ACTUALIDAD CATÓLICA EN EL MUNDO

Modelo de Vigilia de Oracion por la Vida Naciente

VIGILIA DE ORACIÓN POR LA VIDA
Modelo para una viligia de oración por la vida siguiendo la indicación del Papa a realizar una jornada de oración por la vida naciente el 27 de Noviembre de 2010. Ofrecido por la Delegación Diocesana “Familia y Vida” de la diócesis de Tenrife.

VIGILIA DE ORACIÓN POR LA VIDA

27 de noviembre de 2010. Primer sábado-domingo de adviento

Ambientación.

Toda la celebración podría estar presidida por una imagen (escultura, fotografía, dibujo,…) de la Virgen embarazada -en su defecto lo mismo, pero de la Virgen y el Niño-. En cualquier caso se ubicará en un lugar privilegiado y estará especialmente iluminada para su realce.

Al mismo tiempo, siguiendo este esquema, en cada uno de los símbolos que se presentan, se podría proyectar, con cualquier sistema, una imagen de un niño en cualquiera de sus fases de desarrollo –desde una ecografía, a una fotografía de diferentes niños, o fotos de ancianos–. Otra opción es proyectar imágenes de los mismos símbolos que se utilizan.

Monición de entrada.

En este primer domingo de adviento la Iglesia Universal, a petición del Santo Padre, quiere unirse en oración por la vida, principio fundamental tan puesto en peligro por el hombre y la sociedad actual.

Todos nosotros somos conscientes de los peligros que amenazan hoy la vida humana a causa de la cultura relativista y utilitarista que ofusca la percepción de la dignidad propia de cada persona, cualquiera que sea el estadio de su desarrollo.

Los cristianos estamos llamados a ser testigos de la vida y queremos dirigir nuestra mirada a Jesucristo, el Hijo de la Virgen, reconociendo en Él la proximidad y la cercanía de nuestro Dios. Por ello queremos celebrar el Evangelio de la vida, la Vida que es la luz de los hombres.

Que Santa María, Madre de los Vivientes, interceda por nosotros ante su Hijo para que seamos servidores de la vida y testigos de la sobreabundancia del amor de Dios.

Primer símbolo: unas flores

Presentamos estas flores como símbolo de delicadeza, de frescura, de sencillez, de belleza. La vida es todo eso y no podemos poner en peligro ninguna de estas características por necedad y dureza de nuestro corazón.

Texto de reflexión.

De la encíclica Evangelium vitae, 29, del Papa Juan Pablo II

Ante las innumerables y graves amenazas contra la vida en el mundo contemporáneo, podríamos sentirnos como abrumados por una sensación de impotencia insuperable: ¡el bien nunca podrá tener la fuerza suficiente para vencer el mal!

Este es el momento en que el Pueblo de Dios, y en él cada creyente, está llamado a profesar, con humildad y valentía, la propia fe en Jesucristo, «Palabra de vida» (1 Jn 1, 1).

En realidad, el Evangelio de la vida no es una mera reflexión, aunque original y profunda, sobre la vida humana; ni sólo un mandamiento destinado a sensibilizar la conciencia y a causar cambios significativos en la sociedad; menos aún una promesa ilusoria de un futuro mejor.

El Evangelio de la vida es una realidad concreta y personal, porque consiste en el anuncio de la persona misma de Jesús, el cual se presenta al apóstol Tomás, y en él a todo hombre, con estas palabras: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Es la misma identidad manifestada a Marta, la hermana de Lázaro: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás» (Jn 11, 25-26).

Tiempo para la reflexión personal -5 minutos- (música ambiental si es conveniente).

Oración:

María, Madre nuestra,
tú que recibiste a Jesucristo,
Luz y Vida para el mundo,
guía por el camino de la vida
a la madres que han concebido un hijo;
enséñanos a querer a los ancianos,
y a cuidar con amor a los enfermos.

Madre de la Vida y del Amor Hermoso,
ruega por nosotros.

Segundo símbolo: una ecografía

Presentamos esta ecografía como signo de defensa de la vida desde su comienzo, desde la fecundación. El designio amoroso de Dios con el hombre está grabado en el corazón humano desde el inicio de la vida y es tarea del hombre revitalizar este designio con todas sus intenciones, decisiones y acciones.

Texto de reflexión.

De la encíclica Evangelium vitae del Papa Juan Pablo II

Es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida. Jesús mismo nos ha mostrado con su ejemplo que la oración y el ayuno son las armas principales y más eficaces contra las fuerzas del mal (cf. Mt 4, 1-11) y ha enseñado a sus discípulos que algunos demonios sólo se expulsan de este modo (cf. Mc 9, 29). Por tanto, tengamos la humildad y la valentía de orar y ayunar para conseguir que la fuerza que viene de lo alto haga caer los muros del engaño y de la mentira, que esconden a los ojos de tantos hermanos y hermanas nuestros la naturaleza perversa de comportamientos y de leyes hostiles a la vida, y abra sus corazones a propósitos e intenciones inspirados en la civilización de la vida y del amor.

