ha reconocido esta ventaja mahometana. De hecho la gran expansión musulmana, histórica y en nuestros días, se debe en parte a su abolición de la usura. Esto es lo que la Iglesia debería haber hecho, esto es lo que estaba en los libros pero nunca se logró implementar.

 ¿Cómo funciona el sistema bancario islámico? En suma, se puede cobrar una legítima tarifa por los servicios bancarios pero el préstamo a interés está prohibido. Esta tarifa se paga inicialmente y no hay una deuda que crece geométricamente con el tiempo.

 El judaísmo tiene un método tribal similar al islam, pero de una notoria duplicidad. Se prohíbe a los judíos usar la usura en el trato con otros judíos; sin embargo se les permite cobrar intereses sobre préstamos a quienes no son judíos.

 Falsas razones de los usureros

El capitalismo tiene sus méritos también, ya que provee los medios. Pero esta versión corriente definida por los especuladores de Wall Street, que tienen a políticos como Hillary Clinton (gracias a Dios ahora desactivada) en el bolsillo, es la peor posible.

 Se dice a menudo que los usureros –que se benefician con el préstamo a interés– merecen un pago por sus préstamos debido a las oportunidades que pierden al no usar el dinero de otra manera (lucro cesante). Pero eso asume que serían capaces de ganar dinero de otra manera. Más aun, asume que realmente tienen dinero para prestar. La verdad es que la mayoría de los prestamistas son incapaces de generar algo productivo para la sociedad por si mismos. Dependen totalmente de aquellos que saben como generar riqueza con trabajo, bienes y servicios reales. Peor aun, la gran mayoría de los préstamos son creados mediante artilugios financieros como el sistema contable de partida doble y la infame reserva fraccional. Es decir que los banqueros crean de la nada documentos Pagaré. Luego nos prestan sus Pagaréscomo si fuera dinero. Prestan algo que no tienen.

 La usura se compone de varios substratos que la presentan a primera vista como algo misterioso y complejo, pero en el fondo es solo un espejismo, una gran cortina de humo para confundir y amedrentar. Sea

a) el interés compuesto (pedir lo que no se puede devolver),

b) el sistema de reserva fraccional (prestar lo que no se tiene),

c) la creación de dinero ex nihilo por los mal llamados ”bancos centrales” que están en manos privadas (proyectar el problema a escala nacional y global),

d) los mal llamados “bancos de inversión“ al estilo Goldman Sachs (bancos puramente especulativos sin nigún vínculo con la economia real),

e) los “hedge funds” mejor conocidos como fondos buitres (cuya rapacidad especulativa envidiaría el mismo Shylock);

son todas facetas de la misma mentira usuraria. No por nada Henry Ford dijo “está claro que la gente no entiende nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo entendiera, habría una revolución mañana por la mañana”. Y esto antes que existieran los fondos buitres.

 ¿Oponerse a la usura implica que si un amigo (o una caja de ahorros, o una cooperativa de crédito o un banco hipotecario local) tiene cien mil pesos ahorrados no me los puede prestar para que yo pueda ampliar mi casa? Por supuesto que no. ¿Significa que solo le tengo que devolver cien mil pesos y ni un centavo más? Sin duda que no. Pero las condiciones del préstamo y su devolución tienen que estar reguladas por otra concepción y modo de entender la sociedad y la gente, diferente de los mecanismos y entidades usurarias antes mencionadas.

 La usura es magia negra financiera. Una inversión de valores que destruye el orden natural. Un caos manufacturado que luego contagia otros campos de la sociedad. La conexión contra natura de la usura está muy bien personificada por sujetos como George Soros o Paul Singer. Este último jefe del fondo buitre Elliott Management Corporation, quien es al mismo tiempo un furioso promotor de la degeneración sexual y los “derechos” de la comunidad “LGBTQ”. Por un lado saquea desvergonzadamente las arcas de países endeudados al punto del default en África y Latinoamerica. Por otro hace lobby para que el “matrimonio homosexual” sea reconocido en el estado de Nueva York

 Conclusión

Detrás de todo sistema dependiente de mecanismos usurarios, que pretenden crear algo de la nada, está la razón de nuestros males presentes. En su actual versión financiera y especulativa, el capitalismo laissez-faire es esencialmente usura promovida por el estado, como lo definiera el economista jesuita Heinrich Pesch.

 Contrarrestar el actual sistema usurario especulativo y el mal llamado “libre mercado” será necesario para cualquier sociedad que quiera salir adelante. Barren Metal lo expone claramente y con coraje. Tal paso no será fácil, y si nos guiamos por la historia de aquellos que lo intentaron antes, tampoco pacífico. Pero sucederá tarde o temprano ya que los Dioses del Mercado al final caerán y los del Sentido Común con terror y estrago retornarán:

 Enrique de Zwart  /InfoC. 2016

 [1] La forma del interés compuesto es la siguiente: VF = VP × (1+r)^n, donde VF= valor futuro, VP=valor presente, r=tasa de interés anual, n=número de años.

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