Tiempo para la reflexión personal -5 minutos- (música ambiental si es conveniente).

Oración:

Oh, María aurora del mundo nuevo.

Madre de los vivientes a Ti confiamos la causa de la vida; mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se les impide nacer, de pobres a quienes se les hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo, el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo, la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia, para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad, la civilización de la verdad y del amor, para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida.

Tercer símbolo: una concha bautismal

Los cristianos sentimos que tenemos dos llamadas a la vida: la humana y la sobrenatural. Con esta concha queremos significar que todos somos Hijos de Dios, llamados a la santidad por el amor del Padre y ejemplo de la dignidad humana en cualquier momento de la vida, hasta ser llamados a la presencia del Creador.

Texto de reflexión.

Cristianismo y coherencia en la defensa de la vida.

El debate que existe en nuestra sociedad en torno a la defensa del derecho a la vida no permite que ningún cristiano se quede al margen del mismo. Si bien el tema nos interesa a todos, creyentes y no creyentes, agnósticos y ateos, los cristianos nos sentimos obligados a proclamar que la vida es un don de Dios. Esto no impide que la consideremos como el primero de los derechos humanos. Por ello, no podemos dejar de enjuiciar cualquier proyecto de regulación legal de ese derecho y analizarlo desde perspectivas jurídicas, científicas, sanitarias, sociales, morales,…

Nosotros sabemos que las mayorías no siempre tienen razón y que todo lo que es legal no siempre es moral. También, que es conveniente conectar la conciencia con las normas, pero que debe prevalecer aquélla cuando éstas atentan contra la propia libertad; sobre todo, cuando hay que ejercer el derecho a defender y respetar la dignidad de la persona y la vida humana. “No puede haber dos vidas paralelas”, decía Juan Pablo II, y nosotros compartimos su pensamiento.

Ser cristiano es una responsabilidad que nos obliga a dar respuestas y hacer propuestas a la sociedad, yendo contracorriente, si es preciso, y siguiendo el Evangelio que tiene valores válidos para todas las personas de todos los tiempos.
Tiempo para la reflexión personal -5 minutos- (música ambiental si es conveniente).

Oración:

Bendito eres, Señor Dios, por el amanecer de un nuevo día.
Te alabo por el don de la vida que me has dado
y que hoy uno a la de Jesús quien por nuestra salvación y por infinito amor,
murió en la cruz.
Te pido por la vida de todos mis hermanos,
especialmente por los que hoy están en peligro de ser abortados o de otras formas asesinados.
Reconozco Señor que solo tu eres dueño y tienes derecho absoluto sobre la vida y la muerte,
que solo quieres nuestro bien ahora y en la eternidad.
Te pido también por aquellos que se proponen cegar una vida
ya sea en sus entrañas o en cualquier lugar o por cualquier razón.
Te ofrezco hoy mi vida, para propiciar el reinado de los Corazones de Jesús y de María,
reino de amor, justicia y felicidad.
Que tu reino de vida venza a la cultura de la muerte.

Cuarto símbolo: un biberón (unos potitos/compotas u otro alimento infantil)

La vida no se defiende únicamente de palabra: tenemos que comprometernos firmemente en su defensa. Igual que un niño no sale adelante por si sólo sino que hay que alimentarlo. Este biberón significa nuestro firme compromiso por defender a aquel que tiene su vida en peligro por la causa que sea, como la madre que se vuelca en alimentar al ser indefenso que acaba de nacer. La Iglesia en general pero cada cristiano en particular tiene la obligación de ser firmes en esa defensa.

Texto de reflexión.

Benedicto XVI confirma a la Iglesia como defensora de la vida.

“En el cumplimiento de su misión específica de anunciar la Buena Nueva de Jesucristo, la Iglesia busca responder a las expectativas y a los interrogantes de los hombres, apoyándose también en valores y principios éticos y antropológicos que están inscritos en la naturaleza del ser humano”.

“Cuando la Iglesia alza su voz frente a los grandes retos y problemas actuales, como las guerras, el hambre, la pobreza extrema de tantos, la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su ocaso natural, o la promoción de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer y primera responsable de la educación de los hijos, no actúa por un interés particular o por principios que sólo pueden percibir los que profesan una determinada fe religiosa. Respetando las reglas de la convivencia democrática, lo hace por el bien de toda la sociedad y en nombre de valores que toda persona puede compartir con su recta razón”,

Tiempo para la reflexión personal -5 minutos- (música ambiental si es conveniente).

Oración:

Oh Dios, Padre y Creador de la vida humana, no permitas que nunca nos desanimemos en la defensa, del don precioso de la vida, desde su comienzo con el milagro de la concepción, hasta la serenidad espiritual de la muerte natural.
Inspíranos para que recordemos que sin Ti nada podemos y que lo que hacemos por los más pequeños, especialmente los indefensos bebés por nacer, tan amados por ti, lo hacemos por tu Hijo, que vive y obra en nosotros.
Protégenos contra la astucia y la maldad del demonio, “homicida desde el principio y padre de la mentira.”
Que el Espíritu Santo nos ilumine en nuestro diario caminar.

Quinto símbolo: unas pantuflas de mayores

Toda vida es digna de defenderla, de promocionarla y de ser vivida. La sociedad actual ha querido centrar su interés en lo bello, lo estéticamente agradable y en lo que es productivo. Pero un cristiano tiene que ver mucho más allá y luchar por hacer entendible la importancia que tienen para nosotros nuestros mayores, ejemplo de entrega a sus seres queridos y de seguimiento a Cristo hasta el final.

Texto de reflexión.

No hay vida humana inútil (Dr. Antonio Orozco Delclós)

Para el cristiano no hay vida humana inútil, por más que las apariencias sugieran lo contrario. Toda persona, cualquiera que sea su estado físico o psíquico, está eternamente llamada a ser eternamente feliz en el cielo. Aunque a veces cueste entenderlo, también el dolor entra en los planes de Dios y lo encamina al bien de los que le aman.

Una tribulación pasajera y liviana -dice el apóstol Pablo-, produce un inmenso e incalculable tesoro de gloria (2 Cor 4, 13-15). ¿Qué decir, pues, de una tribulación grave y duradera, como puede ser una vida con graves deficiencias físicas o psíquicas, tanto para quien la sufre como para quienes han de protejerla y mimarla? Somos pobres en palabras que expresen su grandeza y el honor eterno que alcanzarán. Considero, hermanos -insiste San Pablo-, que no se pueden comparar los sufrimientos de esta vida presente con la gloria futura que se ha de manifestar en nosotros (Rom 21, 8-18). El Apóstol se gozaba en sus sufrimientos, porque así cumplía en su carne una porción de lo que Cristo ha querido sufrir en su Cuerpo, que es la Iglesia, para el bien de sus miembros y de toda la humanidad (Cfr. 1 Cor 12, 27).

Por eso, la Iglesia -afirma el Papa- cree firmemente que la vida humana, aunque débil y enferma, es siempre un don espléndido del Dios de la bondad. Contra el pesimismo y el egoísmo, que ofuscan el mundo, la Iglesia está en favor de la vida.

Tiempo para la reflexión personal -5 minutos- (música ambiental si es conveniente).

Oración:

¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.
Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios.
Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Preces.

El que preside. Cristo Jesús: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, derrama tu misericordia sobre las personas que promueven o participan en el aborto, la eutanasia o cualquier atentado a la dignidad de la persona. Haznos firmes en la lucha de la defensa de la vida y escucha las súplicas que te presentamos.

− Señor Jesús: tu vida fue ejemplo de amar hasta el extremo. Queremos pedir hoy por todas las personas que no encuentran una razón para vivir. Que descubran la esperanza en tu amor.

Oh Cristo, danos la “luz de la vida”

− Señor: nuestra fe se sustenta porque Tú eres la Verdad encarnada. Guía a los científicos y profesionales de la medicina para que apoyen siempre la vida y rechacen toda práctica contraria a la dignidad del ser humano.

Oh Cristo, danos la “luz de la vida”

− Señor Jesús: Tú nos dijiste que nos hiciéramos como niños para merecer tu Reino. Ilumina a todas las madres que, ante un embarazo no esperado, se plantean sacrificar la vida de ese nuevo ser que Tú has llamado a la vida.

Oh Cristo, danos la “luz de la vida”

− Señor Jesús: en nuestro camino te manifiestas como el Esposo de la Iglesia. Concede a los matrimonios el don de tu gracia y a las familias ser el santuario de la vida.

Oh Cristo, danos la “luz de la vida”

− Cristo Jesús: Queremos pedir hoy por los que casi nadie recuerda nunca, por todos aquellos que pierden la vida víctimas de las guerras y del hambre y por los que sufren la injusticia con sus múltiples caras.

Oh Cristo, danos la “luz de la vida”

− Cristo Jesús: Tú nos recordaste que el sábado estaba hecho para el hombre y no el hombre para el sábado. Concede claridad a los gobernantes para dictaminar leyes justas que defiendan la vida independientemente de intereses económicos, modas o prejuicios erróneos.

Oh Cristo, danos la “luz de la vida”

− Señor Jesús: nosotros sabemos que eres el camino, la verdad y la vida. Líbranos del pecado que lleva a la muerte, concédenos la vida de tu gracia y a nuestros difuntos el gozo eterno.

Oh Cristo, danos la “luz de la vida”

Padrenuestro.

Oración final.

Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su naturaleza divina.

Permítenos, Señor, en este Adviento que comenzamos, ser firmes defensores de la vida, en cualquiera de sus etapas, y testigos del Dios de la vida en medio de este mundo que nos ha tocado vivir.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo como de costumbre.
Si es un laico, despide al pueblo diciendo:

“El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna”.

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